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LA TOLERANCIA

El laicismo militante se basa en la ética judeocristiana, y se contenta a menudo con plagiarla. (…)

(…) El pensamiento laico no es un pensamiento descristianizado, sino cristiano inmanente. Con un lenguaje racional, en el registro desfasado del término, la quintaesencia de la ética judeocristiana perdura. Dios sale del Cielo para bajar a la Tierra. No muere, no lo matan, lo consumen y lo introducen en el campo de la pura inmanencia. Jesús es el héroe de dos visiones del mundo: sólo se le pide que guarde la aureola y que evite los signos de ostentación… (...)

Michel ONFRAY, Tratato de Ateología


El acontecimiento:




Antes de nada, quiero recomendaros la lectura de una serie de artículos que abordan este tema:
La tolerancia es una actitud de la que todos presumen, pero también es algo de lo que la mayoría carece, como una gran mayoría de laicos. En estos días hemos visto cómo ha habido ciertos enfrentamientos verbales entre “laicos” y católicos, provocados por los primeros y consentidos por un estado ateo y generador de oposiciones, como buenos discípulos de marxistas, para distraer a la opinión pública, si es que aún la hay –si no distrae la opinión, al menos si la vista y la atención. Pongo laicos entre comillas porque dicha palabra quiere decir que una persona carece de “orden religiosa”, es decir, que es aconfesional y quiere una sociedad sin injerencia religiosa en la vida pública: y hoy la Iglesia no ejerce una injerencia real sobre la sociedad, sólo sobre sus fieles, los cuales tienen derecho a dejarse llevar por tal injerencia en su vida privada. Sin embargo, entre esa muchedumbre de invertidos (laicos, ateos, impostores, etc.) sólo veía a un montón de fervientes creyentes en su fe anticristiana, o cristianismo invertido, ¡había mucha orden religiosa!; lanzaban proclamas absurdas, malsonantes y alejadas del buen gusto, queriendo imponer su propia fe anticatólica, que bien se manifiesta contra cuatro viejas y algunos jóvenes con poca chicha. Estos mismos fervientes anticristianos se echarían atrás en una marcha contra el islam inmediatamente, la cual difícilmente se hará en un país donde se sostiene que dicha religión es la tolerancia y que el origen de todos nuestros males es el catolicismo y el cristianismo en general.

Pero no piensen que soy procatólico, que les voy a defender. Esta vez han sido ellos las víctimas de energúmenos, esta vez han sido ellos víctimas de sus propios hijos díscolos. El catolicismo, así como cualquier forma de cristianismo o de monoteísmo, no son precisamente tolerantes, no son precisamente un ejemplo de ello, ¿acaso tienen derecho a quejarse? Tienen derecho a defenderse, y también a callar. Son, por lo tanto, precisamente lo contrario: han perseguido, han aniquilado y han sometido durante más de dos mil años a los europeos y a otros no europeos con una moral de esclavos que te martiriza “piadosamente”, que te tortura psicológicamente, haciéndote sentir constantemente culpable, pecador y sórdidamente carnal, demonizando los placeres derivados del cuerpo, de la belleza, etc.

Pero si algo he de agradecer al catolicismo, la forma más apacible de cristianismo, es lo que con ella ha perdurado de paganismo, pero de paganismo politeísta y grecorromano. Es la forma en la que pudo subsistir una fe del desierto en nuestros campos europeos. El catolicismo es en cierto modo, paradójicamente, una fe que ha sucumbido a lo pecaminoso, a “la vista”, pues es una fe que te angustia por los deleites sensuales pero que a la vez te abruma con tanta belleza exuberante de catedral, de capilla, de objetos sagrados, incluso, dicen, con poderes... Es una contradicción de la fe católica. Sin embargo, los ateos y laicos se manifiestan como auténticos judeocristianos primitivos, es decir, odiando las imágenes, las banderas, los símbolos, como verdaderos iconoclastas, como verdaderos sacerdotes invertidos, sacerdotes de esta nueva modernidad, que de moderna no tiene nada, sino más bien de venida de lo protocristiano mediooriental, o de lo paleocristiano, es decir, de lo más soez, sólo que sin crucifijo. O siendo más irónico, estos laicos y ateos parecen protestantes invertidos encolerizados llenos de odio visceral contra el catolicismo.

Pero no piensen que generalizo, no es mi intención. Generalizar es un recurso del discurso. Toda generalización está sujeta a matizaciones, ¡siempre! Una generalización es siempre lícita cuando una cosa se da en la mayoría de individuos de un colectivo o en un porcentaje considerable. Y créanme, laicos y católicos conozco a mansalva, y la intolerancia se da en ambos. Eso sí, hay muchos que sí son tolerantes, en la medida en que muchos lo pueden ser, pues considero que todo no se puede tolerar y que ser plenamente tolerante es ser un estúpido como mucho, o un hipócrita como mínimo. Un laico de verdad no se habría preocupado tanto por la venida del papa, sin duda, y si se preocupara sería tan militante que protestaría diariamente por el asentamiento de mezquitas. Sin embargo, a mi parecer, un laico habría obviado la venida del papa y habría hecho su vida normal, sin sobresaltos. Por lo cual, he de decir que aquellos que se encararon con jóvenes católicos eran unos farsantes, unos farsantes que con una careta de laicismo excretaban su más mísero odio, cual puramente cristianos, si es que no son lo mismo o casi lo mismo. No obstante, si de algo ha de acusarse al catolicismo, es de excesiva tolerancia con su competencia monoteísta, especialmente con el islam, siendo el catolicismo una ventaja para que los de la media luna se asienten en nuestra tierra en lugar de un muro de contención y de resistencia.

Y bien, esos laicos y ateos han sufrido cargas policiales y los medios se han apresurado en mostrar dichas cargas, promoviendo la psicología del victimismo. En algunas pancartas se podía leer: SOMOS ATEOS, NO QUEREMOS HOSTIAS. Pues qué quiere que les diga, estos ateos, pergueñación siniestra del monoteísmo en general –del catolicismo en particular si hablamos de España-, si desean que les metan de hostias, pues desean ser reprimidos, desean ser mártires de su causa, pues su causa es también religiosa, aunque en un sentido difícil de entender para muchos. Lo diré claro: la negación de algo no es la negación de ese algo, sino su afirmación. Estos ateos y laicos, quienes se llaman laicos por ateos y ateos por laicos, siendo dos cosas distintas -que bien pueden conjugarse-, desean su propia victimización, desean ser vistos como pobrecitos, pues su moral es la misma moral de esclavos que la de sus paridores abrahámicos. Abraham, abuelo de los ateos y laicos.

Para concluir, quisiera reflexionar sobre la imposibilidad de una tolerancia total. No es posible. Quien diga que es tolerante miente. Lo puede ser hasta cierto punto, pero nadie personifica la tolerancia. Y créanme, la tolerancia, ya sea bajo su mayor expresión, como bajo su mínima expresión, es perniciosa. Lo es porque tan perjudicial es dejar hacer todo como dejar hacer nada. La tolerancia sólo es posible, y sólo hasta cierto punto, en sociedades homogéneas, en sociedades ajenas al mundialismo, al internacionalismo, a la bastardización... En un mundo que vive bajo lógicas hegelianas es totalmente imposible.■

LEÓN RIENTE


León Riente es todo un espectáculo en persona. Es un aguerrido patriota, un nacionalista y un revolucionario, y también un pagano y un racialista de primera, pero ante todo es, como yo y muchos de los que siguen este blog, un librepensador; pero antes de eso, antes de lo primero, es persona, es un hombre, es un ser con emociones, debilidades y fortalezas. Pocos hay como él que sin pudor defienden a su raza y a su pueblo, aunque ello provoque cierto rechazo social entre el personal programado por el sistema, un personal programado para odiarse a sí mismo y para repudiar todo aquello que les ha traído hasta su presente. Y no me refiero a la historia de España, sino al hilo de sangre que le precede a cada uno. Es la traición a la propia sangre el mayor sacrilegio de la modernidad, y es que es la sangre donde se centra y se encuentra toda posibilidad real de espiritualidad humana casi tangible. El hecho de que se pueda ver, incluso tocar, no lo hace menos espiritual. Los paganos son hombres de vista, no de oído, los dioses no son fantasías racionales, sino un hecho consumado, una realidad evidente. Y llegará, señores, llegará el día que los hombres blancos podamos reclamar de nuevo nuestro derecho de sangre sobre estas tierras, nuestro ius sanguinis, y expulsar a los traidores y mancillados.

Tengo la suerte de ser amigo de León Riente y compartir con él ciertos momentos. Más de una vez me ha acompañado a mis marchas por el bosque, por la llanura o por las alturas, y bien he de decir que viéndolo por esos parajes, arrojado a la existencia cual león en su sabana, se desenvuelve como si se tratara de su propia casa.

Muchos se pensarán si uno es tal como escribe en el blog. Es decir, si la sombra que uno proyecta de sí mismo por internet se ve reflejada de algún modo en la realidad. Tengo que asegurar que si de León Riente se percibe una fuerza mayúscula, una claridad desnuda y una impetuosidad controlada, además de una gran intelectualidad y cultura, y sabiduría, y madurez... en la realidad es así pero... mejor.

Y bien, una noche cualquiera León Riente y yo quedamos. No quedamos para hablar nada más, sino para beber cerveza, una tras otra. A lo largo del trayecto que nos llevaría a la cervecería observamos cómo los magrebíes y sus tiendas ocupan varias calles. Ya se ven con descaro bandas de moros pululando por las aceras, echando mano de nuestras mujeres blancas y mirándonos desafiantes tanto a León como a mí; pero nuestros ojos claros también desafían a los de ojos negros. Ojalá ese desafío se materializara en violencia hacia nosotros, hacia todos los blancos. No podéis imaginaros el hambre que tenemos de pelea, pero no de pelearnos porque sí, sino para defender lo que nos pertenece. Llegado al punto de que el extranjero se enseñorea, llegado al punto de la ausencia de un estado nacional, anhelamos la guerra como una vía de purificación, como un ascenso espiritual, semejante al sentimiento de un espartano en plena casquería. Derecho a defendernos, derecho que nos damos nosotros. Llegado el momento, de ser necesario, aplicaremos nuestro propio derecho: así hablan los soberanos.

Los establecimientos chinos no son pocos. También ocupan bastante en Algeciras. Pero esta gente son educados, inteligentemente educados, se integran, inteligentemente se integran, no se mestizan, pues sabiamente tienen conciencia de lo que es su etnia, es decir, su raza más su cultura.

Llegamos a la cervecería. Empezamos a beber con auténtico goce. Hablamos de varias cosas: sobre los últimos artículos de El Mundo Daorino, sobre Fichte, sobre Cavalli Sforza, sobre el matrimonio, sobre los hijos... Mientras bebemos, observamos que el fenómeno de la conguización, en la ciudad que esta noche nos acoge, está más extendido de lo que nosotros deseamos. Pero más extendido están aún ciertos rasgos mediorientales. Así, derivado de estas cuestiones, León Riente y yo empezamos a disertar sobre ciertos tipos de mucho interés para nuestros desarrollos sociogenéticos: el agricultor neolítico, el cazador-recolector cromañoide, el pastor indoeuropeo, etc. Quiero decir que la cerveza no es un eximente para nosotros a la hora de hablar de temas que creemos serios.

Tras todo esto, salimos de la cervecería, más alegres de lo que entramos. Justo enfrente, ante nuestros ojos sorprendidos, observamos como un grupo de personas danzaban con músicas extrañas. Los fenotipos eran variados y los colores abigarrados. Nada de homogeneidad, nada de pureza. La calle estaba plenamente bastardizada. ¡Oh, desgracia nuestra! ¡Esto es lo que ha provocado más de dos mil años de cristianismo y sus hijos marxistas! ¡Esto es lo que ha provocado tanto amor indiscriminado y sin conciencia de lo que se ama! ¡Esto es lo que pasa cuando no se enseña a amar, cuando la gente no sabe lo que es un valor! Promiscuidad pululante, juventud desnortada, padres orgullosos... ¡de qué! Mujeres con poca ropa, las menos recatadas, las más emputecidas... Y los chicos, ¡oh!, excitados, deseosos y malcriados por unas chicas que lo dan todo hecho, todo cocinado, todo sin forzar al varón a conquistarla. Entonces León Riente irrumpió en aquella verbena popular... ¡pero popular de no se sabe qué pueblo! -desde luego no era el español-, donde una heterogénea muchedumbre adornaba el mundo sensible con bailes ininteligibles y pavorosos, intentado dar sentido a unos ritmos que sonaban negroides y a todo volumen. No existía ningún pudor estético, el caos y la asimetría inundaban todo a nuestro alrededor.

Y bien, León Riente irrumpió en la verbena popular, irrumpió porque ocupaba toda la calle... Sí, y no lo hizo para bailar. Tras él observé con asombro cómo separaba una a una a un montón de parejas interraciales que bailaban abrazadas, cogidas de la cintura, separaba a aquellas en las que había un español, o una española, ¡separaba a posibles futuras familias mestizas! El personal allí presente, sin poder dar crédito, se quedó con la boca abierta al no poder hacer nada contra tal ímpetu. No obstante, aquel que intentara tocar a León Riente seguramente se vería reducido al instante. Tras esta tarea, la verbena extranjera prosiguió.

León Riente, aún furioso, marcó el camino hacia la siguiente cervecería. Pero de repente me vi solo por la calle y al echar la vista atrás me encontré a un fornido León cogiendo en peso una lavadora, levantándola por encima de sí como si se tratara de una pluma. Consecutivamente, en arrebato de fiereza celtíbera, con su rostro levemente sonrojado, empotró contra un pivote de hierro el pesado objeto, fragmentándolo en varias partes. Finalmente, León Riente y yo nos dirigimos a una nueva cervecería. Más relajado, León Riente bebió y rió y luego nos marchamos a nuestras respectivas casas por unas tierras que cada vez eran menos nuestras.■

CONCEPTOS BÁSICOS DE GENÉTICA III

por LEÓN RIENTE

GENÉTICA DE POBLACIONES: disciplina que se ocupa de la descripción y explicación de la variación genética dentro y entre poblaciones al objeto de explicar los fenómenos evolutivos. Es en las poblaciones donde tiene lugar la evolución que provoca estas diferencias.

POBLACIÓN: grupo de individuos que ocupa un área determinada, cualquiera que sea. En muchas ocasiones es un concepto operativo y plenamente justificado, pero en otras es utilizado, sin otra "justificación" que la corrección política, para sustituir al más comprometido de raza. Es obvio que, a cierto nivel y para determinados análisis, es necesario elegir las poblaciones a estudio con un criterio racial para obtener algún resultado genético de interés, con lo cual el término raza vuelve a entrar, ahora por la puerta de atrás, en los estudios genéticos, demostrando su necesidad metodológica y su existencia.

POBLACIÓN MENDELIANA: comunidad de intercambio genético constituida por un grupo de individuos de la misma especie que se pueden cruzar entre sí libremente.

POBLACIÓN PANMÍCTICA: comunidad de intercambio genético en la que existe apareamiento aleatorio.

APAREAMIENTO CLASIFICADO POSITIVO: situación en la que individuos fenotípicamente iguales se cruzan con una frecuencia superior a la esperada si lo hicieran al azar.

APAREAMIENTO CLASIFICADO NEGATIVO: situación inversa a la anterior, los individuos fenotípicamente distintos se cruzan con frecuencia superior a la esperable por el azar.

FRECUENCIA GENOTÍPICA: frecuencia de cada uno de los genotipos en una población determinada.

FRECUENCIA FENOTÍPICA: frecuencia de cada uno de los fenotipos en una población determinada.

FRECUENCIA ALÉLICA: presentación de un alelo específico de un gen respecto al total de los que pueden ocupar un locus concreto en una determinada población.

FRECUENCIA GÉNICA: sinónimo de FRECUENCIA ALÉLICA.

CORRELACIÓN FENOTÍPICA: semejanza fenotípica entre distintos grupos con independencia de si tal semejanza es resultado de una semejanza genética.

CORRELACIÓN GENÉTICA: semejanza fenotípica entre distintos grupos a causa de que éstos han recibido los mismos genes.

DISTANCIA GENÉTICA: medida de la diferencia en lo que respecta a las distintas frecuencias alélicas de un número determinado de genes entre individuos o poblaciones determinadas. La distancia genética entre dos poblaciones se calcula hallando la diferencia de las frecuencias génicas de las dos poblaciones. El cálculo se hace para cada gen (o alelo si hay más de dos) realizando a continuación una estandarización para tener en cuenta el peso estadístico de cada diferencia.

También puede definirse como valor sintético que teniendo en cuenta un número suficiente de genes nos dé la diferencia entre dos poblaciones determinadas. Es importante tener en cuenta el mayor número posible de genes al mismo tiempo.

Referida a una misma especie, dicha distancia debe aumentar regularmente entre distintas poblaciones separadas a medida que se suceden las generaciones, sirviendo entonces como instrumento histórico que nos puede informar sobre las fechas de sucesos importantes.

GRADIENTE GENÉTICO: variación gradual de frecuencias génicas entre las poblaciones a lo largo del espacio.


Esta figura corresponde al segundo componente principal del cuadro genético europeo, calculado utilizando 95 genes, elaborando los correspondientes mapas geográficos para cada gen y atribuyendo un peso determinado a cada gen, hasta lograr los mapas geográficos de cada componente, utilizando el método conocido como ANÁLISIS DE LOS COMPONENTES PRINCIPALES.

Así interpreta Cavalli-Sforza este mapa: «El segundo componente muestra una variación de norte a sur, por lo que está relacionado con el clima. Pero otro fenómeno superficialmente distinto, la distribución de las lenguas, también está relacionado con estos dos fenómenos. Las lenguas que se hablan en la mayor parte del noreste europeo forman parte de la familia urálica, y son muy distintas de las que se hablan en el resto del continente, que pertenecen a la familia indoeuropea. (…) El segundo componente, ¿es el resultado de una adaptación al frío del norte, como sugiere la relación con la latitud, o representa más bien un grupo de lenguas llevadas a Europa desde el norte por poblaciones procedentes de Siberia occidental, a través de los Urales? Es posible que las dos cosas sean ciertas». Genes, pueblos y lenguas. Luigi Luca Cavalli-Sforza. Crítica, Barcelona, 2010, págs. 118-120.

FRONTERA GENÉTICA: línea que separa poblaciones con variación rápida de las frecuencias génicas. Su existencia se basa en la observación de que son relativamente escasas las discontinuidades de caracteres genéticos en los mapas geográficos, siendo el cambio gradual en muchos sitios; pero cuando no ocurre esto tenemos una frontera genética. Pueden corresponder a barreras físicas (montañas, ríos, etc.) o a barreras lingüísticas.

Ejemplo: el Estrecho de Gibraltar es una fenomenal (y afortunada) frontera genética que separa poblaciones genéticamente muy distintas.


POBLACIÓN ALOPÁTRICA: aquella aislada espacialmente, lo que impide la migración y el flujo genético.

Ejemplo: población de Islandia durante la mayor parte de su historia.

FLUJO GENÉTICO: desplazamiento de alelos de genes de una población a otra. Su causa está en la exogamia, que resulta muy favorecida por las migraciones.

Ejemplo: es bastante sencillo distinguir en la imagen entre los negros estadounidenses y los nigerianos. Pero los negros que llegaron a América del Norte en la época de la esclavitud no eran muy diferentes a los nigerianos de hoy (parte inferior de la imagen). ¿Qué ha ocurrido? Un flujo genético continuo a lo largo de varias generaciones ha hecho que el aporte genético blanco del negro estadounidense medio alcance el 30%.

Otro ejemplo: por efecto de la odiosa inmigración de norteafricanos, centroafrianos, amerindios y mestizoamericanos hacia España, unida a la ausencia casi absoluta de conciencia racial entre el español común y a una intensa propaganda mesticista, hoy se está produciendo un lamentable flujo génico de alelos característicos de estas poblaciones extrañas hacia la población española.■

CONCEPTOS BÁSICOS DE GENÉTICA II

por LEÓN RIENTE

GEN: segmento de ADN con una función específica conocida (síntesis de una macromolécula determinada, normalmente proteínas) en el desarrollo y la actividad de un ser vivo. Comprende cientos, miles y, a veces, cientos de miles de nucleótidos.
El orden de los nucleótidos de ADN de un gen determina el orden de los aminoácidos en la proteína codificada por el gen.

LOCUS: posición fija sobre un cromosoma, ocupada por un gen determinado o por un biomarcador. Un conjunto de locus es un LOCI.

GENOTIPO: conjunto de genes presentes en cada individuo.

FENOTIPO: expresión de un genotipo concreto en un ambiente determinado.

FENOCOPIA: individuo o grupo de individuos que, careciendo de un determinado genotipo, por efecto del ambiente tiene un fenotipo similar a aquel que sí posee ese genotipo.

Ejemplo: en España se ha popularizado la horrible costumbre de exponerse al Sol durante los veranos. Entre los españoles que caen en esta práctica, y en concreto para aquellos con fototipo III y IV, la piel suele adquirir una tonalidad, por efecto del bronceado, es decir, del ambiente, parecida a la que exhiben los norteafricanos a lo largo de todo el año (por efecto de su genotipo). No hace mucha falta decir que este hábito se ha visto alimentado por la creciente y absurda afromanía que domina a nuestra sociedad.

ALELO: cada una de las formas alternativas que puede tener un gen determinado. Implica una diferenciación en la secuencia de nucleótidos y unas modificaciones en la función del gen.

POLIMORFISMO GENÉTICO: situación que se da cuando un gen presenta distintas formas (alelos).

HETEROCIGOTO: individuo diploide que, para un gen determinado, ha recibido una contribución (alelo) diferente de su padre respecto de la de su madre.

HOMOCIGOTO: individuo diploide que ha recibido, para un determinado gen, una contribución similar de su padre y de su madre.

ALELO DOMINANTE: aquél que aparece en el fenotipo del individuo heterocigoto para un determinado carácter, además de en el individuo homocigoto.

ALELO RECESIVO: aquel que queda oculto en el fenotipo del individuo heterocigoto para un carácter determinado, y que sólo aparece en el individuo homocigoto.
ALELOS CODOMINANTES: aquellos que determinan el fenotipo de manera mutuamente independiente, no dominando ninguno de ellos sobre el otro.
INTERACCIÓN INTRAGÉNICA: influencia mutua entre varios alelos de un mismo gen a la hora de actuar.

INTERACCIÓN INTERGÉNICA: influencia mutua entre varios genes en su actuación.

EPISTASIS: situación que ocurre cuando la acción de un gen se ve alterada por la de otro u otros genes. El gen que domina se llama epistático y el gen dominado hipostátivo. Es importante no confundir esta interacción intergénica con la que tiene lugar entre los alelos de un mismo gen o interacción intragénica.

CARÁCTER CUALITATIVO: aquel que es clasificable en categorías fenotípicas discretas. Está controlado por uno o por unos pocos genes.

CARÁCTER CUANTITATIVO: aquel que se presenta como una gama de fenotipos continua. Es codificado por un número elevado de genes, siendo el fenotipo resultante el efecto de la pequeña contribución fenotípica de cada uno de ellos, si bien no necesariamente en igual proporción. Es un carácter más sometido al entorno ambiental que el de tipo cualitativo.

OLIGOGENES: aquellos que controlan la manifestación de los caracteres cualitativos.

POLIGENES: aquellos que controlan la manifestación de los caracteres cuantitativos.

PLEIOTROPISMO: fenómeno en el que un solo gen produce varios efectos fenotípicos no relacionados entre sí.

LIGAMIENTO: tendencia de los alelos de loci que están cercanos a transmitirse juntos como un bloque dado que, por su propia proximidad, tienen menos probabilidad de recombinarse. Durante la recombinación se producen una serie de estructuras entrecruzadas (quiasmas) al azar a lo largo del cromosoma y, a menor distancia entre dos loci, menor probabilidad de que se produzca un quiasma y de que se recombinen.

HAPLOTIPO: constitución alélica de múltiples loci que se transmiten juntos. Como en el genoma humano se da una alta variabilidad alélica, si dos individuos presentan un mismo haplotipo es seguro que están relacionados.

HAPLOGRUPO: grupo grande de haplotipos. En el hombre los más estudiados son los haplogrupos del cromosoma Y (ADN-Y), de transmisión exclusivamente patrilineal, y los haplogrupos del ADN mitocondrial (ADNmt), de transmisión sólo matrilineal, y que por ello mismo pueden ser utilizados para definir poblaciones genéticas.■