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¿REVISIONISTAS, NEGACIONISTAS, AFIRMACIONISTAS?


La historia, como disciplina rigurosa que estudia los acontecimientos pasados, es revisionista por definición. Revisionismo es (según DRAE, por ejemplo) la "tendencia a someter a revisión metódica doctrinas, interpretaciones o prácticas establecidas con la pretensión de actualizarlas". Si la historia no es permanentemente revisada se multiplicarán los errores en ella. ¿O existe otro modo legítimo de respuesta por parte de la ciencia histórica ante la aparición de nuevos datos, ante la elaboración de nuevos métodos de investigación (disponibles ahora y no antes para aplicarlos a un campo particular de estudio) o ante la irrupción de nuevos paradigmas interpretativos de los sucesos históricos (paradigmas historiográficos)?

De hecho, los que hablan de "revisionismo" en forma descalificatoria, sólo se oponen a la revisión de una parte de la historia, generalmente el fascismo, el III Reich, etc. ¿Es qué no quieren que se haga o se siga haciendo Historia en lo que respecta a estos fenómenos históricos? Muy probablemente. Aparentemente sólo les interesa el mantener incuestionada la versión políticamente correcta del hecho, que generalmente consiste en pura ideología y propaganda basada en mentiras. Lo único que legítimamente puede descalificar una práctica revisionista en la Historia es la no aplicación escrupulosa del método científico particular que utiliza la Historia como disciplina científica.

Por lo que respecta al "negacionismo", resulta muy sospechoso que los historiadores oficiales utilicen un vocablo para descalificar de entrada al oponente y descartar toda confrontación teórica a priori. ¿Por qué es un problema negar? Si tan seguros están estos historiadores de sus afirmaciones, no necesitan de esta palabra. ¿Por qué no se remiten a hechos probados y refutan así las negaciones de los negacionistas? ¿Cabría llamar a estos historiadores, por esta actitud de sostener afirmaciones y no admitir la duda acerca de ellas, afirmacionistas?

El historiador debe trabajar con fuentes y con la crítica a estas fuentes. Después elaborará su teorización histórica. Una parte importante de todo el proceso de avance en el conocimiento histórico es la publicación de estas síntesis y teorizaciones. De no hacerlo así, éstas no entran en el debate histórico, no se discuten. La represión intelectual contra el historiador disidente tiene muchas formas: excluirle del ámbito académico y universitario, dificultarle el acceso a las fuentes históricas disponibles, etc. No obstante, existe una más eficaz y que garantiza la censura si todos los demás instrumentos represores fallan o no logran evitar la investigación. Muchas editoriales practican la censura contra toda forma de conocimiento histórico disidente, bien por convicción, bien por temor. De esta forma, la persecución contra editores que sí admiten la publicación de historiadores disidentes puede ser considerada también una persecución contra el quehacer de la ciencia histórica no oficial. Y los historiadores oficiales que no condenan esta persecución ideológica, practican la connivencia con el entramado desinformador y censor del régimen hasta tal punto que forman parte de él.■

DICTADURA MUNDIAL, GLOBALIZACIÓN Y MERCADO

Resumen de uno de los debates de FORΦιDENTIDΛD,



Antes del comienzo del debate, como suele ocurrir por protocolo, uno de los convocantes de la tertulia, miembro de Foro Identidad, hizo una breve introducción sobre el tema a tratar. Se expuso así un pequeño esbozo inicial sobre la dictadura mundial, la globalización y el mercado.

Comienza el debate siendo cuestionada por parte de uno de los contertulios la presencia de uno de los tres textos propuestos para el debate, que lleva como título «La dictadura de lo políticamente correcto», texto que se extrajo del periódico digital EL MANIFIESTO. Dicho contertulio califica dicho artículo como "proveniente de un diario filofascista" y se lamentó que una asociación como Foro Identidad dé lugar a dicha prensa. Argumentaba que una asociación democrática no puede dar cabida a esos artículos tan ofensivos, según su criterio. Otro de los contertulios le responde que lo de filofascista es una subjetividad suya, que Foro identidad no es un partido político, sino una asociación filosófica y de crítica social, donde no hay lugar para la censura, y menos en nombre de la democracia, y que ser democrático reside en dejar que los demás se expresen libremente, te guste o no te guste lo que se diga. Y que, precisamente, cuando se conoce si alguien verdaderamente respeta la libertad de expresión es cuando deja que se expresen los que no piensan como él. Por otro lado, otro lo de los contertulios remarca que en Foro Identidad se han recomendado textos para su lectura de muchísimas plataformas con diferentes ideologías, por lo que no entiende el porqué de la queja ni el cuestionamiento de Foro Identidad sobre su línea ideológica, asociación totalmente imparcial y neutral y que no es sino un terreno de juego, una especie de cancha dialéctica, donde cada cual, libremente, puede expresar sus opiniones.

Otro de los asistentes subrayó que no es buena forma de empezar un debate atacando de esa forma. ¿Qué es el fascismo? ¿Qué es el liberalismo? ¿Qué es qué? Hay que tener cuidado con el mercado del lenguaje, según este contertulio, pues cada cual escoge de dicho mercado lo que mejor le parece y lo aplica a cada palabra. Esto hace hincapié en la subjetividad de aquél que alegremente calificó de filofascista el diario digital El Manifiesto, concluyendo este contertulio que «no hay mayor dictadura que no aceptar la diversidad de opinión e ideología».

Se continuó hablando de la democracia actual como de una "dictadura de lo políticamente correcto". Se piensa, por parte de uno de los debatientes, que nuestra democracia tiende al pensamiento único. Es decir, la democracia tendería a su propia destrucción y disolución.

Otro de los presentes señala que la globalización es una realidad y que tiende a la homogeneidad. Representa, según él, la tiranía del liberalismo. La globalización, dice, se dio a finales del s. XIX y las dos guerras mundiales posteriores dieron con ella al traste, siendo, sin embargo, desde la caída del muro de Berlín, retomada. Por lo que la globalización no es un fenómeno nuevo. Pero otro de los contertulios fue mucho más lejos y dice sin tapujos que "la globalización empieza en 1492" porque los españoles querían ampliar su modelo en el otro lado del Atlántico, y esto sin olvidar el fenómeno teocrático, ecuménico por excelencia y muy relacionado con la conquista de América. Toda ideología que tiene el poder tiende pues a la globalización, al totalitarismo. Entonces, ¿cómo puede un mundo globalizado ser democrático? Aceptando la diversidad de ideas y opiniones, dijo uno de los presentes. ¿Pero sería eso globalización?, dijo otro de los contertulios. La globalización es un fin que persigue todo universalismo, es el sueño ilustrado del siglo XVIII. Esta globalización es el triunfo de dicho modelo. Pero otro de los debatientes cuestionó la globalización, hasta el punto de plantear: ¿Es posible la globalización? ¿Es posible la alianza de civilizaciones? Dijo que es un mito, que es ficticio, que es el precursor de una nueva dictadura, una reducción de todos a lo mismo, porque ¿qué tienen en común un europeo y un indígena australiano? Lo que es bueno para nosotros tal vez no lo sea para el indígena. Por lo tanto, es evidente que la globalización no sea posible como fenómeno democrático, pues una globalización es por definición, dice, homogeneidad y no el reconocimiento de las diferencias, significa la imposición universal de un modo de pensar único.

Sin embargo, siguiendo con la globalización, se dice que es un proceso y se destaca su «inevitabilidad». Es evidente, se dice, que existen fenómenos que nos afectan a todo el mundo literalmente, como el cambio climático, la economía, etc. Pero sentencia diciendo que lo más global, lo que más tenemos en común, es la misma VIDA, es la relación ineluctable que tiene todo hombre con cualquier otro hombre, o todo hombre con cualquier otro animal. Luego continúa diciendo que existen varios tipos de globalización, una económica y otra social. La globalización tal como la estamos experimentando es económica, donde las trabas arancelarias para con las mercancías son más baratas, lo que hace que el comercio tenga menos costes, pero no social, pues dicha globalización social aboga por la eliminación de las fronteras o la libre circulación de personas por dichas fronteras. Si se diera la globalización social y económica entonces sí estaríamos hablando de una verdadera globalización, de una globalización total.

Otro de los miembros asistentes remarcó que no solamente existe una globalización económica o social, sino también una del derecho. Dice que el derecho hará libre al hombre, algo muy cuestionado por otro de los asistentes, que dice que el derecho no hace libre al hombre, sino que da fuerza a una oligarquía, oligarquía que será la conclusión de la dictadura que presupone será la globalización, un sistema gobernado por unos pocos donde el dominio no conoce frontera. Concluye exponiendo que por lo tanto el derecho no es garante de la democracia. Cada cultura tiene un derecho. En la globalización se ve implícito que un derecho se habrá de imponer a otro derecho, y desde luego ningún derecho es superior a ningún otro derecho: se tiende a la LEY única. Y una ley es tiránica y dictatorial cuando no es justa para con todos. El mundo es diverso, en el mundo existen diversidad de pueblos con diferentes formas de pensamiento, y una LEY única no puede ser justa para todos, cada pueblo necesita su propia LEY. En este plano, uno de los asistentes menciona la carta de los derechos humanos, que simbolizaría una Ley Mundial. Pero como es evidente, dichas leyes con vocación universal no se respetan.

Se vuelve al tema de la democracia y se lleva a debate a la ONU, que se presupone es un modelo de democracia pues da cabida a todos los países, al margen de su ideología, forma de gobierno, etc. Pero en el consejo de seguridad hay países con privilegios, como el derecho a veto, lo que no es muy democrático. Además, la ONU se muestra tiránica, pues representa solamente un tipo de valores donde el poder de todos los países no es el mismo, es decir, en la ONU existe un poder asimétrico entre los diversos países. Luego es evidente que casi nadie respeta los acuerdos que se dictan. La ONU es un organismo fallido, pues al final la diferencia de intereses se impone al interés común universal que pretende alcanzar la ONU y supuestamente sus integrantes. Los países integrantes en la ONU son sin dar lugar a fallo unos hipócritas. La ONU no representa ningún poder; uno de los contertulios sentencia diciendo que el verdadero poder lo regenta el G8 y ahora el G27, es decir, toda la oligarquía mundial.

La globalización ha traído grandes beneficios para los países desarrollados, sin embargo no ha sido así para los más necesitados. Precisamente África, el continente con mayores recursos naturales, no ve el beneficio que supone el tener toda esa riqueza. La globalización económica ha servido para expoliar a África de forma más barata.

Siguiendo de nuevo con la democracia se habla de que el individualismo es base también de la democracia. El anarquismo representa en cierta medida la democracia radical. Un ejemplo de democracia, se remarca, es Internet. En dicho soporte cada cual puede expresarse como quiere y es una de las herramientas que sin duda, dice uno de los contertulios, ha acelerado el proceso de globalización, también a nivel social, pues está acercando a la gran diversidad de culturas. Internet consigue que las distancias se reduzcan.

Pero otro de los contertulios cuestiona la democracia. ¿De verdad es tan buena la democracia? En una sugestiva intervención expone que en el debate se ha dado por supuesto el hecho de que la democracia es buena y que para un análisis no habría sido necesario tales niveles de moralización. La democracia como tal no existe, no existe ningún pueblo soberano. Nuestras democracias se muestran tiránicas, censuradoras, manipuladoras, etc. El Estado ejerce una fuerza coactiva sobre el individuo, ya sea mediante la publicidad, la propaganda, la televisión o el aplastamiento económico mediante la subida de impuestos o la privatización de espacios públicos al individuo o una sociedad entera. La democracia no es «libertad de todo» como la han querido dar a entender, es en todo caso el modelo de libertad de unos o el de no libertad de otros; democracia es simplemente una palabra mitificada en exceso a la cual se le han anquilosado conceptos calificados de bondadosos como "derecho", "libertad", etc. Por ello la democracia no se cuestiona, por ello muchos ni siquiera se plantean el criticarla: «no criticar la democracia, no verla como un sistema dictatorial más, forma parte del discurso o de las formas de lo políticamente correcto».

De lo anterior se deriva ya asuntos más alejados del tema que se debate en apariencia pero que esconden fuertes lazos de conexión. Por ejemplo, se habla de la crítica. Se dice que la crítica se somete al pensamiento, no a la emoción: «el pensamiento es crítico, la emoción moral». El que una sociedad sea más o menos crítica va en consonancia con la madurez de dicha sociedad y por lo tanto con su estatus de libertad o no libertad. Una sociedad embotada de placeres se ha demostrado que pierde toda posición crítica, pues ésta requiere un esfuerzo: es uno de los motivos de la decadencia de Occidente. Tanto entretenimiento fomenta el aborregamiento de la sociedad. Vivimos en la dictadura de la sociedad de bienestar, donde se ha de estar agradecido siempre por tener el estómago lleno. El Estado o aquel que te da trabajo parte siempre de una posición de bondad, el ciudadano debe por lo tanto apreciarlo y estarle agradecido. La sociedad del Bienestar es tirana en cuanto te tiene engatusado y dominado mediante el mimo. En otras sociedades, sin embargo, el dominio se ejerce mediante el hambre: en esas sociedades se hace más complicado el pensar porque las necesidades básicas no están cubiertas; en las nuestras el pensamiento intenta mantenerse ocupado en vicios y frivolidades.

La matriz de la cultura es la sociedad, dijo uno de los asistentes. Esa base de la sociedad la construyen una serie de "soportes" comunes en todos los hombres. Pero dice que ese soporte o pensamiento ha de fundarse desde la naturaleza porque todo pensamiento es biológico: «no puedo pensar sin mi cerebro, y el cerebro es biológico». Concluye la elaboración de la idea diciendo que una cultura es la unificación de las ideas comunes y que ésta es una realidad biológica. Esto no impide su reconocimiento del individuo, es decir, entiende como cultura una serie de ideas comunes, es algo que define a una sociedad, país o pueblo, pero cada ser tiene su particularidad y merece respetarse. Contra esta idea de que el hombre es totalmente biológico otro de los contertulios le rebate señalándole que está en un error, pues entiende, éste último, que el "pensamiento" es una realidad nueva alejada de lo biológico: habla de dualismo entre materia y espíritu (entendido espíritu como pensamiento). No se piensa sólo con el cerebro, dice, el cerebro sólo relaciona datos. Sentencia diciendo que "tú casualmente eres biológico", por lo que la sociedad no es una realidad biológica. Se definen claramente dos posturas contradictorias, una física o materialista, incluso nominalista, y otra metafísica o idealista, incluso realista (en oposición a nominalismo). Esto puede estar muy relacionado aunque no lo parezca con el tema tratado, pues si asumimos que la globalización se está construyendo bajo conceptos universalistas puede entenderse que estamos construyendo el mundo bajo «universales» como HOMBRE, HUMANIDAD, etc., que no tienen soporte biológico, que no existen en el mundo, pero que si existen como abstracciones, como pensamientos originados por el Hombre, quien les da una realidad en el mundo, en la misma medida en que puede ser real Dios; es decir, no son reales en cuanto realidad, sino que se les da una realidad: el mundo virtual. La primera postura aboga por construir el mundo desde el mundo mientras que la segunda desde lo espiritual (el pensamiento), con la abstracción, con lo metafísico e ideal.■

Nota: Respecto al último párrafo, se califica una de las posturas como "idealista". Dicho contertulio me aclara que no es así realmente y me hace llegar la siguiente aclaración: «no me estoy refiriendo a una realidad imaginaria o utópica fundamentada en conceptos o ideas sino a un soporte o sustrato material que permite la aparición de una realidad mental que posibilita la construccción de un nivel nuevo de existencia a partir del cual surge un ente pensante que puede racionalizar el mundo que le rodea. Es una nueva realidad que permite que surja un nuevo nivel cósmico,una esfera donde lo mental-racional-pensante tiene existencia propia al margen del soporte biológico o virtual en el que se pueda dar ».

HIPATIA, PAGANISMO Y CRISTIANDAD

NOTA: El siguiente artículo se desarrolla a partir de un comentario dejado en el blog IRANIA: http://tresmontes.wordpress.com/2009/11/03/mas-sobre-hipatia/ - Os recomiendo dicho blog por su diversidad temática y gran calidad.

De entrada, debo decir que no soy pagano, aunque mi visión del mundo pueda ser más parecida a la pagana. Esto lo digo porque se ha dado por supuesto que soy pagano. O si no, leer acá:

http://layijadeneurabia.com/2009/11/10/mas-sobre-el-caso-hypatia-y-la-manipulacion-anticatolica-del-suceso/

Esa calificación, sin previa información, forma parte de la idea "o estás conmigo o eres pagano". Lo mismo que en la antigüedad eran calificados de infiel o de ateo todo aquello que no fuera cristiano para los cristianos, o pagano para los paganos. Aún así, es posible que sea pagano en las formas, no lo sé: ante todo me considero librepensador. Mi defensa a Hipatia y al paganismo no es gratuita, tengo argumentos. Haría lo mismo si trataran injustamente a una figura histórica de remarcada devoción cristiana: ¿sería cristiano si lo hiciera? ¿Acaso debo renunciar a toda objetividad, imparcialidad y neutralidad a la hora de analizar algo, a la hora de ver un asunto lo más claramente posible sin que me cieguen mis devociones o pasiones? No defiendo por defender, ni siquiera defiendo, simplemente expongo una realidad. Si esa realidad molesta a los cristianos, allá ellos, "ELLOS NO SON DE ESTE MUNDO, SINO DE UNO IMAGINADO", ¡CÓMO NO LES IBA A MOLESTAR! (JAJAJAJA)

Pero hablemos de Hipatia. No cabe duda de que AGORA, la última película de Amenábar, es mera propaganda, toda una falsificación histórica, parafernalia mediática de ZP: en esto, cristianos, paganos y yo mismo parecemos estar de acuerdo. Pero muchos cristianos se escudan en dicha certeza para criticar la película y, sobre todo, para distanciarse del paganismo y de lo que a él le deben. Aún así, en mi opinión, le duela a quien le duela, digo sin tapujos que los cristianos son parte del problema en la actualidad, ellos han sentado las bases morales que han introducido el veneno para la decadencia de Europa: son padres de «lo progre». Quieran o no los cristianos, Hipatia fue asesinada por ellos, y no, no fue la excepción, sino la norma. Algún cristiano se ha pasado por alto cierta información muy verídica y que se había colocado en foros de debate virtual muy concurridos, como la Yihad en Eurabia:

http://lam.mithra.free.fr/doc/cronologia_de_la_persecucion_del_paganismo.doc

¿Por qué hay que disculpar al cristianismo?, ¿por qué no podemos hablar de los crímenes en nombre de su Dios?, ¿no es eso un comportamiento equiparable al de negar la posibilidad de hacer caricaturas de Mahoma?, ¿por qué les molesta tanto que se hable de sus crímenes de sangre?, ¿por qué critican el paganismo cuando el cristianismo es, en parte, paganismo cristianizado o paganismo invertido?

¿Pero qué tienen en común el paganismo y el cristianismo europeo? ¿Los ídolos, la multitud de imágenes, la veneración? Lo único que tienen en común la iglesia con el paganismo es cierta adaptación por el primero del neoplatonismo y de Sócrates, los introductores de la moral y del desprecio por el cuerpo, la fuerza y la belleza. Con esto no condeno las virtudes que se derivan del dominio de sí, lo mismo que no condeno la castidad y una vida de ascética como la de Hipatia o los platónicos. El cultivo de la virtud es muy loable y sinónimo de fuerza, no de martirio. Pero el paganismo es un sí a la vida y el cristianismo es una negación de la misma porque todo lo enfoca a un más allá, por ello Nietzsche decía que el cristianismo era el nihilismo, y, por lo tanto, «productor» de la decadencia. Pero existen diferencias esenciales que son irreconciliables. Por ejemplo, un estoico que se priva de ciertos goces, lo mismo que un cristiano militante que ha hecho voto; pero el primero lo hace por amor a sí mismo, se quiere saber domador de su bestia interior, el segundo porque se siente convicto de su corporeidad y de sus impulsos naturales, lo que le provoca culpabilidad.

Muchos dicen que ante la oleada del Islam no es positivo que paganos y cristianos se enfrenten. Pero es que el enemigo de Europa es todo el monoteísmo, da igual que sea cristiano, judío o islámico. ¿Al cristianismo qué le importa Europa? A ellos con tener súbditos les da igual el color que tengas, o si son mestizos, etc. Así que el cristianismo no es un aliado de Europa, sino parte del problema: el cristianismo tiene los mismos valores universalistas que los progres, ¿acaso no se dan cuenta de esto los cristianos que van de identitarios y amantes de Europa? ¡Viven en una contradicción tremenda! Con esto no me sitúo en posturas marxistas o progres, ¿acaso no puedo tener una postura crítica frente al cristianismo siendo no-socialista, no-progre? Precisamente por no serlo soy consecuente y critico al cristianismo: se ha dado por hecho que o estás conmigo (cristianismo) o con ellos (progres) y existe la posibilidad de no estar con ninguno de ellos. Si el cristianismo significara vitalidad, si tuviera dioses y una moral digna de seguirse… eso no sería cristianismo, ¡y yo no me quiero humillar con su fe! Los progres son paradójicamente herederos del cristianismo, sólo que del cristianismo ilustrado, del deísta, son herederos del cristianismo ilustrado de la guillotina. El ateísmo es el reconocimiento de Dios, sólo que odiándole: el cristianismo y la progresía tienen en común el mismo Dios. Y el laicismo no es lo mismo que ateísmo, el laicismo es independencia con respecto a la Iglesia o cualquier organización religiosa, lo que no quiere decir que el laico sea ateo necesariamente. Si algo me distingue de un cristiano es que para mí la diferencia no es un problema, pero para ellos sí. El cristianismo quiere reducir todo a lo mismo, quieren que todos piensen lo mismo, quieren el mestizaje… a ellos les da igual mientras se venere a su Dios… ¿nadie lo ve? Y esto se aplica a todo el monoteísmo, exceptuando posiblemente (y parcialmente) al judaísmo, pues la religión de casi-exclusividad judía pretende reducir a todo lo ajeno a lo mismo para diferenciarse ellos cada vez más como «pueblo elegido».

Aún así, por supuesto que cristianismo y paganismo tienen cosas en común, en realidad el cristianismo con el paganismo y no al revés. Hasta el paganismo tiene una interpretación monoteísta, pero respecto al mundo, pues todo viene del mismo mundo, lo mismo que el cristianismo es monoteísta porque viene del mismo Dios: los primeros realistas, los segundos idealistas: pero un idealismo que es un «imaginario dogmatizado» con el cual cegar a los Hombres. El paganismo no hace al Hombre culpable por existir, el hombre forma parte de este mundo y por lo tanto es sagrado. Los dioses son la esencia de esa sacralización de lo humano, de todo lo bueno que hay en el hombre. El cristianismo, alejándose del panteísmo, genera una dualidad, un mundo terrenal y otro divino, donde lo terrenal representa el mal y donde todo lo que era bueno se invierte para convertirlo en malo. El paganismo está por encima del bien y del mal, pues son la misma cosa, el monoteísmo, sin embargo, con su filosofía dualista, moraliza el mundo.

Se habla de Hipatia como mártir pagana, pero no fue una mártir. Un mártir se sacrifica por una orden dada o revelada, lo hace por un Dios porque piensa que le debe algo, su sacrificio es para glorificar a algo superior a él. Un Héroe sin embargo se sacrifica por la gloria y por él mismo, por su familia y su pueblo, porque quiere equipararse a los dioses y ser amado por ellos: el pagano goza de su propio esfuerzo, de su cuerpo y de su sufrimiento porque le hace sentir mejor, porque se siente parte de este mundo sagrado, ¡le hace sentir vivo! El primero se humilla y quiere conseguir todo con rezos y abstinencias, el segundo es capaz de desafiar y retar a los dioses: el primero es pasivo, el segundo activo. Hipatia no fue ni lo uno ni lo otro, simplemente fue asesinada. En ello no hay nada de mártir ni de héroe, porque ella no buscó el sacrificio, ella no se ofreció a nadie, su sacrificio no fue voluntario ni ordenado por Dios; fue humillada, y tanto como que fue ofrecida a un Dios Único en sacrificio, lo mismo que una vaca o una gallina, y nadie piensa que las gallinas y las vacas sean mártires.

Recomiendo esta lectura donde delimito mejor la dicotomía mártir-héroe en relación con Sócrates, el famoso Sócrates, no Sócrates Escolástico:

http://www.mundodaorino.es/2009/08/ciclo-genealogia-de-la-moral-parte-iiiv.html

Hasta pronto.■

MAX STIRNER, «el único» y «su propiedad» (III): LAS POSESIONES CELESTIALES

Datos de la edición de "El Único y su Propiedad", de Max Stirner, a que se refiere el artículo: Editorial Valdemar [Enokia S.L.], octubre de 2005. Letras Clásicas nº3 Traducción de José Rafael Hernández Arias.

(…) Quien no ha intentado y osado nunca dejar de ser un buen cristiano, un protestante creyente, un hombre virtuoso, se encuentra preso y confundido en la creencia, virtuosidad, etc. Al igual que los escolásticos sólo filosofaron dentro de la fe de la Iglesia (el Papa Benedicto XIV escribió tochos dentro de la superstición papista, sin jamás poner en duda esa fe), así hay escritores que llenan volúmenes enteros sobre el Estado sin ni siquiera poner en duda la idea fija del Estado, nuestros periódicos rebosan de política porque están poseídos de la demencia de que el hombre ha sido creado para ser un «zoon politikon», y así los súbditos vegetan en el sometimiento, hombres virtuosos en la virtud, liberales en la «humanidad», etc., sin jamás haber tocado esa idea fija con el cortante cuchillo de la crítica. Definitivos, como definitiva puede ser la demencia de un loco, permanecen esos pensamientos sobre pies firmes, y quien duda de ellos, ¡ataca lo sagrado! Sí, la «idea fija», ¡eso es lo verdaderamente sagrado!

¿Nos encontramos simplemente con poseídos del demonio, o topamos con la misma frecuencia con poseídos contrapuestos, que están poseídos por el bien, la virtud, la moralidad, la ley o cualquier otro «principio»? Las posesiones demoníacas no son las únicas. Dios obra en nosotros, y el demonio también, aquel mediante la «gracia», éste de manera «demoníaca». Los poseídos están empeñados en sus opiniones.

Si os desagrada la palabra «posesión», llamadlo «apasionamiento», sí, llamadlo así, porque el espíritu os posee y de él vienen todas las «inspiraciones», toda exaltación y entusiasmo. Añado que el perfecto entusiasmo –pues uno no se puede detener en el débil e incompleto– se llama fanatismo. 

El fanatismo se encuentra precisamente en los instruidos, pues el hombre es culto en cuanto se interesa por lo espiritual, e interés por lo espiritual es (y debe serlo necesariamente cuando es activo) «fanatismo»; es un interés fanático por lo sagrado (fanum). (…)■ (Pág. 77-78)

Vivimos en un mundo moral, o mejor dicho, en un mundo donde las personas son dominadas por una moral. No hacen lo que deben hacer, simplemente se guían por el ambiguo camino de lo que creen que está bien. Sus acciones se reducen a un guión de valores, y ese guión se sigue a rajatabla: no existe la posibilidad de elegir, de ser soberano. Una moral no da tregua a la libertad, las acciones de cada individuo deben erigirse bajo el código moral dominante. Pero el Bien y el Mal no existen, y si existen están tan mezclados que es imposible diferenciarlos. El TAO, aún siendo una noción dual del mundo, muestra claramente que en el Bien se oculta también el Mal y que, por el contrario, dentro del Mal se oculta el Bien. Entender el mundo bajo la senda del Bien es por lo tanto hollar un camino demasiado rígido. Ese camino del Bien ha sido antes labrado por otro, ese Bien no es tú Bien, sino el de alguien ajeno. En la vida no hay moral, la vida está exenta de ese "coste". La moral es esencialmente humana, demasiado humana, una invención, un artificio más.

Bajo el bien se erigen las cosas sagradas y divinas. Lo Bueno y lo Malo se nutren de aquello que beneficia o perjudica a una época determinada. Pero la moral no debe ser necesariamente un error, de hecho creo que es necesario un sistema de valores, un cierto orden ético. Pero el orden debe obedecer a intereses lo más reales posibles. Una moral erigida por el Hombre y para el Hombre, por beneficio del Hombre y que repercuta sobre todo en el individuo: una moral que respete al individuo. Respetar los valores de cada uno, la pluralidad, eso es la única moral que admitiría. Nadie está en posesión de la verdad, y por lo tanto nadie está en posesión del Bien.

Existen poseídos de la divinidad o celestiales, quienes son antitéticos respecto de los poseídos por el Mal, por el Diablo. ¿Por qué no iba a ser lo celestial en el Hombre producto de una posesión?, lo es de hecho. El Dios celestial, la idea de Humanidad y toda idea con miras morales bondadosas domeñan el alma o el espíritu (¡lo que sea!) de la misma forma que el Diablo quiere el alma de los mortales. Tanto el Bien y el Mal quieren dominar tu conciencia, pretenden que te reconozcas en sus atributos esenciales. Lo que ocurre es que siempre el Bien y el Mal se confunden, será porque forman un sólo "ser". Sin embargo, el Hombre con verdadera conciencia siempre estará por encima del Bien y del Mal y por lo tanto alejado de las posesiones celestiales y demoníacas: «Mi moral es la que yo decida».

Yo nombro a Stirner Rey de los sacrílegos. Dilapida todo lo sagrado, no existe nada intocable, todo puede ser atacado por la crítica, todo puede ser cuestionado. La censura nace del entendimiento de que hay ciertas cosas sagradas. ¿Qué es lo sagrado? Lo intangible, lo fijo, lo que está por encima de los hombres, de cualquier hombre. Y es de lo sagrado y de lo divino, que es igualmente lo sagrado, lo que Stirner llama «la idea fija».

La «idea fija» es el génesis del fanatismo. Como diría Cioran: «En sí misma, toda idea es neutra o debería serlo; pero el hombre la anima, proyecta en ella sus llamas y sus demencias; impura, transformada en creencia, se inserta en el tiempo, adopta figura de suceso: el paso de la lógica a la epilepsia se ha consumado… Así nacen las ideologías, las doctrinas y las farsas sangrientas». (E. M. Cioran. Breviario de Podredumbre. Suma de letras, S.L., enero de 2001, págs. 29.) Con el fanatismo, la «idea fija» se convierte en dinamita; excitada por el Hombre, convierte el mundo en una traca. No es menos fanático el presidente de un país desarrollado que invade una nación por considerarla inmoral que un mártir con explosivos que se inmola en una cafetería del centro de Tel Aviv por considerarlos igualmente inmorales e infieles. Todos luchan por su concepto de lo sagrado, por su moral. No obstante, solamente una conciencia alejada de parámetros morales puede darse cuenta del infantilismo al que está sometido al mundo, además del torrente emocional emponzoñado que lo recubre y la poca cordura que existe en su seno. ¿Estoy siendo catastrofista? No, simplemente comento la catástrofe; efecto de la esencia fanática del Hombre que ha inoculado lo insalubre e innatural en la Tierra.

Aquellos que luchan por algo "grande", por su moral, por lo sagrado, aquellos que dirigen y controlan "la fiesta", son unos egoístas involuntarios, pues solamente se sirven a sí mismos. Incendian a los más débiles para que luchen por su causa. Lo sagrado, la moral, es una inoculación más para eliminar la conciencia y la pluralidad. Ese tipo de egoísta crea a seres superiores para servirles porque sufren debido a su egoísmo, porque ven inmoral su naturaleza. Luchan contra su egoísmo, y cuanto más luchan más se benefician a sí mismos, pues lidian por amor propio, para superarse.

(…) Lo sagrado sólo existe para el egoísta que no se reconoce a sí mismo, el egoísta involuntario, para él, que siempre se ocupa de lo suyo y, sin embargo, no se tiene por el ser supremo, que sólo se sirve a sí mismo y al mismo tiempo cree servir a un ser superior, que no conoce nada superior a él y, no obstante, se entusiasma por lo elevado, en suma, sólo existe para el egoísta que no quisiera ser egoísta, y se humilla, esto es, lucha contra su egoísmo y, sin embargo, sólo se humilla «para elevarse», es decir, para satisfacer su egoísmo. Como quiere dejar de ser egoísta, busca por todo el cielo y la tierra seres elevados a los que servir y por los que sacrificarse; pero por más que se esfuerza y se martiriza todo lo hace por amor a sí mismo, y el desacreditado egoísmo no se separa de él. Por eso le llamo el egoísta involuntario. (…)■ (Pág. 69)

El «egoísta involuntario» necesita ser zarandeado por una idea fija; por alguna extraña razón no quiere equipararse a los dioses, no quiere ser soberano. ¿Acaso no se entiende el egoísmo como dominio de sí? El «egoísta involuntario» quiere ser dominado, prefiere ser el esclavo, no achacarse toda la responsabilidad de sus acciones: todo lo que hace es producto de algo superior a él mismo que le guía y le dicta su destino (su culpabilidad queda siempre disculpada ante los hombres pues su acción proviene de la divinidad, del Logos). Por lo tanto, este tipo de egoísta cree servir a intereses superiores a él, se muestra desinteresado, ¿no os recuerda a la figura del mesías, a la del revolucionario, a la de todo tipo de salvador, a la de todo aquel que se abandera con su moralidad y concepción del Bien? Ojo con estos egoístas, son pastores de cabras, a ellos les harán culto aquellos que creen en su «idea fija». Les seguirán los «desinteresados», que son aquellos que convierten una idea en su soberana, es decir, en su voluntad y su conciencia.

(…) ¿Dónde comienza el desinterés? Precisamente donde una finalidad deja de ser nuestra finalidad y nuestra propiedad, de la que nosotros, como propietarios, podemos disponer a nuestro antojo; donde ella se convierte en una finalidad fija o en una… idea fija, donde comienza a entusiasmarnos, a apasionarnos, a fanatizarnos, en suma, donde se manifiesta en ergotismo y se convierte en nuestra… soberana. (…) (Pág. 96)

Por lo tanto, no es de negar que en el mundo gobierna la moral. Encima una moral de humildes, es decir, de débiles. La humildad es una humillación a la potencialidad humana, es una forma de detestar e inmoralizar cualquier demostración de nobleza. La humildad es un valor nada aristocrático, negar la fuerza, el sentimiento de grandeza y de triunfo es negar en sí lo más vital que puede llegar a ostentar todo ser. Un hombre bien constituido debería potenciarse y agotarse mayúsculamente, darlo todo sin escatimar. La humildad al final aboga por la no acción, por el no cultivo del vivir. La humildad es una rendición en toda regla.

Pero si le digo: rezarás, honrarás a tus padres, respetarás el crucifijo, dirás la verdad, etc., pues esto es propio de los hombres y es su vocación o, simplemente, eso es la voluntad de Dios, ya tenemos la influencia moral: un hombre debe aquí humillarse ante la vocación del hombre, debe ser obediente, humilde, tiene que renunciar a su voluntad frente a un extraño que se erige como regla y ley; él debe humillarse ante un superior: humillación voluntaria. «Quien se humilla a sí mismo, será elevado». Sí, sí, los niños deben ser acostumbrados muy pronto a la piedad, beatitud y honradez; el hombre de buena educación es uno a quien le han enseñado, inculcado, insuflado y grabado «buenos principios». (…) (Pág., 119)


 Para colmo, el mundo se instituye bajo el «amor», ¿entendéis porque digo que gobiernan las emociones? El amor es toda negación de razón y de reflexión. Cuando el amor manda estamos siendo poseídos por lo más parecido a lo que llaman Dios. El Amor es el yugo por antonomasia, la mayor fuerza totalitaria, la excelencia religiosa y ascética. Huyamos de todo amor que no sea a nosotros mismos y a nuestros iguales. Bajo el amor se erigen todas las morales, todas las ideologías, todas las instituciones… por amor también fue la Revolución Francesa y la guillotina… El amor como justificante de todas las masacres, como «idea fija» más allá de lo sagrado.

El «amar» es un concepto que surge como inversión del «querer», es decir, del «poseer», o así entiendo yo. «Amar» es entregarse, rendirse, humillarse, sin embargo, «querer» es poner en valor lo que uno codicia conquistar y avasallar con sus propios medios. Alguien que se humilla dice "amo a esa chica", pero alguien que se respeta a sí mismo señala "quiero poseer a esa chica". Con el amor amas al amor, estás enamorado del amor, con el querer posees el objeto de tu capricho y goce y lo puedes hacer tuyo, puedes hacer que forme parte de ti. ¡Acaso no es el amor todo lo contrario a todo egoísmo! ¡Yo quiero ser egoísta, yo quiero poseer y hacerlo propio de mí, de lo que yo considero importante, yo quiero que sea mi propiedad y que me dé placer! Yo sabré ser generoso.

(…) Bien puedo aspirar a la racionalidad, puedo amarla, como a Dios y a cualquier otra idea: puedo ser filósofo, un amante de la sabiduría, al igual que amo a Dios. Pero lo que amo, a lo que aspiro, eso está sólo en mi idea, en mi imaginación, en mis pensamientos: está en mi corazón, en mi cabeza, está en mí como el corazón, pero no es yo, yo no soy ello. (…) (Pág., 119)■