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Franz Kafka: POSEER Y SER


Una mirada hermeneuta

Fue un 4 de septiembre de 2006 cuando este blog vio la luz por primera vez con un comentario sobre el relato LA METAMORFOSIS, del siempre inquietante Franz Kafka. Hoy, cien entradas después, vuelvo a recrearme en este fascinante escritor, creador de unas historias tan ricas en ideas como variopintas en originalidad, tan esperpénticas y paranoides como cotidianas y cercanas. Cuando uno habla sobre Kafka no tiene más remedio que deshacerse en elogios. Para recordar aquella primera entrada sobre su más célebre relato, podéis pinchar sobre el siguiente enlace: Sobre Kafka y LA METAMORFOSIS.

Pero dejemos de escribir sobre el pasado, pasemos al texto y al comentario, adentrémonos en Kafka e intentemos recorrer sus vísceras: unas entrañas literarias.


«El camino verdadero pasa por una cuerda, que no está extendida en alto, sino sobre el suelo. Parece preparada mas para hacer tropezar, que para que se siga su rumbo» (Franz Kafka, Consideraciones acerca del Pecado).

Esa cuerda es la humanidad. Nos tambaleamos sobre ella como cabra que sigue a su pastor por un camino pedregoso. Pero no es una cuerda, es un montón de piernas colocadas en forma de zancadilla. La única forma de no caer es pisar sobre esas piernas. También se puede dilucidad que la cuerda es la verdad y que andar sobre ella resulta arduo. De una forma u otra, esa cuerda sobre el suelo simboliza el transcurrir del hombre en la vida y sobre el mundo, un mundo en el cual se erra de forma natural.

«Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia. Interrupción prematura de un proceso ordenado, obstáculo artificial levantado al derredor de una realidad artificial» (Franz Kafka, Consideraciones acerca del Pecado).

Y siguiendo la estala del párrafo anterior, seguimos hablando de las "erraduras" de los Hombres. La impaciencia es uno de los males de nuestra vida artificial, un mal que nos quiere sumir en inmediatez y prisa. Hemos creado un sistema de precipicios donde los seres son lo que poseen y donde en consecuencia lo que poseen es lo que son. La vida humana se muestra macabra y real de esta forma: es un vertedero, un montón de objetos desechados. Los objetos tirados son nuestro pasado, su descomposición es la muerte. ¡¡Va a resultar ahora que ser inmortal a la manera clásica puede conseguirse si nos afianzamos un conserje que deje estirpe en cada generación y que aguarde todos nuestros objetos con celoso empeño!!.

«El poseer no existe, existe solamente el ser: ese ser que aspira hasta el último aliento, hasta la asfixia» (Franz Kafka, Consideraciones acerca del Pecado).

Solamente existe lo que vive en nosotros. Es una preposición existencialista clara. Lo que vive fuera de nosotros es una simple quimera de los sentidos, no podemos poseerlo realmente porque no se aloja dentro de nosotros. Hablar del ser es casi adentrarnos en los entresijos de la metafísica, uno hilos demasiado subjetivos para poder ser lo suficiente claros para todos. No existe una idea universal real sobre el ser; solamente los utilitaristas han dejado la triunfal idea de que somos lo que tenemos. Una idea que pervive y que nos sume en otro de esos precipicios donde caemos sin cesar: en que la felicidad constituye una multitud de objetos que supuestamente te hacen la vida más fácil... y al ser más inútil (pero esto último no se dijo, son los efectos secundarios).

«En un tiempo no podía comprender porqué no recibía respuesta a mi pregunta, hoy no puedo comprender cómo pude estar engañado hasta el extremo de preguntar. Pero no es que me engañase, preguntaba solamente» (Franz Kafka, Consideraciones acerca del Pecado).

La pregunta, manía filosófica y nacimiento de la filosofía. Parece que el Hombre se miente con el ya entredicho noble ejercicio del pensar. Si pensáramos con pensamientos o meditación en lugar de pensar con palabras sería posible no engañarse. El lenguaje es una herramienta de la mentira, solamente los virtuosos pueden explicar la verdad mediante fonemas, una verdad bien guardada, o así se me antoja, olvidada y antiquísima.

«Sólo temblor y palpitación fue su respuesta a la afirmación de que tal vez poseía pero no era» (Franz Kafka, Consideraciones acerca del Pecado).

Parece un toque de atención al hombre moderno, al "hombre moderno" contemporáneo a Kafka, al anterior a él mismo y al que sobrevivió a su muerte. Este aforismo se confronta con su anterior cita: «El poseer no existe, existe solamente el ser (...)» Tal vez por ello la respuesta fuera temblor y palpitación, debido al terror de ser lo que se tiene. Supongo que el poseer son las ambiciones de un ser egoísta. Nuestro mundo vive una fuerte crisis de valores, un mundo de agonía por poseer y poseer, un mundo en el que nos identificamos con las cosas y donde las cosas parece más representativas que nuestro ser, un mundo de vicio consumista y de derroche temerario que llena la cara de los Hombres con extrañas sonrisas, estupefacto retrato del hombre contemporáneo.■

Enlaces de interés:
http://mundodaorino.blogspot.com/2007/06/debate-tener-o-ser-de-la-asociacin-foro.html