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LOS TRES HOLOCAUSTOS JUDÍOS

por Qbit

Ha habido mucha polémica recientemente con el obispo negacionista del holocausto, el cual ha sido finalmente expulsado de Argentina.

Lo que no me ha quedado claro es a qué holocausto se refería el obispo, si al de 1902, al de la Primera Guerra Mundial o al de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo? Sí, es que los judíos durante el siglo XX han clamado haber padecido tres holocaustos de 6 millones cada uno.

Aquí traigo los documentos históricos escaneados que lo prueban: 

Primer holocausto. 

En la 10ª edición de la Enciclopedia Británica, (1902), en un artículo sobre el antisemitismo, se afirmaba lo siguiente (ver el último párrafo de la columna de la izquierda, abajo del todo; pulsar para ver en grande):
“While there are in Russia and Rumania six millions of Jews who are being systematically degraded, and who periodically overflow the western frontier, there will continue to be a Jewish question in Europe”





La verdad es que la expresión queda bastante ambigua. ¿A qué se referirán con 6 millones de judíos “envilecidos” o “degradados”? Parece un holocausto, pero no se ha vuelto a saber nada del asunto… 

Segundo holocausto. 

El 31-10-1919, el antiguo gobernador del Estado de Nueva York, Martin H. Glynn, escribió en The American Hebrew, pág. 582 y 601, exigiendo que “la crucificación de judíos debe parar. El texto está lleno de llamativos elementos religiosos, como “dar de vestir al desnudo y de comer al hambriento”, además del numerito mágico de los 6 millones, por no hablar de la “guerra por la democracia”, frase que parece copiada por el mismo Bush. Y es que hay cosas que nunca cambian.

Dos semanas más tarde, el banquero judío Felix M. Warburg, el presidente de Joint Distribution Committee of American Funds for Jewish War Sufferers informó que “los judíos eran los peores sufridores de la guerra”… “los sucesivos soplos de ejércitos contendientes han roto la espalda de la judería europea y han reducido trágicamente a increíble pobreza, hambre y enfermedad a alrededor de 6.000.000 de almas, o la mitad de la población judía de la tierra”.

Siguió diciendo que “durante más de 4 años la guerra en el frente oriental fue luchada principalmente en los centros de la población judía” y que “tras el cataclismo de los últimos años es demasiado esperar que esta judería llegue a autosostenerse en unos breves doce meses” [New York Times November 12, 1919]

Edward M.M. Warburg, su hijo, fue el presidente de este mismo comité durante la Segunda Guerra Mundial.

Estas son las fotocopias de las 2 páginas originales del artículo de Martin H. Glynn en The American Hebrew:



“¡La crucificación de judíos debe parar!

Desde el otro lado del mar, seis millones de hombres y mujeres nos piden ayuda, y ochocientos mil niños pequeños lloran por pan.

Estos niños, estos hombres y mujeres son nuestros hermanos de la familia humana, con el mismo derecho a la vida que nosotros, la misma sensibilidad al frío del invierno, la misma propensión a la muerte ante los colmillos del hambre. Dentro de ellos residen las ilimitadas posibilidades para el avance de la raza humana como naturalmente residirían en seis millones de seres humanos. No podemos ser sus guardianes sino que debemos ser sus auxiliadores.

En la cara de la muerte, en la angustia del hambre no hay sitio para distinciones mentales de credo, no hay sitio para diferenciaciones físicas de raza. En esta catástrofe, cuando seis millones de seres humanos están yendo hacia la tumba por un destino cruel y despidadado, sólo los impulsos más idealistas de la naturaleza humana deberían mecer el corazón y mover la mano.

Seis millones de hombres y mujeres están muriendo por falta de lo necesario para vivir; ochocientos mil niños lloran por pan. Y este destino está sobre ellos sin tener culpa, sin transgredir las leyes de Dios o el hombre, sino por la espantosa tiranía de la guerra y una fanática sed de sangre judía.

En este amenazante holocausto de vida humana, olvidados están los refinamientos de distinción filosófica, olvidados están las diferencias de interpretación histórica; y la determinación de ayudar al desamparado, de cobijar al sin-hogar, de vestir al desnudo y de alimentar al hambriento se transforma en una religión en cuyo altar los hombres de cada raza pueden adorar y las mujeres de cada credo pueden arrodillarse. (*) En esta calamidad las pequeñeces de las modas del hombre se apartan ante las verdades eternas de la vida, y despertamos al hecho de que de las manos de un Dios venimos todos y ante el tribunal de un Dios debemos estar en el día del juicio final. Y cuando ese juicio venga la mera palabrería no valdrá un penique; sino las obras, las simples obras intangibles, obras que secan la lágrima del afligido y alivian la pena de la angustia, obras que con el espíritu del buen samaritano vierte aceite y vino en las heridas y encuentra sustento y cobijo para el que sufre y el afligido, superarán todas las estrellas en los cielos, todas las aguas en los mares, todas las rocas y metales en todos los astros celestes que giran en el firmamento sobre nosotros.

La raza es un asunto de accidente, credo, parcialmente un asunto de herencia, parcialmente un asunto del ambiente, parcialmente el método de raciocinio de uno; pero nuestras necesidades físicas y necesidades corporales están implantadas en todos nosotros por la mano de Dios, y el hombre y la mujer que puede, y no lo hace, oir el grito del hambre; que puede, y no lo hace, atender el gemido del moribundo; que puede, y no lo hace, extender una mano de ayuda a aquellos que se hunden bajo las olas de la adversidad es un asesino de los mejores instintos de la naturaleza, un traidor a la causa de la familia humana y un abjuro de la ley natural escrita sobre las tablillas de cada corazón humano por el dedo de Dios mismo.

Y así en el espíritu que cambió el voluntario ofrecimiento de la pobre viuda de cobre en plata, y la plata en oro al colocarlo en el altar de Dios, la gente de este país es llamada a santificar su dinero donando 35.000.000 de dólares en el nombre de la humanidad de Moisés para seis millones de hombres y mujeres.

Seis millones de hombres y mujeres están muriendo — ochocientos mil niños pequeños están llorando por pan.

¿Y por qué?.
Por culpa de una guerra para arrojar la autocracia al polvo y dar a la democracia el cetro del justo.

Y en esa guerra por la democracia 200.000 muchachos judíos de los Estados Unidos lucharon bajo las barras y estrellas. Solamente en la 77ª Division había 14.000 de ellos, y en el bosque de Argonia esta división capturó 54 armas alemanas. Esto muestra que en Argonia los chicos judíos de los Estados Unidos lucharon por la democracia como Joshua luchó contra los Amalekitas en las llanuras de Abraham. En un discurso en el así llamado “Batallón perdido”, liderado por el coronel Whittlesey de Pittsfield, el general-mayor Alexander muestra el espíritu combativo del que están hechos estos chicos judíos. De una manera u otra, el mandato de Whittlesey se apagó. Estaban faltos de comida. Intentaron dar la espalda a sus apuros. Intentaron y lo volvieron a intentar, pero sus hombres no sobrevivieron. La parálisis y la estupefacción y la desesperación estaban en el aire. Y cuando el momento era el más oscuro y todo parecía perdido, un muchacho soldado apareció, y le dijo al coronel Whittlesey: “Intentaré pasar”. Lo intentó, y fue herido, tuvo que arrastrase, pero pasó. Hoy lleva la Cruz al Mérito de Servicio y su nombre es Abraham Krotoshansky.

Por culpa de esta guerra por la democracia seis millones de hombres y mujeres judíos están famélicos al otro lado del mar; ochocientos mil bebés judíos están llorando por pan.”

(…viene de la página 582)

“En el nombre de Abraham Krotoshinsky que salvó al “Batallón perdido”, en el nombre de ciento noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve otros muchachos judíos que lucharon por la democracia bajo las barras y estrellas ¿no daréis cobre, o plata, u oro, para mantener la vida en el corazón de estos hombres y estas mujeres; para mantener la sangre en los cuerpos de estos bebés?.

El judío ha ayudado a todos excepto al judío.

En la guerra mundial el judío ha ayudado a todos excepto al judío. “Por allí” ayudó en un campo, en un ayuntamiento y en la guerra. “Por aquí” ayudó a la Cruz Roja, la Y.M.C.A., los Caballeros de Colón, los masones, el Ejército de Salvación y a todos los demás. Así ahora es el momento para que todos ayuden al judío, y Dios sabe ahora que es el momento en el que lo necesita.

Desde el abatimiento de esta guerra cada otra raza, salvo una o dos, ha agarrado un rayo de sol. Pero entre el envolvente abatimiento no hay luz para el judío “que llevar sobre mí”. La guerra está acabada para todos, excepto para el judío. El cuchillo está todavía en su garganta y una sed antiquísima sin razón ni motivo por sangre judía abre sus venas. El judío en Rumanía, Polonia y Ucrania está siendo el chivo expiatorio de la guerra. Desde el armisticio han sido señalados miles de judíos en Ucrania, han sido ofrecidos como sacrificios vivos a la pasión fanática y avaricia diabólica — sus gargantas cortadas, sus cuerpos ejecutados trozo a trozo por bandas de asesinos y milicia rabiosa. En la ciudad de Proskunoff un día hace unas pocas semanas el amanecer vió la puerta de cada casa en donde vivía un judío marcada para el asesinato. Durante cuatro días, desde el amanecer hasta el anochecer, fanáticos empuñaban dagas como demonios desde el infierno, parándose sólo para chapotear con las manos con la sangre de víctimas judías. Mataron a los hombres; fueron menos compasivos con las mujeres. Las violaban, y luego las mataban. Con un propósito de rabia, de la rabia a un hábito corrió este asesinar de judíos, hasta que entrados los cuatro días las calles de Proskunoff corrían rojas con la sangre como arroyos de un matadero, hasta sus hogares se convirtieron en una morgue por miles de seres humanos asesinados cuyas heridas abiertas gritaban venganza y cuyos ojos se habían vuelto de piedra ante los horrores que habían visto. Como el honorable Simon W. Rosendale, acertadamente parafraseando el pensamiento de Bobby Burns, en su discurso no hace mucho dijo, es la vieja historia de “la inhumanidad del hombre con el hombre que hace incontables miles de lamentos”. Por como ha sucedido en Proskunoff, así ha sucedido en cientos de otros sitios. La historia sangrienta se repitió ad nauseaum. Es la misma historia teñida de lágrimas — la misma vieja mancha sobre el escudo de armas de la humanidad. En verdad, Byron tenía razón cuando escribió:

Las tribus del pie errante y el pecho cansado
¿Dónde volaréis para estar en paz?
La paloma silvestre tiene su pecho, el zorro tiene su cueva,
La humanidad sus países, Israel nada más que el sepulcro.

Pero a Israel se le ha dado el derecho de un sitio en el sol, y la crucificación de judíos debe parar. Repetimos que la guerra está acabada para todos, excepto para el judío. Como Isaac el cuchillo está en su gargante, pero a diferencia de Isaac ningún poder parece capaz de parar el acero sediento de su sangre. Pero algún poder en el mundo debe alzarse para impedir esta masacre de una raza merecedora. Por la paz del mundo, tengamos a toda costa una Liga de Naciones; pero por la Humanidad del Mundo, para dar justicia al judío y otros pueblos oprimidos en la tierra, ¡tengamos una tregua de Dios! — Albany Times Union.”

Este artículo es el clásico texto judío en el que se practica el victimismo y a la vez intenta generar complejo de culpa, “la vieja mancha sobre el escudo de armas de la humanidad” (matar judíos), y la soberbia (mencionando hazañas militares). Al mismo tiempo, pide dinero, o mejor todavía, metales preciosos (“¿no daréis cobre, o plata, u oro?”).

En una cosa sí le doy la razón: En que es siempre “la misma historia sangrienta repetida ad nauseaum”. Y que lo diga, oiga, y la prueba es el tercer holocausto: 

Tecer holocausto. 

De este no hace falta que aporte ningún documento, porque es bien conocido. Los medios de comunicación nos dicen incesantemente que mataron a 6 millones de judíos en tiempos de Hitler, durante la 2ª Guerra Mundial. El cine ha hecho muchas películas, hay museos sobre el asunto y en diversos países se enseña en el colegio también. 

Conclusiones. 

Los holocaustos han ido de menos a más. El primero pasó desapercibido. El segundo, armó más revuelo, y este tercero, el de la actualidad, es superfamoso y dogma de fé (como el caso del obispo expulsado de Argentina).

Tres veces seis, 666. El 6 es un número de la numerología cabalística usado mucho en el judaísmo.

Una de dos: O se han “olvidado” de los anteriores holocaustos, o es que no existieron. De lo cual se deduce otra cosa: Se han olvidado de los anteriores al triunfar el tercero. Los anteriores parece que sirvieron como entrenamiento, como borradores. En esas ocasiones, dichos holocaustos no prosperaron por varios motivos:

− Poca tecnología: A principios del siglo XX, no existían medios de comunicación como la TV o estaban mucho menos desarrollados, por lo que la propaganda a la población era muy ineficaz.
− Población rural: La mayoría de la población vivía dispera en el medio rural, y no concentrada en ciudades, con lo cual el alcance propagandístico mediático era más limitado que en la actualidad. El avance tecnológico provocó que la sociedad pasara de agrícola y ganadera a industrial, y luego a una sociedad de servicios, concentrándose en ciudades, y es en las ciudades, con toda la población apelotonada, en donde se difunde la información con más facilidad, por la radio, TV o prensa, configurando una mentalidad uniforme entre la población como si de un rebaño se tratase.
− Tenían menos poder que ahora (financiero, medios de comunicación, etc.), y el mundo ignoraba su victimismo holocáustico.


Fuente:

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RESCATANDO A SÓCRATES Y A LA ANTIGUA GRECIA DE LAS IDEOLOGÍAS MODERNAS

(a León Riente)


Es curioso cómo la democracia clásica es venerada como el gran paradigma a seguir en la actualidad por el intelectual mediocre, siendo tratado como algo idealizado, como el origen de la libertad y de la tolerancia más absolutas. O cosas por el estilo he llegado a oír. Incluso he llegado a escuchar en boca de licenciados que en la democracia ateniense existía el sufragio universal y una tolerancia a la homosexualidad sin precedentes, cuando es sabido que no todas las personas que habitaban aquella Atenas de hace más de dos mil años podían votar y que los homosexuales no estaban bien considerados, de hecho habían leyes que condenaban tales inclinaciones, al considerarse innaturales. No podían votar los esclavos, ni los extranjeros ni las mujeres, algo que sería escandaloso para la mentalidad actual, y en cuanto a la homosexualidad podemos señalar el ejemplo del orador Esquines (389-314 a. de C.) cuando relata las Leyes de Solón, en las que puede leerse que aquellos que mantengan relaciones con personas del mismo sexo no podían ser sacerdotes, ni actuar como magistrados o tomar parte en debates. Así que la homosexualidad era considerada como algo vergonzoso y la democracia no era tan democrática. Pero claro, Atenas, como todo el mundo helénico, ha pasado a la historia como una especie de paraíso homosexual y progre. Más quisiéramos hoy en día tener aquellos valores helenos tan fuertes, aunque fueran los de la democracia ateniense, dónde por el bien de la polis no votaba cualquiera. De esta forma, resulta irónico que los demócratas actuales quieran ver su origen en la antigua Grecia y en sus valores, que hoy serían considerados fascistas y homófobos. La libertad de aquella Grecia no puede compararse para nada con el “liberticidio” de las sociedades modernas. Tras esta primera exposición se comprenderá entonces el porqué de lo que sigue.

Para mí la antítesis héroe-mártir es sumamente interesante pues se trata de una contraposición de conceptos radicalmente opuestos a pesar de que en la actualidad puedan observarse como algo semejantes. También son interesantes porque hablan del deber y del sufrimiento y de dos posturas religiosas enfrentadas, las concepciones grecorromana y abrahámica (en ésta incluyo a derivados como el progresismo).

En nuestros días se acuñan los conceptos héroe y mártir de forma demasiado generosa, cuando representan dos tipos de hombres distintos. El héroe es un tipo de hombre presente en las culturas paganas y se asocia a acciones heroicas, a hombres con voluntad propia que han acometido empresas legendarias. Por su parte, el mártir es principalmente un ser arquetípico de las religiones abrahámicas que obedece un mandato en lugar de su voluntad: no se inmolan, mueren o castigan a sí mismos por amor propio, sino por amor a su Dios o en busca del perdón.

El héroe no quiere fallecer, el héroe quiere ser eterno, dice sí a la vida y a todas las vidas, quiere vivir aún estando muerto. Su pulsión es, por lo tanto, activa y fuerte; sus arranques y padecimientos son exuberantes y van encaminados hacia la divinización de su unicidad como hombre. En definitiva, todo lo que concibe es por amor a sí mismo, a los dioses y a sus iguales (su comunidad); no conoce el odio, no es un odiador, aunque sí conoce el desprecio y a lo despreciable, es decir, aquello que no es digno de su amor porque no se lo ha ganado, o no obedece a su ética (costumbre), o no forma parte de su patria...

Sin embargo, el mártir es por necesidad un hombre ciego, un hombre sin voluntad únicamente solvente en la obediencia y en la debilidad. No hace más que someterse a su Dios sin más: ni elige ni decide, simplemente sufre y pide clemencia con las dos rodillas cosidas al suelo. Su destino está precisado, por lo que no es soberano de sus actos, no es la causa de sí mismo ni dueño de sus efectos, es propiedad de Dios y de nadie más. Dicho todo esto no es de extrañar que a este ser le aliente una pulsión de expiración: el ser mártir se relaciona irremediablemente con la muerte, ya que es un negador que no cree en esta vida y si en el más allá, un más allá estático asentado en la contemplación de Dios o en la esperanza de harenes y paraísos improbables. Y el mártir interioriza como una cloaca, se echa la culpa de su condición humana y de sus padecimientos: todo sufrimiento le parece incurable y un castigo; no goza de la vida en absoluto, pero se vanagloria de su propia humillación ante la idea de Dios. ¡Qué diferente al hombre pagano entonces!, que si bien obedecía a los dioses era porque mediante ellos la civilización se forjó un orden, una lógica y un sentido natural de las cosas; y el hombre antiguo se entregaba a sus dioses (a la naturaleza), tal como suena, por lo que no necesitaba interiorizar demasiado ni permitir a los gusanos de la mala conciencia que lo devorase: lo sagrado era el mundo, lo espiritual era el propio mundo y los dioses vivían entre los hombres, manifestándose mediante todas las formas posibles: el amor, el fuego, la lluvia... Así que el mundo entero era sagrado y de la misma forma el hombre era sagrado también. El abrahamismo desacralizó el mundo y obligó a los hombres a entregarse a una vida idílica. El hombre, en un mundo que ya no era sagrado, perdió toda su belleza.

Con esto queda claro que no solamente es héroe o mártir aquel que en los momentos que propician su muerte se comporta de tal o cual forma, sino que detrás de tales condiciones de ser podemos hablar de diferentes formas de enfrentarse a la existencia y de entender el orden de la vida. Y tal dicotomía vino a mis pensamientos debido a la inquietud que me provocaba la forma en que afrontó Sócrates su muerte. Con lo que sigue resolví tal inquietud.

Al griego, no sé cómo ni por qué, se le ha pretendido cristianizar (¡se le ha equiparado al propio Jesús de Nazaret!), además de convertirlo en un abanderado del progresismo, del feminismo y de otras tendencias modernas. Se le quiere apodar con conceptos no aptos para su tiempo y con tal afán llamarle equivocadamente mártir de muchas causas. Es cierto que Sócrates fue en cierto modo un advenedizo del cristianismo por la razón de haber dotado al hombre de alma, de haber abierto los caminos hacia la espiritualidad (arrancarle al hombre los pies del suelo), de haber sido creador de la moral y tutor de uno de los ideólogos involuntarios del cristianismo: Platón. Pero aún así yo veo en Sócrates a un griego y como a tal habrá que hacerle verdadera justicia, pues ni de lejos le imagino como quieren definirlo ciertos movimientos actuales utilizando la técnica del anacronismo.

Muchos piensan que Sócrates murió por sus ideas y que como tal fue un mártir. Yo digo que no fue así, que si bien es posible que muriera por sus ideas su muerte no estuvo bajo el régimen del martirio; ni siquiera pienso que se tomara la cicuta de forma voluntaria: lo hizo porque no tenía más remedio, la huída habría significado vivir con vergüenza eternamente. No obstante, un mártir no muere por sus ideas, alguien que muere por sus ideas es alguien que cree en sí mismo y en sus razonamientos, alguien que hace uso de su soberanía como ser en el mundo con voluntad propia, caso de Sócrates; porque un mártir obedece sin más un dictamen y lo cumple sin plantearse nada, carece de un pensamiento propio. Sócrates murió, en definitiva, con buena conciencia. Aunque es cierto que en cuanto a mala conciencia quizá Sócrates sufriera aquella que le produjera su mujer, Jantipa. ¡Qué diferente habría sido Sócrates y la historia de la filosofía con otra ama! De Jantipa dicen las crónicas que era una mujer horrenda, insolente, iracunda y atroz. Así es de entender cómo Sócrates se lanzara a la plaza pública a dar a conocer su sabiduría y resolver sus propias dudas, puesto que era mejor que estar en casa.

Así que Sócrates fue juzgado y castigado por diversos motivos: políticos, sociales, etc. ¿Todo el que es juzgado y castigado es un mártir o un héroe? Creo que no y el afirmarlo sería grotesco: dar por supuesta tal afirmación convertiría de repente en héroes o mártires a todos aquellos que reposan en las cárceles. Tampoco está claro por qué fue condenado el griego, se habla de que introdujo dioses extraños (cierta deidad como el daimon o voz interior mística) o de que negaba a los dioses establecidos (según qué fuentes cambia la versión), que corrompía la moral de la juventud (alejándolos de los ideales democráticos precisamente), de que introdujo un mundo etéreo sin que en ello mediara ningún Dios, etc. Aunque también se habla de que fue inculpado porque dos de sus discípulos fueron tiranos.

Así que como conclusión:

Que Sócrates fue condenado por sus ideas -consideradas éstas subversivas por la tan aclamada democracia ateniense en la actualidad- y que posteriormente prefiriese morir respetando la Ley de su polis, negándose a huir por vergüenza y honor -puesto que es sabido, según las fuentes, que sus amigos le podrían haber ayudado a sobrevivir-, demuestra que el filósofo griego fue un héroe porque su voluntad manifestó ante todo valentía y coraje, pero sobre todo porque decidió su sino y porque en decisión tan noble no intervino sobre su voluntad ningún designio divino ni ninguna revelación, ni siquiera se tiene constancia de que su polémico daimon influyera sobre él.

En definitiva, Sócrates siempre fue demasiado griego como para que se lo apoderen ahora tanto la cristiandad como el progresismo y le consideren aliado de sus causas modernas. Resulta irónico igualmente que defiendan a Sócrates como un abanderado de la libertad de expresión y que por lo mismo veneren la democracia ateniense.■

La ideología inmigracionista a partir del tríptico de Andalucía Acoge

por León Riente

Todas las citas están extraídas del citado tríptico (1) que, según nos cuentan sus autores, está dirigido a los profesionales de la comunicación. Su título completo es La inmigración comunica. Propuestas para el tratamiento informativo de la inmigración.

“Es necesario conceder la palabra a los verdaderos protagonistas, los inmigrantes” (afirmación situada en el apartado Propuestas). Ante esto la pregunta es inmediata: ¿los nativos no tenemos nada que decir acerca de la inmigración hacia nuestra nación? ¿Por qué los inmigrantes son los verdaderos protagonistas de la inmigración y así debe reflejarse en los medios? ¿No tiene consecuencias para el nativo la inmigración masiva hacia su territorio? ¿Debe el nativo pueblo soberano renunciar a la facultad democrática de decidir acerca de su futuro? ¿Debe dejar el asunto en manos de los gestores de la mundialización, de los capitalistas, de los gobiernos europeos de ocupación y de los grupos de presión inmigracionistas, como Andalucía Acoge?

“La emigración es un derecho y se ha convertido en un deber forzoso para millones de personas. Avanzamos hacia la libre circulación de capitales, mercancías y servicios, y sin embargo restringimos la libre circulación de personas” (en el apartado Claves de la inmigración). Tenemos aquí la expresión del lobby inmigracionista Andalucía Acoge como agente activo y con buena conciencia en la promoción de la mundialización, verdadero azote del mundo del siglo XXI. Esto bastaría como indicio de la convergencia real entre lobbies inmigracionistas y capital transnacional. Todos, a su manera, y en su campo, avanzan hacia un objetivo común, que no es sino el retroceso de los pueblos y de sus derechos democráticos. Por otro lado, ¿por qué este lobby niega cualquier derecho a la población nativa a decidir su futuro? Quizás los nativos no quieran su maravillosa sociedad multicultural, intercultural o de inmigrantes integrados y prefieran vivir en una sociedad homogénea étnicamente. En ese caso, ¿no tendrían derecho a que fuera así, o deben plegarse a las exigencias de la mundialización, del capital transnacional y de Andalucía Acoge? Parece que, según este grupo de presión, sí, deben plegarse.

“El fenómeno de la inmigración es positivo en muchos aspectos: económicos, demográficos, sociales y culturales” (en el apartado Claves de la inmigración). ¿Por qué? Económicamente, ¿a quién ha beneficiado? No al trabajador nativo, que ha visto como los salarios se desplomaban en los sectores a donde afluían los inmigrantes que trabajan (de todas formas, porcentualmente minoritarios en el conjunto de inmigrantes). Sí para determinados sectores empresariales (construcción, hostería y agricultura intensiva), cuyos márgenes de explotación y plusvalía obtenida se han incrementado en la misma medida en que los salarios bajaban. Ahora se nos aparece Andalucía Acoge como defensora de los más exacerbados intereses empresariales. No, en cambio, de la nación que ha contemplado el fenómeno de la descapitalización mediante las cuantiosas remesas, dinero enviado por los inmigrantes a sus países. Esto supone que recursos generados en España son transferidos a lugares lejanos y dejan de generar riqueza en el circuito económico nacional. También el estado ha sufrido un incremento en los gastos del presupuesto público causado por los inmigrantes más que notable, incremento que deben satisfacer los trabajadores nativos. Por no hablar del daño al turismo que ha supuesto el incremento de la inseguridad ciudadana motivado por la inmigración masiva.

Demográfica, social y culturalmente, la inmigración supone una catástrofe. Para todo aquel que valore la pluralidad étnica no deja de ser una mala noticia la desaparición de una realidad étnica y cultural como la española y su sustitución por una amalgama mestiza de cultura cosmopolita.

“La inmigración es un fenómeno inevitable, por lo que las medidas policiales y de cierre de fronteras no son la solución” (en el apartado Claves de la inmigración). Es raro que no aparezca esta idea en los documentos que salen de estas organizaciones inmigracionistas. Tratan con esto de hurtar al pueblo su facultad democrática a decidir qué hacen con su propia nación. Frente a esto, hay que decir la verdad. Y ésta es que la inmigración es evitable, y que el pueblo nativo tiene todo el derecho a defender sus fronteras para evitarla. Se plantea implícitamente la apertura irrestricta de fronteras, ya que su el cierre de fronteras no es la solución se nos dice. ¿Cuál sería la consecuencia necesaria de todo esto? Si la inmigración ya es masiva, con un control fronterizo más bien escaso pero existente, ¿qué pasaría si las fronteras se abrieran? Lo lamentable es que este tríptico esté financiado por la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía. ¿Asume esta institución política este postulado? Si es así que lo diga claramente para que el pueblo sepa lo que tiene que hacer.■

(1) Disponible en la página web de este lobby inmigracionista. A quién le parezca exagerada la calificación de inmigracionista, no tiene más que revisar su página web, donde explícitamente reconocen que “su principal objetivo es la promoción de la interculturalidad y favorecer la integración de los inmigrantes en la sociedad de llegada”.

DEMOCRACIA Y PLUTOCRACIA

¿La voluntad popular contra el dinero?
Resumen de uno de los debates de FORΦιDENTIDΛD,
celebrado el 17 de abril de 2010
Pincha este enlace para ir a la fuente original

Comienza el debate con una introducción en la que se comentan los textos propuestos para el debate que se encuentran en nuestra página web. En uno de ellos se relata un caso en el que los sindicatos UGT y CCOO aceptan dinero procedente de Citibank como “pago” por unas negociaciones llegadas a cabo entre la empresa y estos sindicatos, lo que supone un claro ejemplo de relaciones plutocráticas. Posteriormente, se hace referencia a un vídeo donde sale a relucir la incultura de los jóvenes españoles actuales; por último, se refiere un texto donde se informa sobre las donaciones del multimillonario Billy Gates, que tienen como beneficiarios desde lobbies abortistas a gays. Seguidamente se da paso a otro asistente al debate, Daniel Aragón Ortiz, quien hace lectura de un texto que también sirve para prologar el debate. El texto es el que sigue:

«Bienvenidos amigos de Foro Identidad a esta nueva tertulia. El tema de hoy es un tema más complejo de lo que parece. Podemos correr el error de posicionarnos entre la democracia y la plutocracia, pero para ello primero hay que saber qué es cada cosa; pero aún así, ¿posicionarse? Si nos posicionamos en el debate se pierde toda la objetividad. Hay que mantener siempre una postura crítica, y sea la crítica nuestra labor, nuestra labor constructiva. Pero bien sé y sabemos que posicionarse es algo inevitable, por lo que es lícito y cada cual decida qué defender o no defender o… ser neutral.

El tema que vamos a tratar hoy es "DEMOCRACIA Y PLUTOCRACIA" bajo el subtítulo "¿La voluntad popular contra el dinero?". El título y subtítulo no son nada caprichosos. La relación democracia y voluntad popular contra dinero y plutocracia me parecen dos emparejamientos lógicos. Dichos emparejamientos son antagónicos, son, por decirlo de alguna forma, irreconciliables.

Pero ¿qué es la democracia? Etimológicamente puede traducirse como "el poder del pueblo"; y ésta ha derivado a muchas formas, como a socialdemocracia o democracia popular, que es la forma en que se denominan los propios gobiernos de Cuba o China, por ejemplo, los representantes del "socialismo real"; cuando digo "real" no me refiero al "socialismo teórico", sino al que existe en la vida regida por los hombres.

Por otro lado, tenemos el término "plutocracia", ¿qué es la plutocracia? Pues bien, se trata de una forma de gobierno en la que el poder lo ostentan aquellos hombres cuyo poder se mide mediante el dinero o capital. Es, en definitiva, el dinero en el poder.

Definidos los dos términos, es justo preguntarse: ¿vivimos en una democracia o en una plutocracia? ¿es nuestra democracia una plutocracia? También echo a la palestra las siguientes cuestiones: ¿tiene la sociedad mayoría de edad suficiente para afrontar las obligaciones, deberes y derechos que implica una democracia? Y cómo no: ¿vivimos en democracia o es, como dijo uno de los amigos de Foro Identidad hace dos semanas una "democracia hipnótica", un espejismo? Y para concluir. ¿qué sentido tiene la democracia en un país donde no hay solidaridad social, donde solamente se vota lo que interesa -que no es siempre lo que más conviene- y no lo que se debería votar, donde el voto no viene condicionado por el deber y saber obrar, sino por intereses dinerarios? ¿no está nuestra sociedad chantajeada a base de dinero, no es nuestra sociedad en cierta medida igual de corrupta que la clase política aunque sea bajo el ejercicio de connivencia? Nuestra democracia es una democracia del mercado, es decir, lo voy a aclarar, no digo que seamos una democracia de mercado o una democracia con mercado sino una democracia propiedad del mercado, de los capitales, de los plutócratas, de las élites financieras, bursátiles, bancarias… ¿qué sentido tiene entonces la democracia?

Muchos creen que haber llegado a la democracia es una cima, no hay nada mejor después de ella. Esto ha labrado un conformismo ideológico, el exceso de comida y entretenimientos han hecho el resto. Todo eso unido a una enseñanza mediocre donde no salen hombre formados sino niños aún más niños hace que una democracia y su sociedad soberana pierdan la soberanía primero, pero posteriormente se desvalorice, pierda validez y soltura; pero sobretodo capacidad para elegir, capacidad para decidir, capacidad para hacer uso del ejercicio democrático, una responsabilidad que le queda demasiado grande a la mayoría de la sociedad. Una sociedad de analfabetos que saben leer y escribir -séame lícita la ironía-, una sociedad donde la única espiritualidad la encuentran en los programas del corazón y la prensa rosa, no puede ser, amén de muchos gobernantes y algún florero como nuestro príncipe, la sociedad más y mejor formada de la historia de este país. La formación no se rige a base de títulos académicos, eso es lo que menos valor tiene, la formación de una persona debe ser ante todo ética y moral, literaria, científica y filosófica, pero no exclusivamente académica. Quizá piensen que digo una incongruencia, es cierto que en los medios académicos se dan esas materias, pero se hace de forma fría, porque lo primero que hay que hacer es educar en valores, enseñar el valor de la cultura, del aprender, de la familia, de la patria, de la raza y de todo aquello que hay que defender. El mundo académico fabrica personas tituladas para servir al y en el mercado, pero de la voluntad de una persona depende ser culta y responsable.

Y ya he concluido, que comience el debate».

A continuación uno de los presentes manifiesta que ciertamente la ignorancia es un peligro para la democracia, pero que "la democracia es tan buena, que todos pueden y deben formar parte de ella; no se debe excluir a los ignorantes, son ciudadanos como todos los demás y tienen derecho a tomar decisiones". A esto le responden que no se trata de ignorancia en lo académico, sino de madurez democrática, e insiste en que la democracia le queda a la mayoría demasiado grande.

Se habla de la democracia como si ésta fuera sinónima de libertad, comentario que es inmediatamente atacado por otro contertulio al decir que no tiene nada que ver la libertad con la democracia: "Se cae en el error de relacionar democracia con el sufragio universal y la libertad, y a su vez en relacionar el sufragio universal con la libertad; la libertad es otra cosa", concluye. Se habla de la democracia popular y de la democracia capitalista, se hablan de los logros de Cuba y su revolución (que aún continúa) en la cultura y la medicina. Se sostiene que en Cuba hay democracia, que incluso existe mayor nivel democrático que en los países occidentales. Se habla de una sociedad más culta y se plantea: ¿son ellos manipulados, siendo la población más formada? Otros dicen que "señalar que en Cuba hay un sistema más democrático que en Occidente es una auténtica impostura. Al menos aquí existe el sufragio universal y cierta libertad de expresión hasta que eres incómodo para el sistema", se comenta; el mismo contertulio prosigue: "Y si bien pensamos, o mejor dicho, pienso que la democracia occidental es una farsa porque las decisiones populares están condicionadas por una ley electoral injusta y la manipulación de los medios de comunicación gracias en gran medida a una conciencia social ridícula, acomodada, acrítica y pobre, no va a ser mejor en las democracias populares de China o Cuba o en la añorada, por muchos, Unión Soviética, sistemas donde solamente existe o existía un partido y donde las decisiones se toman y se tomaban internamente con apariencia de democracia (gracias al sistema asambleario) pero donde existe y existía el miedo a la crítica, a la deportación, al encarcelamiento, etc. Ambos sistemas son igual de no democráticos, palabra (democracia) que se usa para parecer simpático. Ambos modos de entender la democracia son idénticamente falsos en definitiva, sólo se diferencian en la sutileza y en la brusquedad, pues en ninguna se puede ser crítico o hablar libremente", remata.

Seguidamente, uno de los tertulianos opina que la línea de debate anterior es buena, que efectivamente existe la posibilidad de intelectuales y gente formada manipulada. Otro manifiesta que realmente la gente sabe lo que le interesa y que se puede confiar en su criterio. Pero un tercero señala que "si la gente supiera lo que le interesa no se endeudaría tanto, no viviría más allá de sus posibilidades. Que gente así gobernara en el país garantizaría el déficit presupuestario. La ignorancia es un lastre para cualquier sistema de gobierno democrático. Pero no es lo mismo estar formado que ser culto y responsable". A continuación viene la siguiente exposición: "La opinión pública está mediatizada y por lo tanto está controlada por los medios de comunicación y los plutócratas. Y se manipula tanto en las democracias liberales como en las democracias de partido único"; a esto, otro de los presentes añade: "Tal como vivimos la democracia en Occidente podemos afirmar que es una auténtica decepción de la sociedad civilizada. Que en la cultura occidental haya incultura es un fracaso. La democracia está secuestrada por los partidos, que obedecen a los plutócratas, ¡además de que el bipartidismo no es bueno para la democracia! El fútbol, lo más banal de mundo… la gente sólo habla de fútbol y no habla de más nada, por ejemplo". Siguiendo el mismo hilo de los anteriores contertulios, otro despliega las siguientes reflexiones: "La democracia tiene el tufillo de la libertad pero sin embargo no se puede tener una concepción u opinión crítica. La gente no tiene conciencia de lo que debe o no votar. Sólo se opina de lo que se dice en los medios, la gente no va más allá. La democracia debe ser cultura, fluidez y civilización. Además, la sociedad está perdida, hasta los sindicatos están al servicio de los partidos y los plutócratas desde hace lustros. La democracia aún no la hemos alcanzado. Pensemos que estamos en la Alta Edad Media. Seguimos creyendo en los ricos (y en ser rico), en la Iglesia, en los reyes, etc. La democracia es una aspiración. La democracia no está consolidada".

A continuación se habla sobre la presión social de la incultura y del borreguismo. Se comenta que existe cierta filosofía muy dañina, la de "como todo el mundo lo hace yo lo hago". Eso es muestra de indecisión, de falta de personalidad y debilidad. Al hilo de esto se expresa: "La relación entre ignorancia y formación de opinión pública es evidente. Basta decir una cosa cien veces para que todo el mundo se lo crea. No hay verdadera opinión pública, no hay ni siquiera opinión. Además, la partitocracia dominada por la plutocracia no ayuda a la democracia. Y abundando en lo anterior decir que con el hombre se puede hacer lo que se quiera, es un ser muy plástico y manipulable". Posteriormente este mismo contertulio hace una comparación entre sus amigos de 16 años tiempo atrás con los actuales jóvenes de 16 años y denota que hay un retroceso considerable. La ignorancia es supina y los entretenimientos no ayudan a aglutinar a las personas, a crear un grupo, a hacer de la sociedad algo fuerte y consolidado. Posteriormente, y rompiendo un poco las líneas de debate anteriores pero sin salirse del tema, se plantea lo siguiente: "¿Cómo es posible que mi opinión valga lo mismo que la de alguien que me mira con mala cara por decir alguna palabra que no entiende pero que es muy sencilla?, ¿cómo va a valer lo mismo mi voto crítico y meditado que el de aquel que vota aquello o aquello otro porque todo el mundo lo vota?".

A continuación se arrojó una interesante reflexión: "La cultura abunda en los problemas pero no aporta soluciones, en realidad nos da igual la justicia". Se refiere a la inacción de la crítica, no es solamente la crítica lo que cambia las cosas, sino la voluntad de querer cambiar las cosas, es decir, poner en práctica la crítica en la realidad. El mismo contertulio expone: "Estamos dándole vueltas a la ignorancia, pero la desinformación puede ser igual de dañina que la ignorancia y he ahí quizá el motivo por el que personas tan formadas vivan tan enajenadas", finiquita. Otro prosigue con otra reflexión: "La clase política no está interesada en que la cultura llegue a todo el mundo. Por ejemplo, la vida sexual la está dirigiendo el Estado y le está sirviendo para manipular a la gente, especialmente a los más jóvenes. Si añadimos eso a una familia atomizada y a una enseñanza que no se preocupa en educar…". Siguiendo con la crítica al Estado, otro de los presentes añade: "El estado ha sido bueno, rápido y eficaz ayudando a los bancos pero, ¿por qué debemos pagar los ciudadanos los problemas de entidades privadas que se lucran de mí? En definitiva, no puede ser que el Estado solucione con el dinero de los ciudadanos los problemas de organismos privados. La plutocracia se aprovecha de los medios públicos, y así nos va". Otro continúa: "El Estado se mete en la sexualidad para controlar a las masas, nunca ha habido tanta pornografía como hasta ahora. Antes la gente estaba politizada para bien o para mal, pero hoy todo el mundo está pensando en el sexo y de esa forma se elimina o merma la conciencia política o crítica".

A continuación se comenta que los partidos políticos son los que interpretan la democracia y que todo el mundo quiere entrar en la vida democrática para asegurarse el futuro (infinidad de cargos públicos). También se glosa que "en las sociedades occidentales solamente vota poco más de 50% o 60% de la población con derecho a voto y, sin embargo, se presume de democracia; si hubiera un pueblo realmente soberano se haría caso a esa verdadera mayoría que es la que no vota y que quizá sea o la más crítica (parte de ella) o la más dejada, despreocupada y carente de conciencia o valores (otra parte de ella). La manipulación de los partidos políticos y la corrupción no han contribuido tampoco a mejorar la imagen de la democracia. Y por otro lado, se habla de la democracia como si fuera un sistema político, cuando no es así, la democracia es un planteamiento social donde se pueden desenvolver las diferentes ideologías, es decir, aquello que realmente aporta un sistema político diferente. Pero es que para colmo, la homogeneidad entre los partidos no contribuye a la pluralidad y a la vida democrática, siendo al fin al cabo las democracias de occidente democracias de partido único disimulado con muchas caras diferentes y que además sirven a la misma plutocracia".

Anteriormente se dijo que no debería gobernar cualquiera, que no debería votar cualquiera. Ante esta problemática se plantea lo siguiente: "Es el entendido el que debe estar al frente de lo que realmente entiende. El zapatero a sus zapatos, el político a la política, pero no el zapatero a la política. El pueblo soberano debería votar a los expertos que deben elegir a los entendidos en la política". ¿Pero quiénes son los entendidos en política?, se pregunta, ¿cómo se sabe eso?. "La política no es algo específico, la política son sentimientos, valores, carisma… no se puede tecnocratizar", comenta uno de los habidos.

Siguiendo con el cuestionamiento de la democracia, se lanza la siguiente pregunta retórica a la cancha dialéctica: "¿Cómo se puede decir que se cree en la democracia habiendo una ley electoral que no garantiza ni siquiera esa máxima tan falsa y extendida de que «un ciudadano un voto»?" Y continúa: "Todos vemos en el congreso cómo por ejemplo Izquierda Unida con poco más de un millón de votos tiene menos representación en el congreso que cualquier partido nacionalista catalán con menos de la mitad de votos".

Abundando en la introducción de información sexual en la escuela como modo de manipulación y en la ignorancia se aporta lo siguiente al debate: "La ignorancia sexual da lugar a muchos abusos, por lo que la educación sexual que se promueve tampoco debería ser tan negativa, lo cual no quiere decir que defienda cómo se enfoca dicha educación en este momento; pero la ignorancia en la sexualidad es muy dañina, de eso no cabe duda. El sexo no puede ser un tabú siempre". A esto se añade que "por mucha formación que haya no va a dejar de haber abusos". Un tercero agrega: "El hombre como ser sexuado que es debe plantearse en la educación, pero de forma antropológica, donde se incluya el amor, la maternidad, la familia, etc.". Un cuarto contertulio expone con cierta ironía: "Me parece muy triste que tengan que enseñarte en el colegio a masturbarte, ¿llevamos cientos de generaciones y resulta que es ahora cuando hay problemas sexuales?".

Para salir del idealismo en el que está sumido el debate, según uno de los presentes, éste expone una reflexión en términos de Carl Schmidt: "Lo característico de la política es la polémica, la lucha. Es un careo entre facciones. La enseñanza es un campo de batalla entre esas facciones"; ensalza así el concepto de lucha. Seguido a lo anterior, otro miembro del foro dice: "La clase política y los medios tergiversan el sentido común, el sentido sano del mundo y de las cosas. Hay una falta de sensibilidad crítica que es de temer, como ya se ha dicho a lo largo del debate. Hoy no valen los valores, sino las sensaciones. La sociedad se está enfermando, la ética y la moral decaen, y de eso tienen la culpa los que mandan, la clase política, los plutócratas, los medios, etc. Los valores deben estar por encima de todo, de todo beneficio, de todo el dinero... Lo importante es vivir bien, no poder comprar mucho. El mundo está éticamente en ruinas. Reducir la sexualidad a un mecanismo, a algo mecánico, es una barbaridad. El sexo debe madurar, pero debe madurar tanto de abajo como de arriba (tanto desde la cabeza como desde los genitales). Me parece una indecencia que se meta en el colegio la sexualidad de una forma tan explícita, vana y… banal", concluye, haciendo un juego de palabras.

Casi llegados al final del debate se hace una intervención digna de mención: "A cada uno le interesa su desarrollo propio y no la política. La gente quiere simplemente medios para que se cumpla su propio desarrollo. No hay cultura de pueblo, de país, etc., no interesa, ya no. La política la dirige una plutocracia, eso está claro. Los políticos y los banqueros sólo quieren su beneficio y nada más que piensan en cómo sacarle a los demás lo que puedan".

El debate concluye con la apocalíptica visión de que "la juventud no es garante de nada, pues no tiene nada que decir".■