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PREÁMBULOS DEL SUEÑO




(…)
Morality would frown upon
Decency look down upon
The scapegoat fates made of me
But I promise you, my judge and jurors
My intentions couldn’t have been purer
My case is easy to see
(…)

Depeche Mode, Walking in My Shoes


Suena de fondo una bella melodía, ¿serán los pájaros? No, es una vieja canción, un himno para muchos. Daorino aparta su edición de Así habló Zaratustra en la mesita de noche y se tumba en la cama. Muchas cosas le nublan la cabeza, muchas cosas le inundan, le ahogan, le preocupan y le hacen sentir mal. ¡Mal de pensadores… el miedo a sus propios pensamientos! “Para pensar hay que ser valiente, para pensar hay que atreverse, el miedo me estimula y me anima”, se dice Daorino.

Daorino habla mucho solo, y es que no necesita a nadie para sentirse oído, “¿yo no valgo?, ¿acaso yo no soy mi cura ante la soledad?, ¿acaso no es mi soledad mi propia compañía?”, se dice. Y es que Daorino ha tenido que aprender a convivir consigo mismo, ha tenido que aprender a reconciliarse consigo mismo, ha tenido que aprender a querer ser él mismo…

Continúa sonando una melodía, pero una melodía diferente que mantiene el ambiente de placer intacto. Y es que la música es un puente entre lo material y lo espiritual. De pronto Daorino se convierte en música, se funde con el ambiente, y convertido en instrumento, jala de las cuerdas vocales:


¿En qué mundo vivimos? Incluso el más vulgar de los seres quiere que te arrodilles ante él. Prefiero morir aplastado por una masa inconmensurable de miserables antes que vivir humillado. El problema de la modernidad es que derechos se les regala a todo aquel que los pide o no los merece o necesita. Algo regalado a cualquiera no puede tener valor, yo quiero regalos que me hagan sentir afortunado y elevado. Yo prefiero ganarme mi propio derecho y dárselos a aquel que prefiere obligaciones. Por ello, qué me importa la Ley de los más, yo me rijo por la mía propia, por mis valores, por lo que mi sudor ha conquistado. Y derechos es lo que quieren los débiles, y el poderoso, demagogo que es, se los da, pues también es débil, porque su poder se basa en el soborno y no en la autoridad; y deseosos de regalos está la plebe, entonces ¿qué habrá que darles cuando ya no haya derecho alguno que regalar? El hombre necesita autoridad y disciplina, obligaciones y valores también; el hombre necesita un destino y un orden. También requiere de la libertad, pero de aquella que no le aleje de todo lo anterior. La libertad, destructora de mundos, idea sanguinaria donde las haya, ha matado más hombres que Dios. En su nombre el hombre ha cometido lo indecible. El verdadero compromiso social debe estar alejado de ese concepto de la libertad que nos ha gobernado hasta entonces, deberíamos incluso destronarla, pues no es un ideal, sino la antesala al infierno y al desorden espiritual y racional. No hay que creer en la libertad, pues no existe tal cosa, ¡nos hemos peleado durante milenios por nada!, ¡hemos justificado nuestros actos por lo inexistente, por un fantasma!; es por ello por lo que toca recapacitar y pensar en luchar por lo que realmente importa y por lo que realmente es y dejar de lado a los fantasmas idílicos. Mi libertad es poder aplacar a mi enemigo, y la libertad de mi enemigo es poder aplacarme a mí; libertad es poder morir por mi familia o por mi tierra y poco más. ¿Dónde hay sitio para la libertad si ésta sólo existe cuando algunos hombres imponen su criterio? La libertad no puede tener muchos amos, sólo uno; la libertad es mandar y obedecer, mandar y que te obedezcan: todo lo que nos cuentan sobre la libertad es mentira. Libertad es cuando me digo “esto no debo hacerlo” y ¡no lo hago!, negando al deseo que habita en mí su capricho, a veces pernicioso. ¡Ahí se ven a los verdaderos hombres, a aquellos que aplacan sus deseos!; y libertad es la relación entre el buen señor y el buen vasallo, que es la relación de reciprocidad entre el buen mandar y el buen hacer. Y por encima de todo ello subsiste un profundo respeto.

Amor al prójimo es lo que hoy se destila, un amor al prójimo que es lo mismo que decir me odio a mí mismo. Nada de lo que uno hace para sí es bueno, por ello hay que regalarse al prójimo. ¡Oh, europeos, hasta vosotros mismos os ofrecéis como ofrenda! El amor al prójimo es el peor de los amores, es peor que poner la otra mejilla. Amar al prójimo es reconocer que uno no es merecedor de su propio amor, cuando nuestro amor propio es el único que merecemos y el único que nos hace mejores, fuertes y seguros; está bien que nos amen, pero que sea un amor traducido en admiración y respeto… ¡y por supuesto hemos de ser merecedores de ese amor y despreciar el amor de los mediocres! Por supuesto, no hay que desdeñar al resto, sobre todo a tus iguales. Pero el prójimo es listo, más que el que regala. El que recibe quiere recibir más hasta conquistarte definitivamente. ¡Amadores del prójimo!, ¿no sois demasiado prolíficos regalando vuestro amor incluso al que os señala con la daga?, ¿no es eso vuestra debilidad? ¿No está en definitiva mal enfocada vuestra esplendidez? Los nuevos amos del desierto son quienes reciben vuestro amor, y decirme: ¿por qué amáis a quien os quiere poner de rodillas mirando el suelo? El que viene de fuera sólo merece nuestra desconfianza y a veces hasta nuestro desprecio y un tiro en la sien, pero parece que el cristianismo laicista, llámese marxismo, llámese ilustración, herederos todos ellos del cristianismo… os han borrado la identidad y todo valor por el que luchar: ¿habéis olvidado de dónde venís? Del desierto vino la cruz a conquistarnos y triunfaron, todo lo que fue bello sucumbió… ahora viene de nuevo del desierto un nuevo odio bajo la luna y las estrellas y todo aquello que a pesar de todo seguía siendo bello será velado bajo un oscuro manto. ¿Volverá Roma a caer?

Pobres hombres que sólo aman lo débil y lo foráneo, pobres hombres que se han olvidado de sí mismos, tanto que de tanto olvido ya desconocen su origen, su cultura y lo afortunados que son de formar parte de la raza de los vencedores y conquistadores, de la raza de los héroes, de la raza de los amados por los dioses. Por nuestras venas corre la sangre de generaciones y generaciones, a ellos les debemos nuestra vida y nuestra herencia; pero hoy, hoy traicionamos todo lo sagrado, lo sagrado ya no existe, lo sagrado es una entelequia. Con la sangre hoy se juega a la alquimia, diluyendo en una sola fórmula toda la diversidad humana… ¡Oh, Europa!, ¿perecerás por la mano de alquimistas o recuperarás de nuevo el gusto por el campo de batalla?

Benoist dice: «El que las sociedades más ricas sean también las más depresivas demuestra que el dinero no da la felicidad y que la alegría de vivir no es una cuestión de nivel de vida material o de poder adquisitivo». Todo el mundo lo ha pensado alguna vez. Quizá el hombre encuentre goce en la ausencia de alegría, lo cual tal vez sea lo mejor debido a que posiblemente no todos serían capaces de controlar fuerza tan totalitaria e incontrolable. Mejor para los menos, porque la alegría sólo debe estar en manos de los privilegiados, de los que dicen sí a la vida y no lloran por lo banal y material. Los objetos viven fuera de nosotros y nos manipulan, ¡oh, paradoja!, ¿somos objetos de los objetos? ¿No hemos dado vida al objeto, no adquiere el objeto un nivel casi de sujeto? De seguro es que el objeto no tiene derecho alguno pero si es cierto que ejerce su poder por derecho propio. Lo inanimado y la vida inerte se apoderan de la vida… ¡¿no os dais cuenta?! ¡Eso es la deshumanización, eso es la decadencia! Yo quiero ser aquel que no es objeto, yo quiero ser ese cuerpo que es en sí voluntad, quiero el poder sobre mí mismo y sentir la única libertad que puedo alcanzar: el poder total sobre mí, el triunfo de mi voluntad sobre mí, mi autoconquista, mi autopastoreo… ¡yo soy mi destino!

¿Y sobre los caminos indirectos hacia la verdad? ¿Existen tales caminos? Mucho tiempo creo yo que se pierde buscando dichos caminos. No hay caminos, es todo campo a través, hay que coger la poda y el machete y avanzar. Y es que la única verdad posible de conocer es aquella que se esconde detrás de las falsedades. Más sencillo es entonces esclarecer una mentira que buscar una verdad.

La mujer es como la tierra, de ahí todas esas diosas… lo de madre patria no tiene ninguna connotación insustancial, no es una definición gratuita, por lo demás define claramente la naturaleza femenina. La tierra es fértil y dadora de vida: quien odia su patria, quien reniega de ella, odia y reniega de su verdadera madre. El hombre es un agricultor y un guerrero y, al igual que conquista o siembra la tierra, marcha hacia la mujer para someterla y asediarla; y es que la mujer necesita de una buena poda y de una buena embestida, exige del hombre sus mejores estrategias y máxima astucia, necesita de ellos sus buenas herramientas para que les marquen su destino natural e indispensable, el más importante de todos: dar hijos. Todos los hombres y la tierra, el hombre y la mujer, la misma cosa en proporciones diferentes. ¡Qué pocos hombres quedamos! ¡Y como ya quedan pocos hombres las mujeres se pierden!

Y Así habló Daorino.


La música dejó de sonar. Luego se durmió y soñó con cacerías de jabalíes y borracheras en cervecerías regentadas por generosas, dulces y voluptuosas mujeres sonrosadas.■

EL IDEALISTA O EL HOMBRE DE OTRO MUNDO




Escena de la película Cielo sobre Berlín, del director Win Wenders. Mientras los ángeles quieren experimentar nuestro mundo sensible el hombre sólo piensa en paraísos imposibles y en la muerte.

Lo opuesto al idealista es el realista. Sin embargo, el idealista es el más realista de los realistas, diría que es el ser creador (de artificios) por antonomasia, todo lo que inventa ocupa un lugar en la realidad… pero nadie la ve: es la realidad de la fe, es la realidad de la utopía, es la realidad que no es real. A pesar de todo, el realista es idealista también, pero sus ideas brotan de las cosas que se pueden tocar, observar e intuir; más que crear transforma, y sea esa su creación: patria, familia, amor filial… todo ello tiene que ver, sin menospreciar su naturaleza espiritual, con la sangre, con la tierra, con las montañas y con los ríos; no es sólo cuestión de conocimiento pensado, sino de conocimiento vivido. Así pues yo trataría esta dicotomía como si fuera una cuerda. En un extremo tropezaríamos con el idealista, en el otro con el realista, pero en el centro con un nudo donde tanto el idealista como el realista se atropellan, se mezclan, se cruzan y se confunden, pero que delimita claramente dos formas de arrojarse a la existencia en un mismo mundo.

Max Stirner es mi maestro en esta materia. Resulta sugestivo leer su libro El único y su propiedad y descubrir un mundo de fantasmas y de espíritus, donde los idealistas son una especie de sombras, como muertos vivientes, como ángeles, como poseídos… poseídos por una idea, por una idea por la que luchan hasta el fanatismo, si es que la idea les posee completamente. Los realistas, los que se rigen por el orden natural de las cosas, son como exorcistas, como loqueros, o como hombres que viven entre tinieblas, dentro de una espesa niebla donde la visibilidad se ha reducido drásticamente. Y es que el mundo ha perdido su sentido, ha perdido su valor y claridad, ahora sólo hay sombras, espíritus, ideas… ideas que no son cosas, ideas que no representan nada de este mundo.

El idealista ama todo lo universal, pues el idealista es un ser totalitario. Quiere que su idea adquiera dominio integral sin distinguir la particularidad de cada cual, he ahí su tiranía. Así que no se enfaden con aquellos que dicen que somos todos iguales, con aquellos que dicen que no hay razas, que sólo hay una raza, la raza humana, con aquellos que sólo dicen que hay una única civilización, etc. Ellos están roídos como una mazorca de maíz en una conejera, están imbuidos y posesos por una idea que rige cada uno de sus movimientos, cada una de sus frases, cada uno de sus actos y ensoñaciones… su existencia la basan en determinaciones racionales, no someten su razón al juicio de la experiencia. Su realidad es en definitiva una realidad pensada que poco tiene que ver con lo que es realmente lo real. Si alguien les refuta y les explica que su concepto universal está equivocado, automáticamente te responderán que estás en un error lógico, que no tienes Razón y que lo que dices es absurdo, además de llamarte inculto, inmoral, malvado, malo, egoísta... ¡Qué perversos son los utópicos! Y es que la idea da superioridad moral y siempre llevan razón: un hombre racional no soporta ver su razón equivocada.

Así pues, poco puede hablarse con un idealista, con los fanáticos de la idea, con los que viven ojos hacia dentro con miedo a lo que pudieran ver si arrojaran su mirada a la existencia. En alguien que ve en todos la humanidad sin distinciones sólo verá en el disidente un inhumano, pero siempre al hombre, al mismo hombre; y se sentirá culpable de tu inhumanidad, pues en ti se ve reconocido igualmente. Aquel que ve en todos una misma raza verá en el disidente un loco que no se ha enterado del gran descubrimiento de la uniracialidad (jeje)… pero te verá del mismo color que a todos: nos os esforcéis en explicárselo, entre un negro y un blanco no verá nunca la diferencia racial, sino al hombre, lo que hay de humanidad en los dos y nada más: injusticia para el negro y para el blanco, la particularidad no existe. Aquel que ve en todos la igualdad, aquel que por comodidad racional ve a todos iguales, comete la mayor de las injusticias pero a la vez verá en el disidente un fascista, o un nazi… o un favorecedor de y conforme con las desigualdades sociales.

El idealista como negador de la realidad pues ésta refuta todo su mundo artificial e invisible.

¡Así que inhumanos, incivilizados y demás disidentes, rompamos el muro del idealismo, exorcicemos por doquier a los poseídos!■


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COMBATIENDO EL CAPITAL

(el dinero como razón de todos los males)
por ALAN

Fuente Original


Hoy voy a tratar el delicado tema del dinero. Quienes me conocen saben que soy anticomunista así que puedo decir lo siguiente sin ser tildado de socialistoide: «en un principio existía la igualdad económica primitiva». Obvio que dentro de cada clan siempre hubo un macho alfa que se llevó a las mejores hembras por la fuerza - ¡A Dios gracias que los fuertes follaban y dejaban buena raza! Hoy billetera mata galán según el judío Winograd - y eso es algo natural; lo que es totalmente artificial y ajeno a nosotros mismos, es la desigualdad tan pero tan grande que deja a millones sin comer cuando las tierras del orbe entero nos regalan sus frutos suculentos...

Una vez más compleja la sociedad y sus roles, se introdujo el trueque como valoración de los esfuerzos. Lo malo vino cuando las primigenias razas orientales - emparentadas con el judío errante - sacaron a relucir la moneda como medida del sacrificio humano. Ahí existe un problema de moral. ¿Quién decide lo que vale tu trabajo o el de tu vecino? ¿Trabaja realmente tu vecino o hace dinero del dinero - usura - o niega su ocio poniéndole valor a las cosas de la natura o de manos terceras?

SIN MENOSPRECIAR A NADIE, YO DIGO QUE EL COMERCIO - ENCUMBRADO EN NUESTROS DÍAS POR EL MODUS VIVENDI CONSUMISTA - ES ALGO DETESTABLE. SE DEJA DE LADO EL TRABAJO DE LAS TIERRAS Y LOS TALLERES PARA DIBUJARLE NÚMEROS A LOS SUDORES AJENOS. ESO ES LO QUE HACE EL VENDEDOR DE GRANDES NARICES EN LAS TAMBIÉN GRANDES CIUDADES.

Por voluntad de unos pocos que nos gobiernan - oligarquía - los valores de las cosas suben artificialmente al mismo tiempo que los salarios se vuelven cada vez más magros y amargos. ¡Saladitas están las ofertas! Ya lo decía Perón: «los precios suben por ascensor mientras los sueldos lo hacen por la escalera».

Ya que saco a relucir a Perón, puedo ahora hablar de la Argentina. Sin ahondar demasiado en la problemática local, quiero decir que me parece inexplicable que haya hambre en un país como este. Somos el granero del mundo para confirmar el refrán que reza en casa de herrero cuchillo de palo. Seguramente los lectores de España sabrán que el gobierno peronista ayudó a Franco enviándole toneladas de alimentos en una época de vacas flacas. ¿A qué voy con todo esto? Resulta imposible de explicar el problema de las así llamadas naciones tercermundistas sin dejar de recordar la influencia capital del vil metal (deuda externa y eterna).

Aprovecho la ocasión para meter un bocadillo muy sabroso: por más que digan lo que digan, Adolf Hitler fue un socialista. Por eso aplicó el trueque en las transacciones internacionales. Esto me sirve para terminar de redondear la idea...

UNA NACIÓN COMO JAPÓN DIFICILMENTE PODRÍA AUTOABASTECERSE DE ALIMENTOS DADA SU SUPERPOBLACIÓN Y SU ESCASEZ DE TIERRAS FERTILES. ENTONCES ES AHÍ CUANDO UN PAÍS COMO EL MIO TIENE QUE CAMBIAR ALIMENTOS Y AGUA POR ALTAS TECNOLOGÍAS NIPONAS. ALGUIEN DIRÁ QUE LOS TRATOS PUEDEN SER INICUOS PERO EN UN CONTEXTO SOCIAL MÁS JUSTO LOS VALORES SERÍAN EXPRESADOS EN RECIPROCIDAD Y NO EN ACCIONES. POR EJEMPLO, LOS ARABES PODRÍAN DAR PETROLEO MIENTRAS QUE LOS OCCIDENTALES PODRIAMOS DARLES CASI TODO. PUEDEN DECIR QUE MI TESIS ES INFANTIL PERO NO...

Si me preguntan las fuentes, yo les digo que me baso en "Utopía" de Tomás Moro. Es un reflejo del verdadero socialismo aquella sabiduría inspirada por el santo pensador inglés. Con esto no quiero que me acusen de sacerdote porque no lo soy pero buena parte de Europa está en Roma le pese a quien le pese. Yo no soy religioso pero en su momento quise ser cura...

Volviendo al tema en cuestión, prosigo diciendo que para un nuevo sistema de estados es menester una nueva economía. Si el dinero dejase de existir, la industria, la producción y las grandes masas humanas se manejarían de maneras más nobles y con mejores objetivos. No puede ser que los grandes capitalistas alteren el paisaje de las naciones según su conveniencia económica. Ayer la Argentina fue el mayor exportador mundial de carne y hoy mi país está hundido bajo el cultivo de la soja (en pocos años más va a haber desabastecimiento de carne). No está bien que el mezquino interés particular pueda más que la voluntad y la necesidad popular.

Es lógico pensar que con el surgimiento de nuevas tecnologías más serán las comodidades y las horas de ocio. Esta es la línea que siguen los lunáticos del New Age en su proyecto "Venus" (una farsa que despotrica contra la historia del mundo entero sin condenar a su autor intelectual, que es el judío: los idiotas se animan a mentir diciendo que Hitler y Rockefeller eran amigos). Lo que está pesimamente mal es el entregarse a la resignación de un mundo ocioso y parasitario: convengamos que este planeta no es de griegos solamente. Hay millones de personas que necesitan darse a un ideal para evitar que su existencia caiga en la animalidad. Ahí es cuando el estado imperial, romano y fascista debe suscitar mediante sueños y voluntades la vocación por las grandes realizaciones y descubrimientos.

MILES DE MILLONES DE PERSONAS PIERDEN SUS DÍAS SIENDO VÍCTIMAS DE LAS INJUSTICIAS SOCIALES: TODAS LAS ENERGÍAS COLECTIVAS SE DILAPIDAN VANAMENTE POR CULPA DE INDUSTRIAS HACEDORAS DE LO ARTIFICIAL. SI LA HUMANIDAD SE DEDICASE A PENSAR A LARGO PLAZO, ESTARÍAMOS OTRA VEZ CREANDO NUEVOS MUNDOS Y NUEVOS CAMINOS...

Yo no renuncio así porque sí al dinero, al lujo y al confort: lo que pasa es que una minoría de millonarios errantes no puede tener la casi totalidad del planeta sólo para degradarla a un desfile de moda o a una vanguardia intrascendente. Me parece una locura que una nación como China esté enteramente dedicada a la fabricación de plásticos cuando una época plena de sentido histórico está reclamando colonias en el espacio exterior y debates filosóficos de alta seriedad intelectual.

Con todo esto afirmo que la plata es ocasión de perdición para todos los hombres. Abolir el capital para darle libertad al hombre: ese es mi ideal. Es que en un contexto social como el nuestro se desarrollan las peores pasiones: el robo, la prostitución, el engaño, la mentira, la hipocresía, la corrupción, etc.

¿Qué influencia tiene el dinero en su vida? En mayor o menor medida, todos llevamos la marca de la bestia. Me gustaría que se reflexione acerca de la plata y los vínculos de dependencia e interés que ella crea. ¡Hasta hay millones de familias que se armaron y se desarmaron por culpa del vil metal!

EN CADA COMUNIDAD - YA SEA BARRIO O CIUDAD - HAY QUE FORZAR A LOS INDIVIDUOS A TRABAJAR CON LA MENTE O CON EL CUERPO. OBVIO QUE LA TECNOLOGÍA AYUDA, Y MUCHO, PERO JAMÁS SE TERMINA DE SUSTITUIR AL ESFUERZO Y AL INGENIO HUMANO. ENTONCES ES AHÍ QUE UNA VERDADERA AGRUPACIÓN DE VALORES APARECE PARA RETRIBUIR LOS ESFUERZOS DE TODOS: NO HAY INFLACIÓN O CRISIS QUE VALGAN PARA NEGARLE UN TECHO Y UN PLATO DE COMIDA A UN POBRE SER HUMANO.

HAY QUE ACABAR CON EL FENOMENO DE LOS PARADOS Y LOS "MILEURISTAS": NO ES JUSTO QUE POR HERENCIA, CORRUPCIÓN O NEGLIGENCIA UNOS POCOS LO TENGAN TODO CUANDO OTROS NO TIENEN NI UN PEDAZO DE LA NADA MISMA...

"El que no trabaja que no coma". El Estado tiene que ser fuerte pero moralmente ético. No como la Unión Soviética que fue un formidable imperio al servicio del sionismo internacional. Digo todo esto porque soy un socialista convencido de que el trabajo puede redimir al hombre de sí mismo. No más parasitarismo, rentas, especulaciones y alquileres cuantiosos...

El mundo ni siquiera ha empezado con la obra de crearse a sí mismo. Ya vendrá la hora en la cual todos tengamos que poner nuestro granito de arena para levantar ciudades, monumentos, estadios, carreteras, puertos y ese largo etcétera que constituye la materialización de nuestro genio.

¡Basta ya de acaparar alimentos y recursos esenciales! No se negocia con lo mínimo indispensable para nuestra subsistencia. Y como el hombre no vive solamente de pan, creed que es bueno que los hombres crean...

Sobre todo el Estado y la edificación de sociedades más organizadas. Eso es lo fundamental. Por eso hay que aspirar a la felicidad de los seres fomentando la autogestión y el esfuerzo productivo. Nada de divisas y verá el mundo cómo desaparece el robo y la corrupción de la faz de la tierra...

PARA LLEVAR A LA PRACTICA ESTOS POSTULADOS MÍOS, ES NECESARIO QUE EN CADA PAÍS EXISTA UN ESTADO CAPAZ DE SER MOTOR DE LAS VOLUNTADES TODAS: UNA FUERZA QUE LLEVE A MILLONES DE PERSONAS POR EL CAMINO DE LAS GRANDES OBRAS Y QUE DISTRIBUYA EQUITATIVAMENTE LO NECESARIO PARA UNA VIDA DIGNA.

Si mi ideal es totalitario es porque el rebaño necesita de un pastor. Por eso creo en la redistribución demográfica basada en criterios étnicos. Ya va a ver el universo lo que es el orden natural.

PARA ABOLIR EL DINERO ES FUNDAMENTAL DIFUNDIR OBRAS COMO "UTOPIA" DE TOMÁS MORO O TEXTOS COMO EL MÍO. ASÍ ES QUE DEBEMOS PONER MANOS A LA OBRA Y EMPEZAR A LUCHAR CONTRA EL CAUSANTE DE TODOS LOS MALES... ■

SOBRE LA DERECHA Y LA IZQUIERDA

por Alain de Benoist

La derecha ya había sido corrompida por la riqueza; la izquierda fue corrompida por el poder. La derecha aliada con el dinero ha contribuido más que la izquierda a destruir los valores que pretendía conservar. La izquierda aliada con el dinero ha impedido más que la derecha el advenimiento de la nueva sociedad que quería poner en marcha. En resumen, la izquierda ha perdido sus principios frente a una derecha que nunca se ha preocupado demasiado por respetar los suyos (…)

La derecha ha perdido a su principal enemigo: el comunismo. La izquierda ha elegido transigir con el suyo. El resultado es que la derecha ya no puede movilizar a su electorado denunciando el «peligro colectivista», mientras que la izquierda ya no puede unir a los suyos proponiéndoles «cambiar la sociedad». Sin embargo, eso no les impide intentar reanimar peleas obsoletas periódicamente. Pero los mitos simétricos del anticomunismo y del antifascismo, evocaciones polémicas de una época hoy día pasada, no pueden servir eternamente para ahorrar una reflexión profunda ni para esconder el vacío de ideas. Un día u otro habrá que reformular las identidades.

Por ahora estamos todavía lejos. Mientras que la derecha populista se procura una identidad de recambio gracias al debate sobre la inmigración -es decir, en último término, gracias a los inmigrantes-, la izquierda se agota en «renovaciones» y «refundaciones» diversas. o bien busca reconstituirse en los márgenes de la vida pública en base a los temas de la ayuda a las minorías, la solidaridad con los más desprovistos y la lucha contra la exclusión. Por muy simpáticos que puedan ser -y suponiendo que responden a una voluntad de altruismo vivido auténtico, y no a una simple necesidad de buena conciencia o de comodidad moral-, tales objetivos son también desgraciadamente una confesión de fracaso. Remplazar los criterios ideológicos por criterios puramente morales, reducir la acción militante a la ayuda de urgencia a los heridos del cambio, y la justicia a una versión profana de esta cáritas que los teólogos de la Edad Media definían como una forma de amor no sensual, vuelve a ser sólo un intento por corregir los defectos o los excesos de una sociedad que somos incapaces de cambiar que, finalmente, redunda en su fortalecimiento. Si la izquierda ataca solamente a las consecuencias de la disolución del vínculo social, convirtiéndose así en comparsa de la mejor tradición del paternalismo que otrora denunciaba, es que es incapaz de actuar sobre las causas. Ahora bien, en política actuar es construir y no solamente reparar. Reanimar el vínculo social implica, en primer lugar, la creación de nuevos espacios públicos donde formas activas de ciudadanía puedan manifestarse. 

ALAIN DE BENOIST, Más Allá de la derecha y de la izquierda (Antología a cargo de Javier Ruiz Portella). Editorial Áltera, febrero 2010 (Primera Edición). Págs. 49-51. La traducción: María Graíño.