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LA IDENTIDAD DE EUROPA. ¿ES EUROPA UN MITO CULTURAL?



Debate organizado por Foro Identidad y celebrado el 8 de octubre de 2011

TEMA DE DEBATE: LA IDENTIDAD DE EUROPA. ¿ES EUROPA UN MITO CULTURAL?

HORA DE COMIENZO Y FINALIZACIÓN: 11:25 - 13:10

ASISTENTES: DAORINO, TRIV, MAGO MÁRQUEZ, DE LORENZO, JDIA, PEBLO DE LA LÍNEA, GUAY, ISMEL

COMPILADOR: DAORINO

JDia inicia el debate lanzando las siguientes cuestiones: "¿Existe un sustrato real de identidad Europea? ¿Cuáles son las pequeñas fuerzas, o grandes fuerzas, que podrían oponerse a la construcción de Europa?" Triv señala que el concepto de Europa nació con Grecia y con Roma. Tras diversos comentarios sobre la lamentable situación de Grecia, de la Grecia actual, calificada de "secuestro", Daorino señala que quienes se han cargado el país son los grandes capitales con connivencia del estado griego, para posteriormente aseverar que los estados han sido colaboracionistas con dichos dueños del capital, dando su dinero para que los bancos comparan luego deuda para lucrarse. En la misma línea, pero más preciso, JDia nos señala que "la reserva federal de los Estados Unidos es un conjunto de banqueros poderosos que presta dinero a los bancos de los EE.UU. El Banco central europeo es también capital privado. Le prestó dinero a los bancos al 1% y luego estos invirtieron dinero en deuda para ganar dinero al 4%. Hay unos testaferros que hacen el juego a ese poder mundial."

De Lorenzo continúa: "Europa necesita un golpe de soberanía, necesita deshacerse de los poderes que se erigen al mando del capital internacional y nacionalizar la banca. Habría que cerrar el mercado mediante aranceles y llegar a una Europa soberana. ¿Cuáles son los sustratos que podrían unificar Europa?", se plantea, en clara alusión a las cuestiones que lanzó al inicio JDia: "pues el racial, que es el denominador común para que alguien pueda denominarse europeo". Posteriormente De Lorenzo lamenta que "haya una tendencia en incluir a Israel en Europa cuando no tiene nada que ver con Europa. Israel no es un pueblo europeo". A esto, JDia hace referencia a la raza judía askenazi como un subgrupo de ascendencia europea. Por su parte Daorino cuestiona la realidad de la raza judía, pues "si ésta se transmite sólo mediante gen materno, ¿qué sentido tiene si una mujer judía puede tener hijos con un negro o con un chino y los hijos ser judíos? Además, que los judíos no son sólo los askenazis".

JDia lee uno de los textos puestos en la página web, que reza así: "El Nuevo Orden Mundial se apodera de Grecia". Dicho texto está repleto de ideas que generan muchas intervenciones. Hubo cierto desprecio entre los contertulios ante un texto que se definió como conspiranoico, mientras que otros señalaron que la realidad es mucho más enrevesada. El propio texto hacía alusiones a las reivindicaciones de movimientos tipo 15M, a lo que Daorino reacciona, pues éste destaca que el texto habla de reivindicación nacional del pueblo, "pero dónde han estado las reivindicaciones nacionales en las protestas. Son los tontos útiles de la plutocracia. Estos indignados lo que reivindican es volver a tener el estómago lleno, como antes cuando no se quejaban, cuando no salían a la calle, además de reivindicar más globalización, más internacionalismo y más inmigración". Así mismo Daorino se retrotrae a algo que ya dijo en otro debate: "Mucha Spanish Revolution, y ninguna bandera española".

GuAy recalca que la economía mundial está movida por la codicia y la avaricia. Éste no cree en argumentos que señala como conspiranoicos. "La cosa es más sencilla que una tesis conspiranoica", remata. "La gente se asocia porque sigue objetivos comunes, pero no porque ellos se reúnen en una sociedad secreta, sino porque simplemente es la dinámica capitalista. La economía no debe ser intervenida, pero si regulada". Daorino responde que "Si los estados no son soberanos cómo van a regular la economía. Hoy es el estado quien es regulado, ¡¡el estado no regula nada!!". Prosigue GuAy: "somos culpables de la explotación de productos en China y demás, por lo que tenemos que tener conciencia de lo que se compra. Nosotros mismos contribuimos a esa globalización y a ese dominio que el capital ejerce sobre nosotros." Daorino, replicón, expone que no tiene por qué sentirse culpable de una situación que él no ha generado y retó a todos los presentes a ir a una conocida tienda de ropa y productos deportivos a encontrar mercancía que no esté fabricada en países tercermundistas. Seguidamente recalca que los indignados "deben dejarse de humanitarismo y de gilipolleces y dar un golpe de soberanía real si tanto hablan de Spanish Revolution. Una revolución no puede ser pacífica, porque si no se convierte en cabalgatas y reuniones de charlatanes. Estos indignados son la oposición ficticia generada por los grandes poderes".

Pablo de la Línea interviene de forma inconclusa, sin terminar las frases, vociferando: "unos países son impedimento para otros. Si hablamos de crear esa identidad europea… Codicia, conciencia, egoísmo… igual existen esos estados... Hoy se propugna por una era en la que somos más racionales o donde existen más aportes racionales... si se puede construir una Europa que no sea a base de bayonetas pues bienvenida sea. El concepto de raza tiene algo de exclusividad. NO HAY QUE IMPONER NADA."

Daorino responde: "las armas son condición de toda cultura. Deben estar al servicio del pueblo y no del capital. Las armas deben defender a Europa en manos de europeos. Ese pacifismo de dejar que te metan palos no va a hacer nada, lo único que conseguirá es que nos pasen por encima".

De Lorenzo, dirigiéndose a GUAY: "algo de responsabilidad tenemos los de abajo. Estamos en un proceso de globalización, una etapa nueva del capitalismo que tiene como exigencias la libertad de mercancías, de gente, etc. A esto se opone un poco el estado nacional, que se ha convertido en un obstáculo para que el capitalismo se desarrolle en un sentido globalizado. Europa está siendo horadara como un queso mediante la introducción de gentes que no son europeas y cuando llegue el día allí están. Europa culturalmente también está siendo horadada y lo que existe es una cultura de importación. Los marxistas han pasado de la internacional a la multinacional, y también han contribuido a la globalización. Hay que abandonar el sentido derecha e izquierda y darnos cuenta de dónde estamos".

Daorino vuelve a intervenir: "Thiriart hablaba de la Gran Nación, de la Gran Europa, de la superación del pequeño estado para crear una Europa que llegue hasta Vladivostok. Thiriart hablaba de grandes bloques, de que el tamaño en una nación importaba, tanto en lo territorial como en lo demográfico. Pero también hablaba de respetar las diferentes identidades de los pueblos europeos. Una gran Europa es hoy necesaria, pero no la del euro, no la Europa de mercado, sino una Europa unitaria, soberana, que con los palos afilados se alce como fuerza hegemónica contra el imperialismo plutocrático mundial, una Europa hecha por personas y no con dinero".

Seguidamente Mago Márquez recalca que "existe una búsqueda de entendimiento global. Internet es un gran ejemplo", para avisarnos de que "hay un control de la comunicación a través de internet, por lo que ve muy difícil la existencia de un mundo libre".

GuAy, que recupera el tema de los judíos, nos dice: "en ningún documento de la antigüedad está registrada la expulsión de los judíos de la tierra prometida. Es un mito lo de la expulsión. ¿Quiénes son los judíos actuales? La diáspora ya existía antes de la supuesta expulsión. No existe una raza judía, sino una cultura judía."

JDIA vuelve a intervenir, exponiendo varias cosas que no tienen una aparente conexión entre sí pero que claramente intentan responder o hacer alusión a lo que se ha dicho por parte de otros contertulios anteriormente: "Existen ciertos detalles culturales en los que se ven identificados todos los europeos: filosofía, pintura, música… Internet es un instrumento y se puede utilizar para muchas cosas, y no sólo para acelerar la globalización, aunque para eso está sirviendo. Internet como forma de control social, redes sociales… es también una fuente de información valiosísima". Posteriormente hace una interesante alusión a la financiación, por parte de los Rothschild, tanto del nazismo como del sovietismo, así como del escrito marxista "El Capital", del que consta como prueba material el cheque en el museo británico.

El siguiente en intervenir es Triv en forma de tromba de ideas: "la opinión es lo arbitrario. ¿A qué llamamos Europa? ¿Existe identidad Europea? Es un auténtico engaño. ¿Dónde empieza y dónde termina? ¿Qué importancia tiene Europa en el concierto internacional? España se está desmoronando. Cultura es donde se defiende al individuo, a la familia, la tradición, los valores propios de esa zona... Lo demás es fanatismo, banalidad y destrucción del individuo. La Europa del futuro será una Europa desvencijada. La globalización se está comiendo a Europa. Con la globalización el individuo va a contar muy poco". De Lorenzo, incidiendo en Europa: "los europeos tenemos una historia común, en muchas ocasiones de guerra, donde hay un sustrato cultural. En Europa unos crímenes pasan a primer plano y otros no. El genocidio de judíos se pone en primer plano pero los asesinatos y violaciones perpetrados por los soviéticos a mujeres alemanas no se cuenta.

«Mujeres alemanas violadas por rusos en la Segunda Guerra Mundial

Alrededor de dos millones de mujeres y niñas alemanas fueron violadas por soldados soviéticos entre 1945 y 1949 cuando el ejército stalinista ocupó Alemania oriental. Según algunos informes, el 90% de las mujeres berlinesas, para fines de la década de los cuarenta, había contraído enfermedades venéreas. Muchas de estas mujeres se suicidaron y mataron a sus hijas. Se considera que el 90% de las embarazadas abortó y las que continuaron, dieron al bebé en adopción. En 1946, casi el 4% de los niños nacidos en Berlín eran hijos de rusos. Entre las víctimas se encuentra Hannelore Khol, esposa del ex canciller Helmut Khol, quien se suicidó en el 2001 y que había sido violada a los 12 años junto a su madre. La odisea de estas mujeres salió a la luz gracias a Berlín: The downfall, 1945 (Berlín: la caída, 1945), el libro de Anthony Beevor –un historiador militar británico- publicado este año con enorme repercusión.»

USA hizo lo mismo a menor escala. Cuando los rusos no podían llevar a cabo esas aberraciones lo hacían turcos, kazakos… Aquí no hay santos. ¿Y Katym? ¿Por qué los marxistas se van de rositas".■


Frases célebres:

De Lorenzo: "Europa necesita un golpe de soberanía, necesita deshacerse de los poderes que se erigen al mando del capital internacional y nacionalizar la banca."

Daorino: "Si los estados no son soberanos cómo van a regular la economía. Hoy es el estado quien es regulado, ¡¡el estado no regula nada!!"

LA TIRANÍA DEMOCRÁTICA: LA IDEOLOGÍA ENGAÑABOBOS


Este discurso sería una provocación en cualquier otro lugar, pero no aquí, donde se reúne Foro Identidad cada dos semanas para entablar un duro combate entre las ideas libremente expuestas. Advierto que este discurso es mi opinión, hablo yo y sólo yo, de forma subjetiva, con la pretensión de contribuir al debate y nada más, por lo que no quiero reproches sobre su orientación ni que nadie se sienta atacado. Por lo demás, que a nadie le pille por sorpresa este discurso, bien conocido soy por no ser un amante de la democracia parlamentaria y todo aquello que represente debilidad y desidia.

Comencemos abruptamente: ¡el tolerante es una calamidad! Y eso es algo que lo saben muchos, incluso los que dicen ser tolerantes. Si no lo saben o alguien de aquí no lo sabía, lo digo yo. Una cosa es respetar, otra tolerar; lo primero es razonable, cívico, necesario, o casi necesario, porque a veces puede no serlo; pero lo segundo es, como he dicho anteriormente, una calamidad. Pocos tolerantes son los que yo conozco, y los que podría haber conocido he evitado conocerlos, pues yo no me junto con borregos. Me da igual que alguien me diga que es tolerante, como si yo me tuviera que creer todo lo que me dicen. Por lo tanto, me congratulo de que aquí, en Foro Identidad, seamos unos intolerantes consumados, necesariamente intolerantes, porque por necesidad no somos estúpidos. Si fuéramos estúpidos no vendríamos a este foro. Y me detendré en esto que expongo, para aclarar a los incrédulos el atrevimiento de mis palabras.

Tolerar es asumir cualquier cosa sin resistencia. El tolerar es, en su máxima expresión, el "me da igual", el "lo acepto", el "por qué no", el "está bien"... ¡la indiferencia! La tolerancia es la actitud del nuevo modelo de esclavo generado por la democracia, un nuevo hombre de inacción crítica, intelectual y volitiva, despojado del espíritu de lucha y de su propia identidad. A este hombre le da igual todo lo que no sea él mismo, pues no tiene más remedio que soportarse. Tolerar es no discutir. Yo siempre le digo al "tolerante", cuando me insulta o me critica una idea: «Tolerante, ¿por qué me discute, no acepta usted cualquier idea? ¿No dice usted ser tolerante?» Y es que la tolerancia es en sí misma ajena a la discusión. Así que observemos a nuestro alrededor, mirémonos a la cara, y observemos sin miedo: el mundo, el mundo entero, es hipócritamente tolerante y absolutamente intolerante. Así que el mundo es, en este sentido, algo poco estúpido, porque la intolerancia significa que "hasta aquí acepto", "hasta aquí he llegado", "no todo vale". Y así debe ser, las ideas y los actos se enfrentan y algunos pierden y otros ganan. Yo, cuando vengo a Foro Identidad, me regodeo en toda nuestra brillante intolerancia, porque es la esencia de nuestro foro, de cualquier foro libre, de cualquier foro donde se juntan personas a pelear con las ideas. Es por ello que me atrevo a decir que nuestra clase política es estúpida, pues sumida en la tolerancia, en la neutralidad política, y esto viendo más allá del teatro que hay montado, vemos que no hay una confrontación real entre amigos y enemigos.

Otro de los logros de la tolerancia democrática es que los imbéciles pueden hablar y decidir. Cuando eso ocurre un pueblo se hunde, pues se reniega de la calidad y de la excelencia. Yo digo que no, que no todos pueden hablar, que no todo el mundo tiene el mismo valor, que no todos somos iguales y que hay personas mejores que otras. Esto es una realidad.

Así pues, ya he desquebrajado uno de los elementos esenciales de la democracia, o de lo que nos han dicho que es la democracia, y que es, en esta democracia, inexistente por imposible: la tolerancia.

Otro de los mitos de la democracia es la soberanía popular. ¿Existe tal cosa? Para que haya soberanía popular debe haber una identidad concreta en un grupo de gente concreta, y hoy, radicalmente puedo decir que no hay pueblo, sino una masa desarraigada. Lo que queda de pueblo es tratado como una entelequia, como una antigualla, y es que dentro de poco los españoles que quedemos viviremos en reservas, como los indios, si no es que acabamos aniquilados bajo el cielo de la estrella y la media luna. En un país donde lo único que define la nacionalidad es el DNI la pertenencia al pueblo se ha perdido, así como la conciencia de tal. Así que, ¿soberanía popular? No es posible, ahora mismo no; o al menos no es posible la del pueblo español.

Nos han dicho que por votar cada cuatro años somos libres. Eso es una chiquillada. Cada cuatro años votamos y luego vemos cómo hacen con lo que hemos votado lo que quieren: ¿cuántos casos de transfuguismo hay? ¿Y la ley electoral? La ley electoral es antidemocrática, y más con las nuevas normas que restringen la pluralidad política, es decir, la participación de partidos si no cumplen ciertos requisitos. Y bien, votamos y decidimos a quien sentamos cada cuatro años (Eso si, decide la mayoría, no el pueblo, un claro ejemplo de que prevalece la cantidad sobre la calidad). ¿Y luego qué? Supongamos que hemos decidido algo. Luego ese a quien hemos sentado hace lo que le da la gana, pues ese hombre no sirve al pueblo, sino sus propios intereses de partido y personales... y a otros privados: ¡la democracia es también la tiranía de los caprichosos! Yo prefiero mil veces a un líder que a un político profesional. Yo quiero a un hombre con valores, a un hombre capaz de darlo todo por el pueblo que presumiblemente ama. Yo no quiero democracia, es decir, a charlatanes, sino a hombres que lleven un país como un marino su barco, firme por los mares, evitando que se hunda. Quiero a un capitán, quiero a un líder, quiero a alguien que sea capaz de tomar decisiones.

Otro mito de la democracia es la libertad. Es por ello que a difícil tarea es a la que nos enfrentamos los librepensadores en esta época de decadencia, difícil tarea en un mundo donde todos hacen uso de la palabra libertad sin ejercerla. En la democracia es libre sólo aquel que acepta todas las máximas democráticas tal como los autodenominados demócratas las han venido exponiendo. El demócrata te dice lo que es demócrata y lo que no es demócrata. Y hoy, lo que no es demócrata debe ser reducido. Y luego te vienen hablando de tolerancia y bla bla bla.

Yo nací el año 1981, durante los inicios de la orgia "memocrática". Ya había ocurrido el intento golpista. Luego me educó la logse y me enseñaron a distinguir entre el fascista y el demócrata. Básicamente facha era todo lo que había antes desde el inicio de los tiempos hasta no hacía mucho... "desde hace poco el pueblo es libre", me dijeron. Pero hay más. Los docentes me explicaron que fascistas son todos aquellos que no desean la libertad de expresión, es decir, no se trataba de gente que no te dejara decir cosas, sino que te decían lo que se debía o no decir. También son aquellos o eran aquellos que persiguen o perseguían a los de pensamiento diferente, además de ser aquellos que defienden a los ricachones. Y es que todos los fachas son ricachones, me dijeron, todos son capitalistas y están en contra del trabajador. Sin embargo, los demócratas son gente humilde, es decir, gente que no hace ostentación de riqueza, gente generosa y que mira por el pueblo. Son también luchadores por la libertad y radicalmente tolerantes. Los demócratas son buenos, los fachas son malos. Pues bien, en este mundo tan extraño que me ha tocado vivir aún no he conocido a un demócrata, y si los hay, o son minoritarios, o son perseguidos o... ¡paradoja!, les llaman fachas.

Y bien, no se confundan, en esta parrafada demócrata significa, al menos si nos referimos al demócrata perseguido, "aquel que piensa que el poder debe emanar del pueblo, pero de un pueblo homogéneo y firmemente constituido con la mira puesta en la única empresa noble: la patria, la nación...".

Y quiero finalizar hablando del tema "Libia", sobre lo que hemos vivido durante los últimos meses. Para ello transcribiré varias parrafadas que escribí en otros foros y que he unido en un sólo texto:

«Lo más lamentable es que ayer, hablando con muchos, deduje que el sentimiento generalizado es de felicidad ante la muerte de Gadafi. Me llamó la atención, gente que está todo el día con la “paz”, los derechos humanos, etc. etc. en la boca. Es la doble vara de los “demócratas”, que de demócratas tienen poco. La lucha metapolítica debe ser a conciencia, porque cambiar esta mentalidad va a ser complicado.

Los medios de comunicación también han hecho la guerra y son un elemento que hace posible la inexistencia de una democracia real, y he ahí que debemos responsabilizarles de toda esta opinión pública, que no es del público, sino de la tele. Los medios han llamado tirano, dictador y bla bla bla a Gadafi, ¡y qué más daría eso! Nos han vendido que esos rebeldes quieren la democracia y demás, y ya veremos lo que pasa en todos esos países. Los cristianos estarán temblando, por ejemplo.

La democracia es una tiranía más, te da con el mazo y te atiza con fuerza de otra forma, te llena el estómago y con eso pretende amansarte. La gente piensa que con la democracia ya hay libertad y valores, y con la democracia nunca ha habido tales cosas: la democracia de hoy es la sirvienta del capital. Eso sí, un logro interesante, los tiranillos se van rotando cada cuatro años. ¿Qué decide el pueblo en una democracia? En el poder quiero gente honrada, un líder que sepa dirigirnos hacia la victoria. Gadafi supo dirigir a su pueblo, le pese a quien le pese. Libia vivía el mejor momento de su historia en lo económico, Gadafi fue un líder y al principio del conflicto generado por el NOM Gadafi estaba ganando la guerra hasta que se inventaron lo de ataques a civiles y demás para que la OTAN tuviera una excusa ante la opinión pública de eso que llaman Occidente.

En un futuro, quién sabe, podremos juzgar a los mandatarios de la OTAN, a los ex presidentes yanquis, al “bueno” de ZP, a Sarkozy y a Berlusconi, por lo que han hecho en Libia y en otros muchos sitios, por lo que han promovido y siguen promoviendo. ¡Hay tantos responsables!

Y Gadafi no era un santo, lo sé, no soy tan ingenuo ni tan estúpido como para pensar eso. Saddam Hussein tampoco era un Santo. No lo fueron ni Hitler ni Mussolini. Tampoco lo era Stalin, ni lo es Carrillo. No lo es tampoco Obama, ni lo es Zapatero, ni Berlusconi, ni Sarkozy. Santos hay ninguno, y si encontráis alguno traérmelo para que desenmascare su apariencia de bondad. Ser demócrata no te convierte en bueno, hoy simplemente te da legalidad en tus acciones, aunque sean acciones criminales.

Y pensar que puedo acabar como Gadafi algún día, sodomizado y humillado, gracias al talante democrático que se ha demostrado en las "primaveras árabes" y en occidente, me ayuda a ser menos compasivo. No se ha liberado a nadie en todos esos países árabes, sólo los recursos naturales. La democracia es una tiranía más, lo demuestra cada día, y sus métodos son demoledores y sanguinarios... siempre de la mano del capital»■

EL FRACASO: EL FRACASADO Y SU VICTIMISMO


Hay muchos tipos de fracasados. Me detendré sólo en dos. Uno de ellos es el fracasado que está orgulloso de su fracaso y quiere en ello ser reconocido, así que no os corroa el veneno de la pena por él. Este tipo de fracasado se aprovecha del romanticismo de muchos personajes habidos en la historia o en los libros. Se aprovecha del estado hoy normal de cosas que ha hecho creer a la masa que el fracaso te otorga cierta superioridad moral o el estatus de víctima, lo que te da también superioridad moral. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que ser un fracasado te dé superioridad en algo? ¿En qué se basa esto? ¿Por qué necesariamente una víctima? A mí no me entra en la cabeza. No quiero decir que un fracasado no tenga en cierto momento razón, ¿pero ya, de entrada, ser fracasado te facilita superioridad moral y la razón?

Este tipo de fracasado es fracasado incluso cuando triunfa, pues este fracasado habla en nombre de los perdedores, se erige como mártir de las causas perdidas. Observareis que aquí, más que fracasado, hay pose de fracasado. Y es que este tipo de fracasado se inventa hasta sus fracasos. Es el rey del fracaso, es el rey de la derrota, y siempre será por culpa de alguien más fuerte, por alguien que supuestamente le oprime, la razón por la cual no consigue el éxito anhelado. El fracasado, en este caso, es también un oprimido, o más bien un victimista. Y se siente tan oprimido que se oprime a sí mismo. En batalla eterna contra sigo mismo y gracias a las psicologías modernas llega al propio auto-odio... Luego se vanagloria de ello: me odio, soy un ser mediocre, debo desaparecer... ¡Se vanagloria de su propia culpabilidad por existir, de su debilidad, de su podredumbre!

¿Qué estado de cosas ha propiciado todo esto? ¡Qué estado de cosas ha hecho posible que esta pose de fracasado, que este auto-odio, se ensalce como un don de humildad! La respuesta es sencilla, después de más de 2000 años la pregunta tiene fácil respuesta. ¡Los esclavos pueden hablar! ¡Maldita sea!

La figura del fracasado tiene muchos ejemplos en la literatura y en la historia. Casi ninguno de ellos responde al fracasado definido anteriormente. Y entramos de lleno en la segunda figura que quiero exponer.

Si existe romanticismo en estos seres creados por los más agudos ingenios o surgidos por los más enrevesados contextos históricos es porque se trata de seres que nunca han cejado en el empeño por algo, porque son luchadores empedernidos que prefieren la mayor de las derrotas y su honor intacto a recular y vivir mancillado. A ellos la derrota no les hunde, no es motivo ni escusa para ceder, sino más bien lo contrario, es la motivación. Fracasa constantemente, es decir, sus acciones no alcanzan la meta, pero sus miras están en la victoria, en la gloria, en el reconocimiento de sus hazañas por algo noble. Este fracasado tiene un aire voluntarioso, un aire distinguido e ingenuo, una inclinación hacia arriba que les obliga a luchar por valores más elevados que ellos mismos; y puede que por ello ya se hayan superado en parte. Su fracaso se mide por las acciones. El fracaso no está por lo tanto en el espíritu, que sólo tiene las miras puestas en la victoria, en el triunfo, en ¡la gloria!

Esto me hace pensar que qué importa fracasar o no, lo que importa es vivir la vida lo más intensamente posible sin renunciar en cada momento a lo que uno es y a lo que cada cual quiere proyectarse.

Se habla de que el nacionalsocialismo, por ejemplo, surgió de las cenizas del fracaso de la Primera Guerra Mundial. Su ascenso al poder es definido, por parte de muchos, sin que ello resulte escarnio, sino un matiz romántico, como el ascenso victorioso de una masa de fracasados o de una masa que más que fracasada, surgió del fracaso y estaba condenada al fracaso. Y es que el fracasado de verdad está condenado a ello. El fracaso real es el tema central de la tragedia moderna, y no una pose, ni una forma de vida, ni algo que deba infundirnos pena. Es el sino posible de los hombres heroicos, de los hombres fuertes que dan el todo por el todo aún a riesgo de quedarse con nada.■

LO REAL


Todo es real, todo lo que puede ser pensado, todo lo que es sensible, todo lo que se puede tocar y no tocar, nuestros sentimientos, las mentiras y las verdades... todo es real. En el mundo no hay lugar para lo irreal, todo lo que es es en cuanto que se manifiesta de una forma u otra. El mundo de las ideas existe, pero no como otro mundo, sino inmerso en ese único mundo real y absoluto como un algo pensado. ¿Qué es entonces lo irreal? Lo irreal es también lo real. Lo irreal es lo que no existe, es decir, lo que carece de "sensibilidad", pero a su vez se proyecta en forma de pensamientos, de ensoñaciones, etc. Todo lo que puede ser explicado o plantearse es de alguna forma.

Cuando la moral que se quiere implantar no se encuentra en la naturaleza se coge con las "manos" y se crea un sucedáneo, una moral manufacturada y racional. En el mundo real lo irreal surca invisible como el viento, pero como el viento, pega fuerte con sus azotes. Y corremos el riesgo de que se convierta en lo único real, en que sea la mentira, lo inexistente, lo "insensible", lo que domine cada acto, cada acontecimiento, cada hito de nuestras vidas. Si lo real y lo irreal son igual de reales, es decir, si ambos forman parte de lo Real, no sea descabellado pensar que existe una lucha inmemorial entre ambas fuerzas por ser hegemónicas dentro de un mismo mundo, del único mundo posible, como si hubiera una pugna eterna entre los que quieren mantener y defender lo ya establecido, es decir, el orden natural de las cosas (y estúpido sería aquí decir que se quiere "imponer" algo que ya es por sí mismo), y los que quieren establecer una realidad que sólo es viable mediante la imposición y el lavado de cerebro, es decir, el orden racional de las cosas.

Y no piensen que el orden natural no puede dar lugar a una moral, a un mundo espiritual y racional. Pero ese mundo espiritual surge de la tierra al igual que un manzano gracias al baño proporcionado por un cielo que siembra con agua y luz. El sustrato de esta moral es real, surge del mundo natural. Sin embargo, el orden racional de las cosas surge de algo tan sencillo como decir que aquello que no existe nos lo inventamos y que los manzanos nacen del aire. Este orden racional no surge de la tierra, es mera especulación. Mientras que el orden racional posibilitado por el orden natural surge de la tierra.

Esa moral que hoy impera lo único que pretende es lo mismo que con la silla, hacer el mundo un poco más cómodo. La moral que hoy nos domina no está hecha de las cosas de la vida, sino de divagaciones, de sueños, de metas imposibles e irrealizables. No está hecha para la laboriosidad y la paciencia de una vida natural y sacrificada, sino para monos sapientísimos con moral de esclavos. Esta moral que hoy totalitariza la vida de forma invencible quiere poner un velo a la propia vida en su crudeza. Quiere pasarnos por el fuego hasta que no quede dentro de nosotros ni una sola gota de sangre, quiere convertirnos en seres que no sienten ni padecen, en seres sin cuerpo que sólo sean pensamientos, como el aire, como los fantasmas.

Sin embargo, es inútil todo esfuerzo del utópico por deshacerse del mundo real, del único mundo posible. El polvo se puede tapar con una alfombra, pero el polvo sigue allí. El maquillaje puede ocultar el paso del tiempo, pero el paso del tiempo está ahí, inexorable, dorando cada piélago de nuestra piel.

Más de una vez he dicho que "el marxista cultural va en contra de la vida, pues no es un hombre de este mundo, de lo real, sino de otra parte, del mundo de las ideas". Básicamente no es que sea de otro mundo. Sé que todos habrán entendido lo que quería decir en aquel momento, pero me parece necesario aclararlo. El que es de otro mundo quiere alcanzar su mundo destruyendo el que ya existe. No quiere otro mundo en realidad, quiere el mismo mundo de ahora sustituyendo los pilares del mundo presente. Sólo de mentalidades así puede entenderse ese ánimo tan genocida del marxista. En el mundo que construye el moralista triunfante de la modernidad valdrá poco lo que veas, u oigas, o sientas. Lo irreal, que también es real, quiere imponerse y ser lo único Real. Preparaos para un mundo pensando, preparaos para un mundo que hecho de cosas que no existen tu cuerpo dejará de ser una pesada carga. "Pedazos de carne, pasad por la trituradora", nos dicen a lo lejos.■