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LAS FEMINISTAS TRAGARON

Muchas mujeres autodenominadas liberadas fuman, algunas ostentosamente. Creen que eso les hace libres. El feminismo militante nunca ha contradicho esa creencia, sino que la ha alentado. De hecho, durante mucho tiempo, feministas conocidas han fumado y lo han hecho con orgullo, casi como un acto de emancipación. En fin…

Pero hasta 1920 las mujeres no fumaban. ¿Qué ocurrió para que empezasen a hacerlo? La aparición súbita de mujeres fumadoras tiene una explicación. Las mujeres en general y las feministas en particular, esos seres toscos que todo lo creen saber, fueron burdamente manipuladas por un genio de la propaganda como Edward L. Bernays, asesor del gobierno de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, pionero de la propaganda comercial y autor del libro que lleva por nombre Propaganda, publicado en 1928. Bernays, que trabajaba para Chesterfield, logró que las mujeres fumasen haciendo uso de dos elementos. En primer lugar, asoció el mito de la modernidad al hecho de fumar, y en público. Aprovechando un desfile del 4 de julio, celebración del Día de la Independencia de Estados Unidos, pagó a modelos que participaban en el mismo para que fumaran durante el recorrido. Se produjeron incidentes a lo largo del desfile por la presencia de increpadores (algunos probablemente pagados por Bernays). El asunto trascendió a la prensa, generándose un debate público a partir del que se alcanzó un consenso social según el cual criticar el consumo de tabaco por parte de las mujeres era poco moderno, incluso antiamericano y contradictorio con el recién logrado derecho al voto por parte de las mujeres. Obsérvese que esta conclusión es también fruto del estado de opinión generado por la propaganda feminista. En segundo lugar, utilizó mujeres conocidas, como actrices hollywoodienses, para introducir el hábito, asociándolo así a una imagen popular y de éxito.

Y las feministas, como es sabido, tragaron.■

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS



El propio editor dice lo siguiente sobre la historia escrita por John Boyne:

(...) Por último, cabe aclarar que este libro no es sólo para adultos; también lo pueden leer, y sería recomendable que lo hicieran, niños a partir de los trece años de edad (...)

Cuando terminé de leer la historia me dije: ¿para adultos? Con esto quiero decir que pensé desde un principio que el El Niño con el Pijama de Rayas iba dirigido a un público juvenil, pero el editor me deja entrever que la historia estaba enfocada a priori para un público adulto. Esto me sorprende porque si es así me encuentro ante una historia que, si bien es conmovedora, se me antoja inacabada, pues creo que no se explota al máximo (ni siquiera llega a la mitad) todos los recursos; ni se le extrae todo el jugo a los personajes, a la escena, al entorno, etc. A una historia como ésta podría habérsele estrujado hasta conseguir un rendimiento mucho mayor, pues uno espera que ocurra algo pero todo transcurre tapando, sin decir nada, camuflando el lado cruel de la verdad histórica. Se cuenta todo de forma tan sencilla y literariamente es de un nivel tan ajustado que soy incapaz de entender cómo puede haber vendido tanto. El éxito reside sin duda a que está escrito con el corazón y de manera que pueda ser accesible a todo tipo de públicos; es decir, El Niño con el Pijama de Rayas es una obra de una gran voluptuosidad comercial, todo un producto preparado para el negocio puro y duro que será más recordado por la película (que dicen es mejor que el libro) que por el propio John Boyne.

Con lo citado anteriormente no quiero decir que la historia que nos cuenta John Boyne sea mala. Al contrario, me parece de un nivel aceptable si no tenemos en cuenta todo lo citado anteriormente y a que posiblemente el editor esté en un error y realmente la historia sea dirigida a los más jóvenes. Si es así El Niño con el Pijama de Rayas suma más puntos porque ya existe una intencionalidad por parte del autor, que en ese afán de no herir demasiado a los más jóvenes con un tema tan abrupto, obvia un montón de detalles que el lector debe leer entre líneas. El autor quiere darle a la historia un tono de fábula, pero me parece una excusa. Un tema como el de los campos de concentración y el Holocausto, con una construcción de personajes y de escena (como base del libro) tan currado debería haber sido tratado con valentía y visceralismo, con atrevimiento y descripciones desmedidas incluso, no siendo una pluma comedida y cobarde.

El tema principal de El Niño con el Pijama de Rayas es la inocencia y la infancia. Dos niños viven con total ingenuidad una situación cruel. Sus vidas, que dieron su comienzo un mismo día fingen una vida paralela con distinta suerte que acabarán con un desenlace desesperanzador y que les unirá aún más. Y es que todos los niños son iguales, ya sean arios o judíos, ¡a ellos les da igual la raza! La reflexión es en sí de un calado muy profundo, pues nos encontramos ante un tema muy recurrente: seguir ensañándose con el pueblo alemán y ofrecer una imagen de victimismo a un pueblo que no ha sido precisamente pacífico como el judío. Con esto no justifico el holocausto, pero que estas obras no sirvan para justificar las aberraciones que han cometido los judíos y el actual estado israelí como representante del sionismo y de la raza judía.

Los campos de concentración nazi fueron una aberración más dentro de una época de locura. ¿Por qué no se habla nunca de la humillación que sufrió el pueblo alemán después de la Primera Guerra Mundial? ¿Por qué no se hace referencia a los millones de rusos que murieron en la Segunda Guerra Mundial, siendo los peor parados en la Guerra? La Historia se escribe con la pluma del vencedor, ya sea con la sangre de los perdedores o con la suya propia. Es más, si un hombre o un grupo de hombres cometen una falta extremadamente grave con consecuencias incuantificables, todos los hombres como Humanidad habríamos de sentirnos responsables, pues al fin y al cabo la historia es Universal desde la perspectiva del Hombre, dejando a un lado tipos de sangre o las diferentes razas. Así pues, tendríamos que ser abiertamente crueles con nosotros mismos y sentir una gratificante vergüenza ajena por nuestra poca talla ante la Historia, pues ni siquiera somos buenos en la Guerra. Con esto quiero decir que si generalizamos, la Historia no acabará recordándonos por lo bueno, sino por lo malo. ¿Y cómo se escribiría la Historia sin tintes de tragedia? ¿Sabríamos hacerlo?

Concluyendo y retomando el libro de John Boyne, recalcar que El Niño con el Pijama de Rayas es una historia poco explotada que se ha visto absorbida por las exigencias de un mercado literario esclavo de la venta y alejado del arte literario. Seguramente, en manos de un escritor de la talla de Charles Dickens o de cualquiera de los grandes del siglo XIX y comienzos de XX, de los cuales deberíamos aprender (¡¡esos tíos si que sabían escribir!!) habría sido la mejor historia de su época, pues la idea de este libro no deja de ser afortunadamente genial.■

REQUIEM POR UN SUEÑO

(Requiem for a dream)


REQUIEM POR UN SUEÑO es una película (año 2000) basada en la novela homónima de Hubert Selby Jr. (1978). Fue dirigida por Darren Aronofsky y protagonizada por Ellen Burstyn, quien obtuvo una nominación a los premios Óscar en la categoría de Mejor Actriz, Jared Leto, Jennifer Connelly y Marlon Wayans. La Banda Sonora fue compuesta por Clint Mansell, jugando un impactante papel en la película, creando toda la tensión y convirtiéndose en un fuerte subsidio para generar dramatismo en la escena. Espero que el comentario sea bueno en su medida, ya que mi intención es no contar nada escénico sobre la película, sino conseguir que se animen a verla.

La película nos adentra en el dramático mundo de las drogas y de las adiciones mediante un ritmo absorbente. Se trata de un film atrevido donde Aronofsky se hace grande y brilla tanto como los intérpretes. Es uno de los mejores dramas que se han rodado en la última década, que si bien se sirve crudo, de forma sórdida y cruel, no deja de ser real, concisa y sublime.

Aún así, esta formidable película, obra de culto para muchos, tiene sus detractores. Sin duda, como ocurriría posteriormente con una genial The Fountain (dirigida igualmente por Aronofsky), Réquiem por un Sueño divide a la crítica y al público, lo cual es positivo, pues qué es el arte sino crear una reacción de estupor en el espectador: lo importante es no dejar indiferente a nadie. Ya nos adentraremos en otras entradas en la figura de Aronofsky, pero he de adelantar que me parece un autor que no teme hacer lo que quiere ante el público y que prefiere, aún poniendo en peligro la recaudación, ser sincero sin fisuras y mantener su propia visión como director en sus películas. Pero sin duda, lo más importante es que hace pensar a un público que se ha hecho inaccesible a la hora de recibir un producto de fuerte contenido moral, político, social o filosófico: entre asnos y burros parece difícil hacer del cine un verdadero arte.

En Réquiem por un Sueño Aronofsky ha sido capaz de crear en los actores y actrices una intensidad dramática de alto nivel. Eso, unido al trepidante ritmo de la película y a una innovadora forma de ver el cine, hace que se te pongan los pelos de punta. Como ocurre en Pi, el primer largometraje de Aronofsky, Réquiem por un Sueño se sumerge en un mundo claustrofóbico, en un laberinto sin salida que llega incluso a agobiar al espectador... Recuerdo cómo casi al final de la película, con las lágrimas rebosando pero sin derramarse de mis ojos, me levanté del sofá, agarré con las dos manos las dos esquinas superiores del televisor y observé impresionado, como sin creerme el macabro espectáculo cinematográfico que ahora recuerdo como una de las mayores expresiones del arte, aquel amasijo de escenas llenas de dolor y tragedia.

En definitiva, les recomiendo Réquiem por un Sueño, y no solamente por su calidad cinematográfica, sino porque su mensaje es de un calado fuertemente humano, donde la debilidad de nuestra naturaleza como seres se hace manifiesta, así como sus sueños, sus aspiraciones y sus miedos.■

COMETAS EN EL CIELO




No es habitual en este blog hacer referencia a otras críticas sobre películas, pero esta vez haré referencia a un fragmento escrito por Beatriz Maldivia sobre Cometas en el Cielo, el cual fue publicado un 4 de marzo de 2008 en Blog de Cine y que me servirá de introducción:

El film es de Marc Forster, un director que ha demostrado, como ningún otro, que depende tanto del guión que le ofrezcan en cada momento, que no podemos ni siquiera considerar que su nombre signifique algo que no sea saber adaptarse al material de partida. (Crítica Cometas en el Cielo)

Forster no sale bien parado: así se las gastan los críticos. En fin, mi tarea no es sodomizar a ningún realizador, ni, por supuesto, ensalzarlo. En la tarea de ser imparcial reside el arte de la crítica. Aunque eso sí, me encanta que se elogie, aunque sea por una vez, el gran papel de los guionistas, casi más importante que el del realizador (a mi modo de ver el cine). Los guionistas son creadores en la sombra, una especie de poder oculto, siempre detrás de la batuta del director. De todas formas, lo que se hace en Mundodaorino no es una crítica en sí misma, sino una especie de reflexión: parece que las críticas despellejan, las reflexiones solamente intentan dar significado.

Cometas en el Cielo es una película correcta que, basada en la novela homónima de Khaled Hosseini y sin pretenciosidad, nos sumerge a modo de cuento en la tragedia de dos amigos de infancia con diferente rango social que se criaron juntos en la capital afgana. La película nos enseña un Kabul atípico donde los cometas con sus colores brillaban en el cielo, las calles olían a kebab y se hacían populosas fiestas en cualquier barrio con fuegos artificiales para festejar el cumpleaños de un niño privilegiado. En definitiva, se nos ofrece un Afganistán en la que podía vivirse, un Kabul anterior a la invasión de la Unión Soviética: aquel Imperio mercader de utopías de acero.

Pero después de la invasión cambiaron muchas cosas, todas a peor. Aunque cuando parece que todo no puede empeorar llegan los talibanes para demostrarnos que pueden bombardearse las ruinas. Hoy en día, Afganistán es un territorio deprimente, de los más desolados del planeta, sin nada que envidiar en cuanto a miseria y hambre a cualquier país africano en manos de un Señor de la Guerra.

¿Y qué nos quiere enseñar Cometas en el Cielo? Supongo que el valor de la amistad, el significado del honor y lo que supone pagar una deuda. Eso sí, no deja de ser una perspectiva romántica a modo de fábula. Es un cuento, sólo eso, con un final feliz que brilla y destaca en la oscuridad de tanta barbarie. Y lo que denuncia la película debería hacernos recapacitar a todos: el derecho a la felicidad, a la infancia, el derecho, en definitiva, a la dignidad y a la Vida es la proclama de Cometas en el Cielo.■