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Arte, titiriteros y simulacro: ¿Sigue vigente la Caverna de Platón?

Resumen del debate celebrado por la Asociación Foro Identidad el 29/11/2008
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Comenzamos el debate haciendo una nueva interpretación sobre el Mito de la Caverna, o mejor dicho, haciendo una pequeña matización sobre la codificación del significado de las sombras. Si las sombras representan el simulacro o la plasmación de tal, la parodia de lo real, hemos de tener en cuenta que a la imagen enfocada ha de añadírsele la interpretación, por lo que las sombras proyectadas no son simples sombras, sino una idea distorsionada con una interpretación (siempre interesada); y con tal estructura llegan a los individuos de la sociedad. Con lo cual, a la sociedad se le prestan ideas ya digeridas y pensadas para que no tengan que esforzarse en codificarlas o criticarlas (pues ya se muestran como ciertas en muchos casos): el simulacro no quiere únicamente entretenerte, también quiere que pienses lo que ellos quieren, es decir, que no pienses.

Esta nueva faceta del titiritero, portador de imágenes y de mensajes en un solo “objeto de proyección”, puede tener su naturaleza entre la política, el sector económico, los medios de comunicación, la docencia… Prestando mayor atención a los dos últimos elementos citados, nos encontramos con unos medios de comunicación que son capaces de exaltar cualquier debilidad humana mediante el miedo, el pánico, el estupor. Estos medios cuestionan la autoridad familiar, ¡¡son los auténticos dinamitadores de la familia!!: la hecatombe estructural social está asociada con la modernidad pero viene tramitada para un plan en concreto: el individualismo extremo, el consumo desmesurado, la contaminación del espíritu mediante deseos vacuos, etc. Por otro lado, la docencia se convierte en un arma política, por lo que ésta sirve a unos intereses que pueden entreverse en los temarios. Los docentes dedicados al noble ejercicio de enseñar se convierten así en involuntarios titiriteros que a veces carecen de toda libertad para ejercer su labor. El simulacro se presenta pues como la plasmación de una irrealidad controlada por el poder audiovisual y la política mediante la docencia, entre otros factores siempre relacionados entre sí.

Para concluir, hacer referencia al arte como otro elemento dentro del simulacro, el “elemento decorativo” de la “caverna”, pues a tan baja naturaleza la han reducido: a “elemento decorativo”. Más que elemento es un medio o las dos cosas. El arte que vivimos se encuentra en plena decadencia, pues ésta obedece a las tasas de mercado. Las ideas que nos venden en estas obras vienen contaminadas por el sistema gobernante, incluso nos enseñan obras teóricamente rebeldes que no los son tanto. Las Editoriales por lo común vienen asociadas a un poder político o a una ideología y como tales proyectan las ideas a su interés siendo un mero espacio más simulado.

En definitiva, el arte viene dado sin arte, la cultura sin cultura, lo real sin lo real.■

Fahrenheit 451: Control Mental y eliminación del espíritu crítico (II)

Resumen del debate celebrado por la Asociación Foro Identidad el 7/02/2009
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Una semana más nos proponemos abordar el mismo tema debido a la gran expectación que ha suscitado y al gran interés dado por los propios miembros de la asociación.

Uno de los contertulios comienza el debate hablando de Rosset, haciendo alusiones a un fragmento de su obra La Fuerza Mayor donde habla sobre la esperanza. “La esperanza”, dice, “es pasiva y amuerma”. Sostiene que de alguna forma los medios de comunicación, los políticos, incluso el propio arte, nos llenan de ideas de esperanza, para que esperemos a nuestros “héroes” a que solucionen los problemas. Este asunto, sin duda, está derivado del bienestar social (condicionado) que vivimos, un bienestar con el que nos chantajean constantemente ante la idea de su pérdida. Esto provoca miedo, y desde el miedo es como pretenden controlarnos, o así se desprende del argumento expuesto por este contertulio. Así pues, miedo es la clave, un miedo que puede derivar al trauma, y que va encaminado a la manipulación y a la parálisis del individuo.

Cómo no, hablamos del Instituto Tavistock, del cual el mismísimo Freud fue mentor. Ellos, se piensa, son los progenitores del control mental moderno.

En el libro Fahrenheit 451 se desarrollaba y se anticipaba la dictadura de la televisión que hoy se sufre, de televisión como antónimo de libros y cultura dada la televisión realmente existente (no la que podría ser). De todas formas, el medio, la televisión, tiene algunas características técnicas que le hacen aparecer como totalitario, independientemente de los contenidos, pues quiere abarcar todo, toda la realidad de las personas. Además, como medio de entretenimiento, nos quiere hacer sentir cómodos ante la perspectiva de ser vigilados, ante la perspectiva de que controlan lo que vemos. Y no olvidemos que la televisión tiene la principal característica de relajar la mente, de anestesiarla: te ayuda a no pensar, te ayuda a ser lo que ellos quieran. La televisión, pues, como el más pernicioso de los inventos modernos, como la gran máquina de propaganda, como la gran dinamitadora de una sociedad sana y fuerte.

En el libro también se habla de unos automóviles que circulan a gran velocidad por la ciudad. Sin llegar a tanto, en las actuales ciudades sufrimos un tráfico y, sobre todo, una planificación para el tráfico automovilístico, que subordina la circulación de las personas a la circulación de vehículos, fraccionando la ciudad y debilitando las relaciones sociales. Y es que más que nunca hoy vemos cómo la individualización ha sido masificada. Las formas de relacionarse son distantes y sobre todo mercantiles. Posiblemente nos relacionemos más con el jefe de algún supermercado o de una joyería que con un familiar o un amigo. Tal vez sea exagerado, pues aún pueden verse cafeterías llenas, así como restaurantes, donde la gente se relacionan amistosamente, aunque quede bajo fondo el lujoso hecho de consumir. Además, esos coches rápidos simbolizan nuestra prisa constante, esa voluntad de inmediatez, de tenerlo todo al ya. Esa individualización está siendo agravada igualmente por un uso irresponsable de internet, que deja más que patente una nueva forma de relacionares, alejada del contacto cercano y amistoso.

Para concluir, uno de los contertulios citó los tres puntos para hacer posible la libertad, puntos expuestos en Fahrenheit 451:

- Calidad de información.
- Ocio para asimilar la información.
- Derecho a aprender.

Como veréis, de esos tres puntos rara vez se cumplen alguno, por mucho que nos vendan ciertos medios de comunicación que dan calidad de información.■

Fahrenheit 451: Control Mental y eliminación del espíritu crítico (I)


Resumen del debate celebrado por la Asociación Foro Identidad el 24/01/2009
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Los miembros de Foro Identidad podríamos haber elegido para este debate otros muchos libros o películas. Así, podríamos haber tratado la perspectiva de Orwell en 1984, o la de Un Mundo Feliz de Huxley como aportadora de elementos de distopía donde existe el control mental (hipnopedia), o bien se podría haber sugerido El Show de Truman(film dirigido por Peter Weir) u otra gran obra como Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco (escrita por Ken Kesey y llevada al cine por Milos Forman), donde también se tratan elementos como el control mental y la eliminación del espíritu crítico. Pero hemos preferido elegir otra obra maestra, Fahrenheit 451, novela escrita por Ray Bradbury y llevada al cine de la mano del francés François Truffaut el año 1966. En esta película la eliminación del espíritu crítico se pretende conseguir con la quema sistemática de libros. ¿Qué mejor forma de control mental que privar al hombre de las herramientas del arte y de la cultura, despertadores de conciencia y de espíritu de lucha y crítica? De igual modo, en esta película observamos como la televisión tiene un papel primordial a la hora de mantener el control mental, siendo el centro de las vidas de los habitantes de la distopía Fahrenheit 451. Así pues, bajo estos presupuestos, Foro Identidad aborda un tema de gran actualidad, que sin duda parecerá recurrente, pues no es la primera vez que ha sido llevado a debate (ya sea de pasada o directamente). Se trata un asunto con una gran importancia en el mundo contemporáneo que nos ha tocado vivir, donde vemos presente un retroceso de las libertades y un mayor abuso de la televisión, con un repliegue constante en la iluminación de las conciencias; y no me refiero a iluminación en sentido místico o religioso, sino iluminación en sentido de facultad para responder a la realidad con los ojos bien abiertos.

En nuestra sociedad la televisión es el gran agente nocivo, es el gran imbecilizador, el gran idiotizador de masas a gran escala; es, en definitiva, la droga hipnótica que nos deja agarrados al sofá, inmóviles y pasivos. La televisión ha sustituido a la familia (promueve sin decirlo o “saberlo” la eliminación de la familia), ya no son los padres los educadores, sino seres que aparecen tras la pantalla. Esto promueve la individualización extrema, el ver a las figuras paternas como meros desechos coartadores de libertad. La televisión, igualmente, promueve la inculturalización: su fin es lucrativo. En ella vemos el reflejo de nuestro mundo insano: consumo brutal, comida basura, programas de televisión estúpidos, estética de cirugía, etc. Pero cómo no, la televisión también tiene sus pequeñas islas de calidad audiovisual… ¡Pero vaya!, lo ponen a unas horas… (Como para disimular)

La televisión, como agente nocivo, anula al individuo, le alimenta a base de manducatoria para sus pasiones más escatológicas, pues hoy en día ha de entenderse al hombre como a un ser pasional sin conciencia, como a un mero ser material sin luces en su cabeza, a meros robots teledirigidos. Hoy vivimos nuestra propia distopía particular que si lo contáramos hace 2000 años, o sólo 200, pensarían que estamos ante una ficción, de la manera que podemos entender hoy en día como ficticio Fahrenheit 451; pero ¿realmente es ficticio? Para nada.

Otro mecanismo que está contribuyendo al control mental y a la eliminación del espíritu crítico es la educación, que ha sufrido una acusada degradación. Qué mejor forma de controlar las masas que desde su infancia. Sin educación no hay posibilidad casi de que surjan espíritus críticos, artísticos, etc. Se premia el mínimo esfuerzo en masa… quién sabe si para favorecer a ciertas élites.

Y así vive el Hombre, a oscuras, deseando levantarse por las mañanas para ver qué ponen en la tele, mientras los libros (hoy aún no quemados) nos miran como objetos meramente decorativos desde las estanterías.■

Los grandes pensadores: Zenón de Citio y la doctrina estoica.

El estoicismo desde la antigüedad hasta nuestros días.
Resumen del debate celebrado por la Asociación Foro Identidad el 18/04/2009
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Durante el sábado 18 de abril en el Antiguo Asilo, donde nos hemos reunido para charlar, discutir, debatir y aprender sobre el estoicismo y lo que ha supuesto en nuestra historia, desde antiguo hasta la actualidad, hemos disfrutado de una de las tertulias más amenas, alegres y densas en reflexiones e ideas que pueda recordarse en Foro Identidad. Asimismo, fue un debate que destacó por su cordialidad y preponderante respeto, además de por la gran presencia de muchos miembros, que sin duda enriquecieron con sus visiones e ideas o diferentes perspectivas el debate, nunca exento de polémicas y de la siembra de dudas y preguntas. En este sentido, los miembros de Foro Identidad somos un tanto vacas, un tanto campesinos y un tanto mineros: vacas porque rumiamos, campesinos porque sembramos (conocimiento) y mineros porque buscamos las piedras preciosas (si las hubiera) de cierta verdad.

Empezamos hablando sobre el estoicismo griego en su esencia, hablando de su idealización de la virtud en el sufrimiento, pero no por el mero hecho de sufrir, sino de vivir asumiendo con resignación que la vida es sufrimiento, y por lo tanto, dándole al sufrimiento una idea de respuesta para afrontar la realidad. También destacamos la máxima estoica del dominio de sí mismo, del dominio de las pasiones y de los deseos y su idea cosmogónica u ordenadora del Universo, consumada en la idea del Logos, una Inteligencia Superior que integra toda la Razón y manifestación natural. El Logos es una idea que va en sintonía con todo el mundo griego, ya sea con el Nous, el Ápeiron o la Idea de Bien de Platón y Demiurgo, de Platón.

Históricamente, nos han enseñado que el epicureísmo y el estoicismo son escuelas antagónicas; sin embargo, ambas visiones se diferencian en la forma, pero no en la base, pues ambas articulaban una visión materialista del mundo donde la tranquilidad y la libertad se conseguían en la negación de la vida material (como fin para la felicidad y como clara influencia del cinismo filosófico) y en la ataraxia, además de hacer un gran énfasis en la razón. Por lo tanto, ¿en qué se diferencian ambas escuelas? Pues en cierta tesis ética. Si el ideal epicúreo se destaca por la moderación en los placeres y en una filosofía hecha para conseguir la felicidad, el estoicismo habla de dominio de los deseos, de resignación y de afrontar la realidad sufriente emanada del Logos, que debe entenderse como una ley suprema que determina al hombre y a todo lo habido en el Universo.

Derivando, nos encontramos relacionando el estoicismo con el cristianismo. Se intuye que el cristianismo recogió ciertas ideas estoicas, que plasmó, tal vez de forma superlativa, en el martirio y en la veneración del hombre sufriente y todo sacrificio. Esta idea, de veneración del sufrimiento creo que, sin embargo, se aleja del estoicismo pues, como ya se ha indicado, el estoicismo no es veneración del sufrimiento, sino asunción de que la vida es en sí un constante sufrir, un dolor eterno, hablando metafísicamente, y que la felicidad sólo puede conseguirse con la razón (que es seguir las leyes naturales, según los estoicos) y la resignación.■

Epicuro o la moderación en el placer ¿Son aplicables a nuestra época las soluciones de Epicuro?

Resumen del debate celebrado por la Asociación Foro Identidad el 21/02/2009
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Sobre el asunto que me aventuro a desarrollar, tema de debate en Foro Identidad y que en cierto modo ya se trató en dos ocasiones de la mano del utilitarismo, hemos de hacer dos distinciones muy claras entre dos doctrinas inclinadas al placer (hecho que desmitificaremos, al menos en cuanto a Epicuro se refiere), y es que los epicúreos eran hedonistas racionales, frente a los hedonistas egoístas, que eran los cirenaicos. Los primeros pensaban en la moderación de los placeres, los segundos en su propia conveniencia. Los resúmenes de los debates sobre utilitarismo de Foro identidad podéis encontrarlos en los siguientes enlaces:

- http://foro-identidad.blogspot.com/2007/04/el-utilitarismo-la-conducta-correcta-es.html

- http://foro-identidad.blogspot.com/2007/04/prximo-foro-sbado-28-de-abril-de-2007.html

En la tarea de desmitificar el encasillamiento de Epicuro respecto a lo que he denominado arriba un hedonismo egoísta o craso, uno de los contertulios destaca que cómo puede tratarse a Epicuro como Hedonista si de lo poco que se conoce de él (que no llegará ni al 1% de su vastísima obra) ni siquiera trata en su totalidad el tema del placer. Otro de los contertulios resalta que Epicuro buscaba un equilibrio de los placeres (moderación de las pasiones) mientras que otro de los miembros de Foro Identidad hizo hincapié en que la filosofía de Epicuro no se basaba en el placer, sino en éste como un medio, y que el auténtico objetivo que perseguía Epicuro era la felicidad.

Epicuro, como filósofo y científico de la época, era materialista, -con las excepciones notables de Platón con su Idea de Bien que él define como más allá de toda esencia y, por tanto, inmaterial y algún otro “espiritualista” como Sócrates y su idea del alma que sobrevive al cuerpo o el gran Aristóteles con su idea de motor Inmóvil o Acto Puro sin potencialidad, es decir, sin materia, la cual siempre es potencial o con posibilidad de adquirir algo que le falta-.

Epicuro es precursor del utilitarismo: «Hay felicidad cuando hay placer». La felicidad se concibe de esta forma como finalidad de la vida o de la historia personal.

Epicuro planteaba un saber vivir, una filosofía para la vida en la que proponía la amistad para la propia seguridad del individuo y así que no se viera en contingencia o amenazada la imperturbabilidad del alma, que era el éxtasis epicúreo.

Estas serían prescripciones de un hombre cansado, como bien diría otro de nuestros contertulios, un hombre pasivo que ve en la acción una forma de fastidiar su vida conservadora (no en sentido político, por supuesto, sino estético y material: el propio Epicuro decía que había que huir de los políticos, siendo éstos agitadores de la imperturbabilidad). Tal era la desesperanza de Epicuro; no esperaba nada, si por él fuera se habría inmovilizado en el tiempo; o así entendemos a Epicuro con lo poco que podemos leer de él gracias a Diógenes Laercio (¡cuánto se habría perdido en el olvido si no hubiera sido por él!) y a unos pocos más.

En definitiva, a Epicuro se le encasilla como hedonista por lo poco que ha quedado de su obra, y de lo que dice tal vez sólo el 20% se pueda clasificar en esos términos. Así pues, qué mal empleo de la figura de Epicuro, que tal vez fuera una cosa distinta si conociéramos toda su obra, que al parecer fue vastísima. A Epicuro se le juzga en definitiva como por una frase, lo que se puede considerar una gran injusticia, pues para hablar de Epicuro hay que tener presente algo: de él no sabemos nada, o lo que es lo mismo, lo más importante de Epicuro ardió en las llamas y sólo nos ha quedado un pequeño aullido o suspiro sobre su persona.

A la pregunta: ¿Son aplicables a nuestra época las soluciones de Epicuro?; no sabría qué responder, y he de decir que en el debate no quedó nada clara su respuesta. Sin duda alguna, hoy en día, más que nunca (quién sabe) el hombre vive volcado en el placer, tal ha sido el éxito de las filosofía materialista del utilitarismo, por ejemplo, deudora de Epicuro en cierto modo, y de algunos más, que se instalaron tanto en el marxismo como en el liberalismo, haciendo hincapié en la calidad de vida que procura una vida material y física. Epicuro, sin embargo, se echaría las manos a la cabeza, pues él, inmediatamente, y entendiendo a éste como un moderador del placer, intentaría poner freno a tanto desparpajo e invitar a los hombre a vivir en el equilibrio. Para este filósofo sería una ruina este mundo donde habrían ganado los hedonistas egoístas.■