Busca y encuentra

EL TÚNEL


Ernesto Sábato es uno de esos autores que te obligan a amar a la literatura. Cuando leí El Túnel (salió a la luz en el año 1948) sentí algo más hondo que el propio placer por la lectura. No solamente creí entender qué significa la soledad y el significado de la obra de un artista, sino que sentí cómo Sábato, sin querer y desde muy lejos, había entrado dentro de mí y me había dado las claves para explicar mis propios sentimientos.

El Túnel es la expresión de la soledad desde un nivel filosófico y poético exquisito, es una obra de corte existencial repleta de pasajes hermosos e intensos que recomiendo a todo amante a la literatura. Sin más, que sirva este fragmento de El Túnel como homenaje al genial Sábato:

«FUE UNA ESPERA interminable. No sé cuánto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados. Y era como si los dos hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos el uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos, delante de una escena pintada por mí, como clave destinada a ella sola, como un secreto anuncio de que ya estaba yo allí y que los pasadizos se habían por fin unido y que la hora del encuentro había llegado.

»¡La hora del encuentro había llegado! Pero ¿realmente los pasadizos se habían unido y nuestras almas se habían comunicado? ¡Qué estúpida ilusión mía había sido todo esto! No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiese verla a María como una figura silenciosa e intocable... No, ni siquiera ese muro era siempre así: a veces volvía a ser de piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro. Y entonces, mientras yo avanzaba siempre por mi pasadizo, ella vivía afuera su vida normal, la vida agitada que llevan esas gentes que viven afuera, esa vida curiosa y absurda en que hay bailes y fiestas y alegría y frivolidad. Y a veces sucedía que cuando yo pasaba frente a una de mis ventanas ella estaba esperándome muda y ansiosa (¿por qué esperándome? ¿y por qué muda y ansiosa?); pero a veces sucedía que ella no llegaba a tiempo o se olvidaba de este pobre ser encajonado, y entonces yo, con la cara apretada contra el muro de vidrio, la veía a lo lejos sonreír o bailar despreocupadamente o, lo que era peor, no la veía en absoluto y la imaginaba en lugares inaccesibles o torpes. Y entonces sentía que mi destino era infinitamente más solitario que lo que había imaginado» (Editorial CATEDRA, letras hispánicas, 26ª edición, año 2002. Págs. 159-161)

DE LA OBRA A LA COSA Y EL HOMBRE ANTIPESEBRISTA


Se ha hablado ya mucho de antipesebrismo y de pesebrismo político-cultural, sin embargo, no se ha establecido una frontera entre el lisonjero (o el filopesebrista) y el sercreativo (todo junto), el hombre antipesebrista, una nueva raza de hombres y mujeres que persiguen la auténtica cultura como bien supremo y no como mero desecho intelectual preparado y precocinado para el simple consumo, estableciéndose así la creación pseudocultural como un negocio de grandes beneficios.

Son muchos los sercreativos o los que han sido sercreativos. Empecemos por los que lo han sido. Éstos empezaron su carrera cultural ofreciendo una creación con un nivel excelso dotado de una sensibilidad y de una calidad adecuadas que lo situarían dentro de la cultura. Sin embargo, el pesebre, viendo el potencial de éstos, los contrata, les hace esclavos, y de la creación cultural pasan a la producción de un artículo, de la cosa pseudocultural. Esto nos sugiere la existencia de dos dicotomías confrontadas a modo de antítesis entre obra-creación y cosa-producción. La primera es dominante en los sercreativos, la segunda en los pesebristas, obreros del cubil pseudocultural que prestan con mayor o menor vergüenza su talento al servicio del pesebre. Esto me recuerda a la novela 1984 de Orwell. En dicha novela ya nos es señalado el destino de la cultura al menos a nivel literario, donde existe un Departamento de Novela y donde el pesebrista ya no escribiría, sino que manejaría máquinas que mediante directrices y algoritmos generarían argumentos, tramas y la posterior obra. Así mismo, para el mundo de la poesía existía una máquina llamada versificador.

Estos ex-sercreativos se convierten, por lo tanto, en personas pervertidas que hacen del arte una cosa en lugar de un acto creativo. Además, son traidores de su propia trayectoria, convertidos en artistas corrompidos. La cosa no tiene vida, un acto creativo sí. A una cosa se le puede dar vida pero está muerta en sí misma. Me refiero a que este tipo de personas no ponen su espíritu en la obra, sino su ánimo de lucro. Éstos, cómo no, se alían con el poder y acaparan fondos públicos, pero eso es algo que ya se ha desarrollado bastante en otros artículos. Este tipo de lisonjeros conversos suelen estar mejor valorados, ganan mucho dinero, su nombre vale más que el libro y algunos hasta salen en las enciclopedias. No nos estamos refiriendo al lisonjero mediocre, ni al artista de feria, ni al que pelotea al concejal, ni al que lame lo que sea; estos lisonjeros, después de tanto chupar, pueden convertirse en institución, en pesebre, aprovechándose de su pasado glorioso como auténticos artistas.

Pero pasemos a elaborar un perfil del sercreativo que siempre lo ha sido. En primer lugar, hablamos de alguien incorruptible, motivo por el cual existen pocos. Esta incorruptibilidad debe ir ligada a otros detalles necesarios en su personalidad, en la propia esencia de un auténtico antipesebrista o sercreativo. No les importa la fama, ni el dinero, su apego a la cultura es transparente y sincero. Además, sienten animadversión hacia los Reyes Midas que pululan por ahí con cheques en los bolsillos y promesas demasiado golosas comprando a artistas y, por lo tanto, tienden a alejarse de los círculos pesebristas, por lo que estos grupúsculos de cultura verdadera son reducidos. Por otro lado, son temidos porque no están al servicio de ningún poder, por lo que sus obras no tienen afán de ensalzar a nadie, ni de vanagloriar nada. Sin embargo, el antipesebrista puede tener ideología, ideas propias y libremente las plasma. En otro artículo analizaré la dicotomía existente entre ideología-sercreativo, porque como todos sabemos ha habido mucho sercreativos al servicio de una ideología, incluso de un régimen, y todo ello sin dejar de cuestionar a lo establecido, lo que les ha valido la prisión o el exilio. Asimismo, y en esa misma temática, se podrá desarrollar la idea de sercreativo-mercenario o sercreativo converso, es decir, a un hombre que ha iniciado su carrera al servicio del poder o que ha prestado su pluma momentáneamente (para que luego lo firmara el pesebre bajo el nombre de algún pseudoartista consagrado), pero que una vez forjado en el arte del pesebrismo, ha podido iniciar su lidia contra el poder.

La vida artística de un sercreativo es difícil, pues la finalidad de todo artista es proyectar su cultura al mayor número de personas posible, cosa difícil porque los medios que lo hacen posible pertenecen a los poderes económicos de la administración o de las productoras de cualquier tipo, ya sean literarias, cinematográficas, etc., instituciones todas de las que el antipesebrista huye.

De todas formas, tengan cuidado, la línea entre el antipesebrista y el lisonjero es demasiado fina, la misma línea que divide incorruptibilidad y trenecito, obra y cosa. Además los lisonjeros saben camuflarse, disfrazan sus obras de cultura, pero al final su cosa queda en un producto proyectado a base de publicidad y marketing que nunca sobrevivirá a sus autores, ¡y menos mal!■

Artículos relacionados:
-¿QUÉ ES EL PESEBRISMO POLÍTICO-CULTURAL?.
-REFLEXIONES ACERCA DEL PESEBRISMO POLÍTICO-CULTURAL.
-REFLEXIONES INTRODUCTORIAS PARA UNA PSICOLOGÍA DE LOS LISONJEROS.
-EL CUARTO OSCURO DE LA CULTURA.
-ENSAYO DE DESCRIPCIÓN SOCIOLÓGICA DEL PESEBRISTA POLÍTICO-CULTURAL.

V DE VENDETTA



V de Victoria, V de valor, V de vida, ¡V de venganza! Esta película hecha realidad gracias al comic, es uno de los mejores títulos que han pasado por el cine durante estos últimos años. Qué más podemos pedir a esta película fascinante: su ambientación, su fotografía, su forma de ser dirigida… todo se consuma con brillantez mostrándonos una historia para nada convencional, repleta de humanismo y de un mensaje claro: ¡lucha por tu libertad! Y encima resulta extremadamente entretenida.

El protagonista del film, un ser de comic, un héroe que representa a todos y a cada uno de nosotros, pues todos somos V, es la consumación literaria de la venganza romántica; en esta historia se mezclan el futurismo, el romanticismo y la utopía a partes iguales. Por otro lado, es una obra combativa, política, comprometida con su tiempo, un canto a la libertad y una protesta contra el totalitarismo y el abuso de poder. Es, por lo tanto, una obra ideológica que centra su punto de acción en V, el protagonista.

Se tocan varios temas interesantes. Uno de ellos es la revolución, pero éste a su vez nos lleva a la violencia, una semilla de diferentes naturalezas. Mientras unos utilizan la violencia para dominar V nos enseña que puede servir para liberarse, el mensaje es claro: la violencia necesita una respuesta mayor, y no una violenta precisamente, sino de fuerza, de autoridad moral: la fuerza de muchos (la unidad) es la mayor violencia que podemos ejercer para derrotarla, pues el poder es uno y sus fuerzas de orden y seguridad en cierto modo podrían ser vistas como organismos mercenarios que no sirven a la ciudadanía, y son otro, por lo que el poder y sus fuerzas solamente suman dos, mientras que los oprimidos son uno más uno, más uno, más uno, más uno... Esto, claro está, contextualizado en el mundo de V de Vendetta.

Este comic y esta película se mueven en un aspecto muy vital del ser humano. La libertad no es sólo tomar decisiones y ser responsable de ellas, sino que además se trata de una fuerza que da vida al ser humano, que le da aire y que por lo tanto es positiva. Constituye uno de los valores supremos del hombre, un privilegio caprichoso de nuestra naturaleza inteligente.

Cómo no, la venganza abarca toda la película. La venganza es muestra de debilidad pues no es más que resentimiento, pero ser fuertes no debe significar ser obedientes y dóciles, el resentimiento puede ser a veces “unas ansias de liberarse” en lugar de un reconcomio o de un odio visceral hacia alguien. Es decir, no solamente el resentimiento debe constituir una ira camuflada en el interior de cada ser, sino que debe destruirse y proyectarse toda esa energía de forma decidida contra el agresor. El resentimiento es callar, debilidad, la violencia contra el agresor es liberarse, y eso es ser fuertes, no dejarse someter.

Ya no os digo nada más, el resto lo debéis descubrir en el comic o en la película. Siempre es mejor recomendar el comic, pero si preferís la película, que al menos sirva para adentraros al sano ejercicio de la lectura con los comics o historias gráficas.■

SOLDADO DE DIOS


Soldado de Dios es una película rodada por W. D. Hogan y que pudo ser vista por el público por primera vez durante el año 2005. Es una película trascendental, con un esquema sencillo, y tal vez he ahí en su sencillez donde resida el encanto de la película, más hecha con el guión que con la propia imagen.

El ambiente de la película nos traslada al año 1187, en plenas cruzadas, en plena guerra contra Saladino. Occidente y Oriente luchaban, pero entonces la lucha era justa, en igualdad de condiciones.

El protagonista es un Caballero Templario, caballeros éstos dedicados a escoltar a los peregrinos que quisieran llegar a Tierra Santa. Eran auténticos Cruzados, auténticos guerreros al orden de Dios, monjes con espada y misticidad, auténticos señores de la cruz, ¡mártires!, hombres castos embargados por una devoción que iba más allá de lo comprensible, más allá de la catarsis lumínica de cualquier clase. Dios era todo para ellos, y sin embargo eran muy temibles en el campo de batalla, de hecho su forma de luchar encarnaba a la Ira de Dios, el Dios no piadoso, un verdadero Dios.

Pero he aquí que nuestro protagonista, René, es hecho cautivo tras una batalla contra las tropas de Saladino. Sin embargo, consigue escapar y cuando pensaba que su muerte estaba cerca se cruza con el sarraceno Hasan, un hombre misterioso, que como buen musulmán acude al auxilio de René. La ayuda es momentánea, pues Hasan se separa de él. Aunque el destino es caprichoso y acaban juntos en el desierto, desembocando en un oasis, donde reinaba una bella mujer. El oasis representa muchas más cosas, no solamente un lugar donde repostar y devolverse a uno mismo las energías, sino un lugar de paz, a pesar de que la llegada de Hasan y René perturbaran ese orden.

El en Oasis empieza la película, al menos es donde se cuece todo el mensaje, todo lo que nos quiere transmitir. Es como un debate constante donde a cada lado están oriente y occidente,, cristianos y musulmanes. Pero ambos se convierten al final en marionetas hiladas por hombres que gobiernan los designios de su pueblo y que son capaces de traicionar por puñados de oro. Las cruzadas fueron la mayor estafa a los hombres de fe y buena voluntad. Tan convencidos y cegados estaban de que luchaban por Dios (ambos bandos) que ni siquiera se les ocurría pensar que lo hacían por la avaricia y las ansias de poder de unos pocos.

Debe destacarse la presencia de la mujer, la reina del oasis, como yo la he apodado. Arbitra entre Hasan y René y es capaz de poner orden entre ellos. Además, es justa e imparcial, mira a ambos bandos como hombres inconscientes cegados por una verdad que es solamente una verdad que han aprendido o por las buenas o por las malas.

Es una película recomendable, lleno de momentos emotivos con un final desgraciado y lacrimógeno, donde hace acto de presencia un judío que... Poco más podría deciros sobre la película sin destrozarla. Los amantes del cine de este género sabrán apreciar una película basada en el guión, porque las localizaciones son escasas y su esquema es muy sencillo. Al final, queda, aunque invisible, un horizonte donde yace Jerusalén, un destino inalcanzable. ■